Sólo el Sevilla
Sábado, Mayo 14th, 2005Tengo la impresión de que muchos de l@s sevillistas que hoy se den cita en la fábrica de sueños de Nervión van a ir al partido como el que vuelve a mirar a su pareja después de haberle sido infiel.
Tengo la impresión de que muchos de nosotros tendremos que ir al Sánchez Pizjuán con la mirada puesta en el suelo, sin poder mirar directamente a los ojos a nuestro equipo, sin la conciencia tranquila.
Como si supiéramos que hemos sido tremendamente injust@s con lo nuestro, con lo que ha estado ahí siempre, con nuestro verdadero amor. Con el amor que, además, lo está dando todo por nosotros, se está matando esta temporada por hacernos felices, un día y otro y otro. Cada día intenta hacer lo que sabe lo mejor que sabe, cada domingo intenta con todas sus fuerzas parecer digno, hermoso ante nuestros ojos. Y así lleva toda la temporada. No siempre se ha conseguido, es cierto. Hubo domingos, hubo sábados, o miércoles, o jueves en que sencillamente no pudieron. Pero siempre volvían a renacer a la siguiente cita.
Cuando las cosas no salieron, el equipo lo supo, y como la pareja enamorada, supo aceptar nuestras críticas, tal vez, nuestros enfados. Y luego todo se arreglaba, como se arreglan las disputas entre dos personas que se quieren.
Pero esta semana, no. Esta semana , muchos han estado mirando a otra. No se sabe muy bien por qué, pero pasó otra por el lado, moviendo mucho las caderas, muy espectacular ( cómo engaña la cirugía plástica, y los maquillajes, y los postizos ) y muchos se dejaron llevar por una apariencia de mujer fatal que, de repente, pasó por nuestro lado.
Y los ojos de muchos se fueron detrás de ese artificio. Y lo nuestro, sin entender, se quedó sólo, triste, abandonado, tal vez preguntándose para qué tanto esfuerzo y para qué tanto trabajo y para qué sirve ser y estar mejor que nunca ( mejor que nunca )y para qué tantas cosas, si luego pasa cualquiera con cualquier perfume barato y con vanos y vacuos aires de no se qué y se lleva lo que más se quiere.
Esta tarde es el momento de pedir perdón a lo nuestro. Es el momento de ser humildes y de reconocer que hemos sido cruelmente injustos, de que nos hemos equivocado dejándonos llevar por el engaño mil veces multiplicado por los multiplicadores de engaños. Hoy es el momento de volver a casa, cabizbajos, y decirle a lo nuestro que lo queremos, que siempre lo querremos y que hemos sido unos imbéciles. Hoy es el momento de volver a darnos cuenta de que lo que lo nuestro está haciendo este año por nosotros es lo más grande que se ha hecho en las última décadas. Y de que hemos sido un poco traidores, arrastrados por la pintura de ojos de esa niña que parecía bonita y por el movimiento de bolso desmedido que se traía en sus andares.
Hoy es el momento de volver a darle a lo nuestro el lugar que lo nuestro se merece. Hoy es el momento.
Sólo lo nuestro. Sólo lo que, de verdad, merece la pena.
Sólo el Sevilla.
Por favor.

