Me niego
Lunes, Mayo 23rd, 2005Me niego a no permitirme disfrutar de la situación actual de mi equipo. Me niego a que los posibles éxitos ( que nadie se moleste, digo posibles porque es lo que son a día de hoy ) de los demás enturbien la fantástica temporada de los míos. Me niego a martirizarme por lo que los otros hagan o dejen de hacer.
Me niego a ser injusto con los míos y con lo mío.
Me niego a darle la menor legitimación a los que hablan desde cualquier sitio menos desde el corazón, a los que hablan desde detrás de la careta, desde dentro del disfraz. Me niego a vender la piel del oso antes de cazarlo y me niego a enchufar la manguera antes de que se inicie el fuego y, es más, me niego a enchufar la manguera por la sencilla razón de que el fuego ( es seguro ) nunca se va a prender.
Me niego a no darle a la gente del Sevilla FC el enorme valor de esos sesenta puntos conseguidos, de esa clasificación europea obtenida ( si ,es así, aunque algunos “informadores” no se hayan enterado o aunque algunos “informadores”, aún habiéndose enterado sean tan rastreros como para ocultarlo en su crónicas ).
Me niego a matar mi alegría por la alegría de los demás. Me niego a hipotecar mis satisfacciones futbolísticas con los logros ajenos.
Me niego a ser injusto con los míos y conmigo mismo. Me niego a la posibilidad de flagelarme por hechos externos o lo que es peor, por la simple posibilidad de que esos hechos alguna vez puedan producirse.
Me niego a bailarle el agua a los que insisten hasta el hastío en calificar los mismos hechos como logro o como fracaso, dependiendo de quién sea el sujeto que los consigue.
Me niego a todo eso.
Y me obligo.
Me obligo a pensar en lo mío, a sufrir por lo mío, a alegrarme por lo mío. Me obligo a ser sevillista y a seguir siéndolo un poco más cada día. Me obligo a darle la enhorabuena a los futbolistas, técnicos y consejeros de mi club porque hemos cumplido el objetivo. Me obligo a no regatearles ni una sola palabra de agradecimiento a los que , con luces y con sombras como todo en la vida, han estado dando la cara por mi sentimiento sevillista toda la temporada y vuelven a estar entre los mejores cuando, así lo entiendo yo, no lo son.
No somos los mejores. El Sevilla no es el mejor.Tampoco es de los mejores. Pero, sin serlo, está entre ellos. Y lo está otra vez, por segunda vez consecutiva.
Por eso estoy doblemente orgulloso.
Y, para terminar, me niego a no permitirme disfrutar del partido del próximo domingo. Me niego a robarme la esperanza real de jugar Champions.
Estaremos en nuestra fábrica de sueños. Estaremos todos. Con las mismas ganas y con las mismas ilusiones con las que estuvimos en Getafe. No seremos mil, ni quinientos. Seremos cuarenta mil y estaremos en nuestra casa, con los nuestros, con lo nuestro.
Y será la ocasión, el domingo, de conseguir la matrícula de honor o de quedarnos en el sobresaliente que ya tenemos en el bolsillo.
Finalmente, si la matrícula no llega, no seamos tan ruines de tratar a los nuestros como si hubiesen suspendido.
Eso no es propio de sevillistas.

