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Archivos publicados el 2 Septiembre, 2005

La Galaxia de verdad

Viernes, Septiembre 2nd, 2005

La Galaxia de verdad no es blanca, sino amarilla.

Cinco veces campeones del mundo. El espectáculo, la magia, el “non plus ultra”, los dueños del balón, los genios del ingenio.

La convocatoria dice que vienen, salvo lesión contra Chile, los siguientes señores:

Dida (Milan), Julio César (Internazionale), Cafú (Milan), Cicinho (São Paulo), Lucio (Bayern de Munique), Juan (Bayer Leverkusen), Luisão (Benfica), Alex (PSV Eindhoven), Roberto Carlos (Real Madrid), Gustavo Nery (Corinthians), Emerson (Juventus), Zé Roberto (Bayern de Munique), Kaká (Milan), Ricardinho (Santos), Gilberto Silva (Arsenal), Renato (Sevilla), Julio Baptista (Real Madrid), Juninho Pernambucano (Lyon), Robinho (Real Madrid), Ronaldo (Real Madrid), Adriano (Internazionale), Ricardo Oliveira (Betis), Ronaldinho ( FC Barcelona ), Roque Junior ( Bayer Leverkusen ).

El martes día seis de septiembre vienen al Ramón Sánchez Pizjuán todos los magos del mundo menos Tamarit, Jorge Blass y David Copperfield.

Vienen porque el más grande equipo del Sur de España cumple cien años y cien años no se cumplen todos los días. Vienen a soplar las velas de nuestro Centenario, a regalarnos su presencia, su brillo cegador, sus regates imposibles, sus jugadas en cinemascope, sus goles de ensueño.

Viene Brasil y viene a jugar a la pelota. Tal vez no sea lo mismo ver a esta pandilla de prestidigitadores en un partido oficial que en una fiesta como la que vamos a vivir el próximo martes día seis.

Yo quiero que llegue ya el martes porque, por mucho que pongo a funcionar mi imaginación yo no sé lo que serán capaces de hacer este puñado de artistas de la pelota cuando se pongan a dar espectáculo, a disfrutar ellos y a hacernos disfrutar a nosotros.

Y vienen a jugar un partido con ( iba a decir “contra” pero no ) nuestro Sevilla del alma.

Los mejores del mundo ( lo siento, soy sevillista ) frente al mundo de los mejores.

Besos de fútbol.

Sevilla contra Brasil.

Trataremos de estirar al máximo los 90 minutos de ensueño que vamos a vivir los sevillistas en nuestra casa, en nuestro santuario.

Suena a choque imposible, a sueños de niño pequeño, a partido de chapas, a desafío de marea baja en aquellos agostos antilleros que ya nunca volverán.

Dicen muchos sevillistas que los precios para ver al Sevilla FC frente a Brasil son elevados.

Si pudiéramos juntar de nuevo a Los Beatles…¿cuánto valdría una entrada para poder verlos en concierto?

Ellos son Los Beatles del fútbol.

Suena a lo que es, a regalo de cumpleaños.No de cualquier cumpleaños, sino del cumpleaños número cien.

No de cualquier cumpleaños, sino del cumpleaños del equipo más grande de Andalucía.

El más grande del mundo frente al más grande Andalucía.

Y digo yo:

¿ No es Andalucía lo más grande del mundo?

Mira que si les ganamos.

Illo…psh…los de amarillo…!!

¿Queréis desafío?


Arroz al horno, por fin

Viernes, Septiembre 2nd, 2005

Bueno, pues parece que por fin ( ya te lo dije, querido Antonio Ares ) ha llegado el momento de la receta del arroz al horno.

Con este post, inauguramos una nueva categoría o sección: “Gastrononuestra”, y digo “nuestra” y no “mía” porque espero que participéis.

¿Cómo? Pues mandáis la receta a modo de comentario y yo os la publico como post, citando a la persona que la manda.

Yo voy a exponer aquí cómo lo hago yo, que es como lo aprendí de mi suegra, aunque huelga decir que el de ella siempre está muchísimo más rico que el hago yo, más que nada porque lo hace mi suegra.

Pedro Bergali, te pido que seas condescendiente y, en cualquier caso, también hay que decir que hay muchas maneras de hacerlo y que hay gente que le pone esto o aquello o que no le mete esta otra cosa.

A mí el arroz ( a diferencia de Juan Ramón ) me gusta de todas maneras, excepto de una: con leche.

Mi teoría es que los buenos arroceros “deben” depreciar el arroz con leche, pero es sólo mi opinión ¿eh?

A la hora de hacer un arroz hay que calcular unos 100 gramos por persona ( para poder repetir ) y, siempre el doble de caldo que de arroz. Si pones un vaso de arroz, dos de caldo.

Pongamos que somos seis.

Pues 600 gramos de arroz.

Buscamos unas buenas costillas de cerdo ibérico ( un cuarto de kilo vale ), una buena panceta ibérica también, dos o tres morcillas ( en mi opinión para este plato, de cebolla, porque las de arroz, que es la conocida como morcilla de Burgos está buenísima pero no pega para este plato ), aceite de oliva virgen extra, más o menos un kilo de patatas cortadas a rodajas, una cabeza de ajo, pimiento rojo a tiras ( no mucho, sólo unas tiras así como dejadas caer sin maldad ninguna ) y un buen caldo de puchero ( también llamado cocido ) siempre el doble del arroz que pongamos.

Hay quien le pone garbanzos ( para mí ya es mucha tela) o tomate en rodajas, según vemos en la foto.

Yo lo hago con los ingredientes ya citados.

En una cazuela de barro se añade el aceite y con éste caliente se sofríen primero las patatas hasta que estén blanditas. Después se añaden las costillas, la panceta y las morcillas ( yo las pongo enteras, hay quien las corta a rodajas ) y con una cuchara de madera se le da vueltas a esta mezcla. Cuando ya las hemos mareado lo suficiente, se sacan un momento y en el aceite que ha quedado se echa el arroz , para darle unas vueltas. Una vez rehogado el arroz, entonces echamos toda la leña de nuevo y le ponemos todo el caldo y su poquito de azafrán ( esto de “su poquito” es de mi madre ). En el centro, colocamos la cabeza de ajo y al horno.

En unos veinte minutos con el horno en punto medio, ya debe estar.

Os recuerdo que este es un arroz seco, así que todo el caldo debe haber desaparecido.
Se presenta en la misma cazuela de barro y cuidadito con no quemarse.

Para acompañar, cualquier buen tinto está bien, aunque yo, ya puestos, os recomiendo un vino que descubrí hace un par de años y cada día viene mejor:

Pago de los Capellanes, si puede ser crianza del 2001, que debe rondar las dos mil pelas pero que las merece. En general este vino está un poco subido de precio, por lo que si estamos un poco ajustados, siempre será un vino excelente para cualquier cena o comida en casa.

En los restaurantes, la verdad, a veces se pasan en el precio de este vino.

Que aproveche y ojito con la sal.