Hola, Jesús.
Hoy, día 31, se cumple otra efeméride importante para el Sevillismo. Se cumplen 10 años desde que Suker lograra ese gol ante el Olympiakos, ese gol “in extremis” que tanto significó para tantos y tantos sevillistas.
Ese gol solamente servía para meternos en octavos de la UEFA, pero Jesús, te aseguro que para muchos sevillistas que no llegamos a los 40 años, es LO MAS GRANDE Y EMOTIVO que hemos podido vivir en cuanto a logros deportivos. Por eso, me gustaría que de alguna manera se homenajeara ese momento.
TITULO: “Va por ustedes”
AUTOR: David Maqueda
Cómo grita la gente.
Y a mí no me tiembla el pulso, nunca me ha temblado.
Rafa ha hecho el amago de colocar el balón, pero sólo he tenido que mirarlo para que se apartara. Una sola mirada y lo ha entendido todo, ha entendido que ésta es mía, “es para ti, maestro”…Cómo grita la grada, ¡¡¡cómo grita!!! Dicen que los griegos presionan como nadie. Dicen que cuando juegas fuera y te pitan, sientes odio, rabia, tristeza, vergüenza…pero que en los campos griegos lo que sientes es sencillamente, miedo. Yo no siento ni miedo, ni tristeza, ni vergüenza. Yo lo que siento es deseo, deseo de marcar, de ganar, de alegrar a esos que me están viendo desde Sevilla.
Sevilla…mi Sevilla. Cómo me acogió esta ciudad cuando llegué desde la guerra. Hizo que me sintiera como en casa precisamente cuando me quedé sin ella. Mi país se rompía y yo no podía seguir allí más tiempo. Bajo las bombas aprendí italiano porque pensaba que mi destino estaba en el país transalpino. Pero en qué bendita hora se cruzó en mi camino Don Rosendo y me llevó a la que desde entonces sería mi segunda casa, la ciudad que desde entonces y para siempre llevaré grabada a fuego en mi corazón.
“Métela, croata, métela”, me grita Juan Carlos desde atrás. Lo mismo me dijo(aunque entonces no lo entendía) el día de mi debut en el Sánchez Pizjuán, ese día que me metí en el bolsillo a la afición marcando tres goles. Qué buenos momentos pasé en ese estadio. Qué golazos en la bombonera. El día que me vaya de este club quiero que sea igual que el día que pisé por primera vez el césped de Nervión, marcando un hat-trick. Lo tengo claro, si algún día he de salir de ese estadio solo lo haré de una manera: a hombros de los sevillistas. Lo prometo.
Hace calor en el campo. Es una verdadera olla a presión. Todos con la mirada clavada en esa falta que por cierto, no es para un zurdo. Coloco el balón. Está lejos de la portería el condenado. Da igual. Como si quiere estar 20 metros más retrasado. Mi familia en Sevilla me está viendo y no les voy a defraudar. Sé que a veces no me he portado bien con ellos, pero eso pasa en todas las familias, en todas las historias de amor. Además, lo que yo pedía era no tener que ver la televisión los miércoles. Y mira por donde, hoy es miércoles y no estoy viendo la tele precisamente, sino que me están viendo a mí. Toda Europa pendiente de mí, pero sobre todo, toda Sevilla pendiente de mí, todo el sevillismo.
Miro a la escuadra. Doy pasos para atrás…pero mi cabeza no está en Atenas. Mi cabeza está a la verita del río Guadalquivir, allí donde un 14 de Octubre unos locos en pantalones cortos pusieron la semilla del fútbol hispalense a la vez que creaban un sentimiento intemporal. No se me quita de la cabeza ese sentimiento. Dicen que para sentirlo, tienes que haber nacido en Sevilla. Pero yo soy la prueba de que habiendo nacido a miles de kilómetros de la Giralda, se puede llegar a sentir lo mismo. Pero soy ambicioso. Yo no me conformo con eso, quiero ser parte de ese sentimiento, quiero escribir su historia. Casi cien años de historia y yo tengo la posibilidad de construirla, de ser parte activa. Y lo seré en breves instantes. Dentro de unos segundos mi nombre aparecerá entre los de otros sevillistas ilustres como Spencer, Arza, los Campanal, Araújo, Ramón Encinas, Sánchez Pizjuan, Biri-Biri, Lora, San José, Maradona, Ramón, Francisco, Jiménez, Bertoni…dentro de unos segundos mi nombre se grabará para siempre junto al de todos ellos.
Miro a las gradas…percibo miedo. Es el último minuto de la prórroga y la falta es alejada. Nadie, ningún jugador tiene fuerzas ni sangre fría para clavarla en esas circustancias…pero ay,amigo! Tienen miedo porque saben que esa falta la tira Davor Suker.
No hay vuelta atrás, allá voy. Es la última del partido. Vida o muerte. Bola de eliminatoria. Esto va a ser otro melón, lo tengo claro. Frutero, ve preparando el más grande y dulce que ese es para el croata. Respiro hondo…los griegos gritan…gritan alto…pero yo no los oigo, no puedo oirlos…yo solo oigo las respiraciones de los miles de sevillistas que están pendientes de mí…solo oigo sus corazones, ávidos de alegrías…solo veo sus ojos, los ojos de los niños sevillistas que quieren ser como yo, los ojos de esos sevillistas mayores que tanto han vivido y sin embargo, muestran la misma ilusión, la ilusión de un sentimiento tan grande como es sentirse sevillista…me animan desde el cielo esos que ya no están…puedo oirlos, oigo el futuro…los oigo a todos coreando mi nombre en la bombonera…cantadlo, cantadlo fuerte…
…suena el silbato…
…va por ustedes.