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Archivos publicados el 18 Noviembre, 2005

El sevillismo que yo profeso

Viernes, Noviembre 18th, 2005

Este post se lo quiero dedicar a esos sevillistas grandes de Burguillos que tanto me hicieron disfrutar el pasado sábado en este templo gastronómico, sin duda alguna el lugar donde se encuentra el mejor cochinillo asado de Despeñaperros para abajo, con su compañía y con su conversación empapada del mejor sentimiento sevillista.

A ellos y a mi amigo Pepe Recuero; ellos ya saben por qué.

El sevillismo que yo profeso es un sevillismo absoluto, incondicional, sincero, inquebrantable.

El sevillismo que yo profeso va mucho más allá de ganar un partido, o de empatarlo, o de perderlo.

El sevillismo que yo profeso duele.

El sevillismo que yo profeso no tiene hipotecas, ni cargas, ni veleidades. No cambia, si no es para ir a más. No decrece, no mengua, no se retira, ni se aleja, ni se muere.

El sevillismo mío, el mío, no está en un partido. Está en todos. Ni en un resultado, ni en una jugada.

No es veleta movida por los vientos. No hay vientos que lo muevan.

No depende mi sevillismo de una temporada, sea buena o sea mala.

El sevillismo que yo profeso no busca éxitos. No busca nada, en realidad. Y nada busca, porque todo ha sido ya encontrado.

No admite discusión, ni dudas, ni hastío, ni aburrimiento, ni desconfianzas.

Está hecho de convencimiento, de verdad total y absoluta. No admite preguntas sobre su esencia, ni interrogantes.

El sevillismo que yo profeso no es superficial, es profundo y es tanta su profundidad que las raíces que lo sostienen se agarran a mi ser con la misma fuerza de cien mil cíclopes.

Es corazón, puro corazón. Y es médula.

Es el tuétano del alma.

Esencia.

En el sevillismo que yo profeso no cabe la duda, ni el desasosiego.

El sevillismo que yo profeso no es un sevillismo de “si…”

No tiene comillas ni puntos suspensivos.

Es un sevillismo de sí.

Es un sevillismo de un sí rotundo, definitivo, absoluto, categórico, tajante, completo, inmutable e invariable.

Por si alguien lo pregunta, ese es el sevillismo que yo profeso.