El balón de oro jugaba con ellos
Lunes, Diciembre 12th, 2005Hoy por hoy para puntuar en el Nou Camp hay que jugar muy bien (como ha hecho el Sevilla) y esperar a que el Barça no tenga su día. Se puede decir que hemos perdido el partido en un par de acciones puntuales:el fallo garrafal de Martí (a mí me duele más que haya sido Pep) y la genialidad del mejor futbolista del mundo.
Poco que reprochar a un Sevilla que ha sido, según Laporta, el mejor equipo que ha pasado por el feudo de un FC Barcelona que lleva 11 victorias consecutivas. Para frenar a un equipo que va a ese ritmo, ya digo, tienes que tener todo de cara, y que a ellos no les salga.
Reseñar también el buen arbitraje de Rodríguez Santiago (bueno, digo, acostumbrado a lo que estamos acostumbrados a ver) con un lunar de grueso calibre: le perdonó la roja directa a Samuel Eto’o en el minuto 22 de partido.
Que no es moco de pavo.
Sólo nos faltó la suerte, que se trocó en mala en ese despeje que nunca existió de Martí.
Sea como sea, la realidad es que da coraje perder así, perder allí y perder cuando, además, nos habíamos puesto por delante con gol de Kanouté, de largo el mejor en la noche de hoy.
¡Qué partidazo ha hecho el malí!
El segundo gol, el de la victoria rival, sólo lo puede meter Ronaldinho, ese genio. Es cómo amaga la pelota que le viene de cara, y la deja pasar dándose la vuelta, e inicia la carrera, y recibe la pared y la controla (ahí con un poco de suerte) y avanza y se planta en el área, y acomoda el cuerpo, y tuerce el tobillo y la pone donde nadie llega.
Es el gol del Balón de oro, que juega en el Barça.
En el Sevilla FC, primorosa demostración de juego en equipo, magistral lección táctica de un Juande Ramos que , en mi opinión, se equivoca sólo en el cambio de Saviola. No en el cambio en sí (él es el que tiene las claves y sabrá el motivo), sino en el momento en que lo hace: cambiar cuando se tiene que defender un saque de esquina es, cuando menos, aventurado.
Y la aventura salió mal.
Grandísima imagen , un día más, de un Sevilla poderosísimo a lo largo y ancho del partido en la guarida de los imparables.
El único que no me gustó hoy fue Jesús Navas.
Desconocido el chaval de Los Palacios.
Por cierto, ahora empezarán a sacar la cabeza los de siempre, sin razón ninguna, pero empezarán.Los que están ahí agazapadillos, esperando una derrota, o un robo y una derrota, como es el caso, para empezar a decir lo que siempre dicen.
Qué pena de catastrofistas. Parece mentira que se pueda querer hacer sangre después de un partido como el de hoy.
Este Sevilla mueve a la ilusión.
Tenemos un equipazo, un grandísimo técnico, una gran plantilla y una enorme afición.
La misma afición que no dejará sacar la cabeza a los chau-chau de turno.

