Mi peña tenía su nombre
Miércoles, Enero 18th, 2006Eran aquellos maravillosos años de fútbol en el Gol Sur del Ramón Sánchez Pizjuán, cuando tratábamos de tangarnos al portero para colarnos en el voladizo y poder sentarnos en los asientos, que el cemento estaba duro y, además, allí se estaba tela de apretao.
Sin embargo, la verdadera razón que nos movía a colarnos en el voladizo era nuestro Sevilla FC. Si nos sentábamos allí, ganábamos siempre.
Era el 86 y el 87 y el 88. Era aquel Sevilla de Wallace y de Francisco, de Ramón, del Niño Serna, de Don Antonio Alvarez…O aquel otro del bigotón de Azkargorta, con Rafa Paz, con Don Pablo Bengoechea, con Manolo Jiménez.
Eran aquellos partidos de lluvia torrencial en los que nos llevábamos “el plastical” y nos reíamos tanto. Celebrábamos los goles con “la lavadora” y “el centrifugado” y todo eran risas (cuando íbamos ganando).
Eramos pocos: éramos Pepe Neira y Fran Otero y mi hermano Pedro y alguno que otro que se venía allí con nosotros. Los vecinos de los asientos aledaños ya nos saludaban al principio de cada temporada, como se saluda al amigo que se ha ido de vacaciones y que regresa a casa.
Eramos pocos, pero nos autodenominábamos “Peña Ted McMimm”. Nunca metió un gol con la camiseta del Sevilla, pero nos gustaba su arte, su enorme zancada casi desgarbada, sus medias abajo, la cantidad de leña que le daban y cómo no volvía jamás la cara, poniéndose de pie como impulsado por un muelle. Jamás perdía tiempo, cuanto más fuerte le sacudían, más rápido se levantaba.

Mcminn debió ser de los primeros tipos que jugaron al squash en Sevilla. Se lesionó practicando este deporte.
Y el arte de McMinn es que su despacho lo puso en la “Bodeguita Morales”, donde le pegaba al tinto que era una maravilla.
Un tío con arte, un tío que jugó poco más de 20 partidos pero que se metió a la afición en el bolsillo.
Ahora le han amputado su pierna derecha.
Sirva este post para que, el que quiera, le mande un mensaje de aliento al escocés y recuerde a aquel tipo desgarbado y con un par que defendió nuestra camiseta con un vergüenza torera a prueba de bomba.


