Así lo ha entendido el Comité de Competición y la segunda amarilla que le mostró Lizondo ha quedado sin efecto.
Sin efecto después del partido quiero decir, porque el partido lo terminamos con diez.
De todas fromas, Javi no podrá jugar el domingo porque la primera amarilla que vio cerró el ciclo de cinco cartulinas.
Si no se hubiese impugnado la del resbalón, Javi tendría que cumplir igualmente su sanción el domingo pero quedaría con cuatro amarillas, a una tarjeta de tener que parar de nuevo.
Por cierto, tirando un poco de memoria: la expulsión de Megía Dávila a Maresca en el robo frente al Deportivo luego fue considerada como injusta por el Comité de Competición.
La expulsión de David frente a Osasuna, también.
Ahora la expulsión de Javi Navarro frente al Español.
En fútbol hay tres posibilidades: ganar, empatar y perder.
Visto lo visto, leído lo leído, escuchado lo escuchado, da la sensación de que el Sevilla Fútbol Club no puede perder nunca.
Sólo tenemos dos opciones los sevillistas: ganar o empatar, y esta segunda posibilidad con muchas condiciones.
Uno se cansa ya de esa cantinela de que el Sevilla siempre falla en los momentos clave.
Soberana, magna, enorme estupidez.
El Sevilla “parece” que siempre falla en los momentos clave, porque en los muchos otros momentos clave que existieron antes de llegar al momento clave en el que se falla, no se falló.
Pero de estos nunca se habla.
Leyendo, escuchando, viendo cosas en determinados lugares parece que el Sevilla siempre que juega tiene por delante una final, un momento clave.
Si el Sevilla no ganaba en Santander, iban a echar a Juande. Si el Sevilla no ganaba en San Mamés, le cortarían la cabeza al entrenador. Era clave ganar en Alemania al Mainz, o se iba a ver un número.
Se ganaron esos tres partidos clave.
Después de ganar en Santander, el del Villarreal era un partido clave.
Se ganó.
Luego venía otro partido clave, el de Osasuna, que se perdió.
Con lo cual, el encuentro de Cádiz era un encuentro clave, vital.
Se ganó.
Tras golear en Cádiz, había que ganar al Celta, porque ese sí que era un partido clave.
Se ganó al Celta.
Entre medias, había un partido clave en Moscú, que había que ganar.
Se ganó.
La vuelta UEFA era un partido clave, el típico partido clave que “cuando el Sevilla mejor lo tiene lo tira todo por tierra.”
Se ganó también.
Llegaba el partido de Montjuic, ese que era clave.
Se perdió y se perdió por goleada. Pero la derrota en el partido clave de Montjuic ha supuesto que el Sevilla sigue en UEFA y que el Sevilla sigue estando a los mismos puntos de diferencia del cuarto y del tercero que estaba antes de perder el partido clave de Montjuic.
Partido clave (recuerden la gran mentira : el Sevilla siempre falla en los partidos clave) fue también el de vuelta el año pasado con el Panathinaikos, y los dos de la primera eliminatoria frente al Nacional.
Se ganaron los dos.
El partido clave se perdió en Parma, pero claro, algún partido clave habrá que perder si todos los partidos son partidos clave. Para convertir en clave el partido clave de Parma, ese que “el Sevilla siempre pierde”, hubo que ganar antes el partido clave de Nervión frente a los griegos, pero como se ganó, pues ese ya, que a priori era el “típico partido clave que seguro que se pierde porque el Sevilla siempre pierde en este tipo de partidos clave”, ese ya, como digo, no era partido clave.
Para el Sevilla, a priori, según algunos, todos los partidos son partidos clave.
A posteriori, sólo son partidos clave los que se pierden.
Porque sólo alimentando esta paparrucha es como algunos pueden seguir intentando hacer daño.
El partido frente a Osasuna con el histórico gol de Baptista era un partido clave.
Se ganó.
Igual que se ganó aquel otro frente al Tenerife, en el que nos jugábamos el ascenso, con el gol del gran Inti Podestá.
El Sevilla FC tiene tres Copas de España. Para ganarlas tuvo que ganar muchos partidos clave, finales incluidas.
Perdimos otras dos finales, partidos clave todas ellas.
La Liga que tenemos, la única, se ganó en un partido clave, en Barcelona, siendo además que si el Barcelona ganaba el campeón era el Barcelona. Era un partido clave también para el Barcelona y el Barcelona falló.
A lo largo de cien años de historia, todos los equipos pierden muchos partidos clave y ganan otros muchos.
El año pasado, era un partido clave el de Getafe y no se ganó. Pero para llegar a ese partido clave, había que haber ganado el partido clave frente al Deportivo y ese sí se ganó. Si no se hubiese ganado ese partido clave, el de Getafe nunca habría sido partido clave.
No considero clave el partido frente al Málaga, que también se perdió. Para mí, la opción Champions se tiró por la borda en Getafe; se esfumó en aquel mano a mano de Renato delante del portero del Getafe.
Y así, podríamos estar citando partidos clave hasta el aburrimiento absoluto.
El problema, creo yo, es que desde muchos lugares interesados en que esto sea así, se vende la burra de que el Sevilla está obligado a ganar siempre. Si siempre se está vendiendo la misma burra, ya sea a la cuarta, o a la quinta, o a la primera, tarde o temprano se acertará.
¿La derrota no es una opción para el Sevilla?
¿Este equipo está obligado a ganar siempre?
¿Hay que hacer una tragedia de cada derrota, como ocurre en Can Barça o en esa galaxia descabezada, huérfana ya de su “ser superior”?
¿A quién le interesa, en esta Sevilla nuestra de cada día, que esto sea así?
Y que no he dicho en el post anterior para que quede claro que quiero separarlas del resultado del partido en sí.
Pero que tengo que decir.
¿Por qué el árbitro no pita penalti en el claro derribo (empujón flagrante) a Adriano con 1-0 en el marcador?
¿Por qué no se habla de otra jugada, cuando menos dudosa, también con 1-0 en la que puede haber penalti sobre Kanouté?
¿Por qué expulsa a Javi Navarro si es evidente que nuestro capitán se resbala y todo lo que sucede después es absolutamente fortuito?
¿Por qué pita penalti contra el Sevilla en la acción de Escudé, cuando no existe por ninguna parte?
¿Por qué Canal Sur, en el programa que presenta Paco Gamero, no pone ni una sola de las cuatro claras ocasiones de gol que tuvo el Sevilla en la primera mitad?
Todas estas son preguntas que yo me hago, después de asumir la derrota y la goleada y de entender que el Sevilla hizo una digna primera mitad y que tiró el partido en el primer tramo de la segunda.
Y termino diciendo que, por todo lo visto antes, durante y después del partido, el Sevilla mereció quedarse sin puntuar ayer en Montjuic y el Español mereció ganar.
Ni el Español mereció meter cinco goles, ni el Sevilla recibirlos.
El partido de Montjuic es un partido raro, raro y, para mí, un accidente.
Accidente, el 5-0, no el triunfo del Español que, repito, fue justísimo.
Y dicho todo esto, no seré yo el papa frita que diga que el partido bien pudo quedar empate a cinco.
Eso no.
Como han tardado medio minuto algunos en tratar de tergiversar lo que expreso en este post, lo aclaro una y mil veces, para los que no lo entiendan.
Este post no guarda relación con el cinco a cero. No trata de justificarlo. No se trata de decir que perdimos cinco a cero por el árbitro. No se trata de culpar a la prensa del cinco a cero.
Se trata de decir que el árbitro cometió tres errores garrafales y que en el programa de Canal Sur de las nueve de la noche no pusieron ni una sola jugada de ataque del Sevilla.
Ni una.
Se trata de decir cosas que han pasado. Igual que ayer nos metieron cinco, estas cosas también pasaron.
Porque yo creo que, nos metan cinco, uno o veinte, son cosas que no se deben callar.
Estaba por terminar la crónica de la semana pasada. No me lo podía ni imaginar, pero esa es la realidad.
Cinco a cero en una segunda parte que haríamos bien los sevillistas (bueno, los jugadores y técnicos del Sevilla) en no olvidar nunca. Más que nada para que no se vuelva a repetir en mucho tiempo.
El que viera solamente la primera parte y se haya enterado del resultado final del partido no se lo podrá creer, pero estas cosas pasan.
Ahora vendrán los que sólo vienen cuando a los sevillistas nos duele el corazón, para intentar hacer lo que siempre, en días como hoy, intentan hacer.
Les diré a estos que me duelen mucho los partidos como el de hoy, que ya se me había olvidado lo que era ver caer a mi equipo por cinco goles y que , precisamente por eso, debacles como esta tarda uno en digerirlas.
Pero también les diré que no cambio ni un milígramo mi posición de sevillista, mi orgullo de serlo ni mis ganas de seguir siéndolo.
Humillante derrota. Dolorosísimo vapuleo.
Tres puntos que se dejan de sumar.
El domingo que viene, la oportunidad de lograr, de nuevo, otros tres puntos que nos permitan seguir ocupando plaza europea.
La que tenemos a día de hoy, jornada 25 del Campeonato Nacional de Liga.
Tres puntos que nos permitan seguir mirando hacia donde llevamos mirando toda la temporada.
El Español ha perdido en Oviedo por dos goles a cero.
Ahora mismo, el Sevilla FC le saca cinco puntos al segundo clasificado, que es el Español precisamente.
El domingo, Español- Sevilla FC en Barcelona.
Ganar es casi asegurar el título. Serían ocho puntos por disputarse, más el gol average, con nueve por disputarse.
Así que, ganando, las chicas del Sevilla FC son, virtualmente, campeonas de Liga.
Empatar también sería muy bueno. Perder ya no es tan trágico, porque seguiríamos a dos puntos de ventaja.
A Sevilla FC y Español le quedan 12 puntos por jugar.
Nosotros, el domingo con el Español, después con el Lagunak en casa; siguiente jornada, descansa el Sevilla FC. Y ya quedarán tan solo dos partidos por jugarse: Puebla en casa y Athletic fuera.
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