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Archivos publicados el 1 Febrero, 2006

Cuento rescatado

Miércoles, Febrero 1st, 2006

Fátima Zulategui tiene la pajolera manía de ir dejando maravillas como esta escondidas entre un puñado de comentarios en los posts más insospechados.

Esta niña…

Pá Juan Ramón

HISTORIAS DE UN ABUELO

Sevilla, 2 Febrero de 1937.

Estaba más triste que nunca. Con un frío que superaba al abrigo y se calaba en los huesos, yo corría entre caras pálidas, pobreza y hambre.
La ciudad había perdido su color, estaba bañada de un gris apagado que expulsaba desdichas gritando que cualquier tiempo pasado, fue mejor.
Yo, soldado de las tropas nacionalistas no por devoción, me dirigía a la calle Francos número 6 a la búsqueda de un chivatazo. Decían que en aquella casa se estaba fabricando propaganda republicana y teníamos orden de búsqueda, captura y muerte.
Una mujer me observaba por la calle pidiendo ayuda con los ojos, mostrando el cuerpo de su hijo desnudo tiritando y agarrado a su madre sin entender nada, sólo lloraba.
Sólo lloraba.
La casa era un edificio de tres plantas, subí las escaleras corriendo, como si estuviera huyendo de la conciencia que tanto me atormentaba…
Mi general me dio orden de tirar la puerta abajo.
A pesar del silencio requerido intenté hacer todo el ruido posible para que notaran nuestra presencia. No quería manchar mis manos de nuevo por algo que ni yo entendía.

A mi padre no le habían dejado elegir. Teníamos una tienda; una acogedora panadería en la calle Pureza, rozando a la iglesia de mi Esperanza. La Virgen a la que no me volvería atrever a mirar a la cara. A la que tanto me había llevado mi padre, y yo tanto me había enamorado. No tenía valor para volver y que viera en lo que me convertido.
Un asesino.

La puerta cayó como mi alma caía en picado en el reino de Hades.
Había mucha gente en la casa; dos o tres familias. Se oían gritos desesperados, gritos de muerte, llantos de pérdida, angustia, mucha angustia.
Nos desplegamos según las instrucciones. Yo me dirigí a una habitación. La puerta crujía y una bruma de polvo me nubló la vista.
En el centro, una cama cubierta de una manta azul y bajo la luz de la ventana una mesa corroída con lápices de colores desparramados. Era el cuarto de un niño.
Mis pasos respiraban venganza y mi corazón mostraba vergüenza. Sentía el hastío de mi respiración, vaga, confusa y turbia martilleando mi alma que cada vez pesaba más.

Miré detrás de la puerta, nada. Debajo de la cama, nada. Estaba vacía.
Me di la vuelta y pobre de mi oído cuando oyó un sonido de terror cautivo dentro del armario. Detrás de esa puerta había alguien. Me acerqué a ella rezando… por no encontrarme a nadie dentro.
Inocente de mí.
Allí, empotrados contra la pared, me encontré con cuatro ojos mirándome entregados al miedo, rojos de horror aguantado la mínima lágrima que pudiera hacer ruido.
Un padre aguantaba a su hijo delante de él, silenciándole la boca.
Tuve un diálogo con su alma. Me pedía piedad, me pedía vivir, me pedía que dejara seguir respirando a lo que más quería.
Su hijo miraba hacia arriba inmóvil, con esos ojos.
Qué ojos.
Azules intensos, dando luz a tanta oscuridad. Plenos de inocencia, de asombro, de miedo, de comprender nada. Sólo comprendía que tenía miedo.
Agarrando a su padre como si la misma vida fuese, en su mano tenía un cuaderno y en la otra un lápiz rojo. No le había dejado su padre ni dejarlo en la mesa.

No pude evitar mirar el dibujo. Un escudo.
Al mirarlo sentí mi corazón arder de melancolía…mi memoria me había alcanzado.
Me vino a la mente imágenes de mi niñez, de mi padre, cuando entre cliente y cliente me decía: Jesús, tiene once, once barras…
Sentí una tarde de domingo, sentí ese sol abrasador acariciando mi piel. Sentí un grito, un abrazo, un gol, un “uy”, un vamos, un sentimiento, un equipo, mi equipo.
Sentí los colores de Sevilla. Sentí de nuevo felicidad, amor, cariño. Sentí a mi Esperanza haciéndome soñar con esos ojos marrones penetrantes rogándome valentía.

Los pasos firmes del pasillo me hicieron regresar a la realidad.
Miré al padre y me leyó la mirada. No pudo reprimirse y la lágrima más pura de agradecimiento se escapó.
Miré al niño, al escudo y cerré la puerta.
Una voz fría como el hielo me hizo girarme: ¡Gutiérrez! ¿Hay alguno aquí?
“No señor, no hay nadie”

—–o—–

Pasó tiempo, mucho tiempo hasta que el sol volviese a pasearse por aquí. Ya entonces Sevilla volvía a ser Sevilla. El azahar se encargaba de perfumarla cada día, el río la acompañaba y la Giralda la vigilaba. Yo, sin molestarla, la observaba. Se estaba poniendo guapa.
Había derbi.

Cogí mi bandera casi tan vieja como yo y con mi nieto, nos fuimos los tres a soñar.
El respirar de mi pecho jadeante, ahincando el paso con el cuerpo hacia delante, vencido y apoyado sobre un bastón notaba como los años no pasan en balde.
Le mandé a comprar un paquete de pipas mientras yo iba adelantando. Poco duraría mi equilibrio al venir un muchacho tocándome lo justo para perderlo. Ya me veía yo viendo mi derbi vestido de marrón cuando unos brazos me agarraron con fuerza. Agradecido, me di la vuelta cuando…

….esos ojos….

Eran esos ojos, los que nunca olvidé, esos ojos azules como el mar, a los que un día les regalé vida.
Él, ignorante, me sonreía ante mi mirada asombrada de saber que le había vuelto a encontrar. Y sin buscarlo.
No supo que era yo, pero yo sí sé quién era él y acariciándole el brazo sin dejar de ver esos ojos intactos al tiempo comprendí todo lo que había regalado aquel 2 de febrero de 1937.


New York, New York

Miércoles, Febrero 1st, 2006

Hola Jesús, aquí te adjunto las fotos que mi primo, José Alberto Ramayo Barrio, se hizo en Nueva York durante su viaje de novios. Las ha traído con ilusión para que las publiques cuando les toquen y puedas. Eliges las que quieras.

Mi primo solo me ha dejado las fotos, si quieres que las comente muy brevemente me lo dices que ya me pongo en contacto con él para que comente la localización de las fotos y poco más.

Venga, muchas gracias Jesús por lo bonito de extender este sentimiento por todo el mundo.

Original y sentimental, perfecto.

Manuel Ramayo.


El tremendo poder de internet

Miércoles, Febrero 1st, 2006

Andrés D´Alessandro es un futbolista argentino que jugaba en el Wolfsburgo y que ahora se ha ido cedido al Portsmouth.

Ls foros sevillistas de internet echan fuego hablando de este jugador. El pasado verano, de repente, salió una “noticia” en uno de estos foros sevillistas y algunos portales que dicen dedicarse a la información deportiva se hicieron eco de ello: el Sevilla está interesado por el ex de River.

Llovían los posts y las ¿noticias? sobre este futbolista y el presunto interés del Sevilla.

En estos días últimos de enero el rumor ha sido constante, algunos afirmaban que estaba hecho, otros que si no venía sería una tremenda desilusión… que si llegaba hoy, que si se anunciaría mañana.

La realidad del asunto D´Alessandro es que el Sevilla FC nunca ha estado interesado en ese jugador. Nadie del Sevilla FC ha preguntado por el futbolista. No se ha movido jamás un dedo desde el Sevilla FC para firmara un jugador cuyos números en las últimas temporadas no han sido de crack precisamente (”buts” son goles)

Algunas personas han entrado en mi blog preguntándome si yo sabía algo de D´Alessandro.

Bien, pues eso es lo que sé: que con este asunto se demuestra, una vez más, el tremendo poder de internet. A uno un buen día se le ocurre decir en un foro de internet que D´Alessandro va a venir al Sevilla y, meses después, hay gente realmente decepcionada porque se ha ido cedido al Porstmouth, penúltimo de la Liga inglesa.

Y la realidad es la que es: el Sevilla nunca ha tenido el menor interés en hacerse con los servicios del jugador.

El problema puede que empiece cuando algunos avezados informadores toman como fuentes lo que uno con un nick cualquiera escribe en un foro de internet.

A lo mejor también fue en esos foros donde se “informaron” para decir en verano que Kanouté era un hombre muy mayor que no valía para nada.


Paco Gallardo y Drago

Miércoles, Febrero 1st, 2006

Gallardo, después de irse cedido al Vitoria de Guimaraes, se vuelve para Sevilla a los pocos días y se marcha, otra vez cedido, al Deportivo de La Coruña.

El fútbol tiene cosas que yo no alcanzo a comprender. El año pasado, Gallardo era propiedad del Sevilla y el entrenador del Sevilla (Caparrós) dice que hay que ceder al Gallardo porque no cuenta con él.

Ahora, Caparrós está en el Deportivo, Gallardo sigue siendo propiedad del Sevilla y Caparrós dice que le cedan al futbolista.

Pues eso. Que no entiendo nada.

En cualquier caso, la mejor de las suertes para Paquito Gallardo.

Y sobre Drago, decir que este hombre está pasando una rachita de esas en que te caen las piedras una detrás de otra y no sabes ni por donde te llegan. Ahora, la fiscalía belga le pide ocho meses de prisión por presuntas irregularidades en la obtención de su pasaporte belga.

Recalco lo de “presuntas” por la “estupidez” esa que recoge la Constitución acerca de la presunción de inocencia de las personas.

De todas maneras, este asunto ya está abierto al menos desde mayo del año 2004, según se puede ver aquí.

Pero,claro, será que últimamente está de moda hablar de Dragutinovic.

O no…

Y ojo: aviso y no acuso.

He visto por ahí un titular que dice exactamente:

LA FISCALÍA CONDENA A DRAGO A OCHO MESES DE PRISIÓN

Mucho cuidado con lo que se escribe, que alguno se puede meter en un buen lío.