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Archivos publicados el 28 Febrero, 2006

Se resbaló

Martes, Febrero 28th, 2006

Si, señores, se resbaló.

Así lo ha entendido el Comité de Competición y la segunda amarilla que le mostró Lizondo ha quedado sin efecto.

Sin efecto después del partido quiero decir, porque el partido lo terminamos con diez.

De todas fromas, Javi no podrá jugar el domingo porque la primera amarilla que vio cerró el ciclo de cinco cartulinas.

Si no se hubiese impugnado la del resbalón, Javi tendría que cumplir igualmente su sanción el domingo pero quedaría con cuatro amarillas, a una tarjeta de tener que parar de nuevo.

Por cierto, tirando un poco de memoria: la expulsión de Megía Dávila a Maresca en el robo frente al Deportivo luego fue considerada como injusta por el Comité de Competición.

La expulsión de David frente a Osasuna, también.

Ahora la expulsión de Javi Navarro frente al Español.

Mucha tela ¿no?


La derrota es una posibilidad

Martes, Febrero 28th, 2006

En fútbol hay tres posibilidades: ganar, empatar y perder.

Visto lo visto, leído lo leído, escuchado lo escuchado, da la sensación de que el Sevilla Fútbol Club no puede perder nunca.

Sólo tenemos dos opciones los sevillistas: ganar o empatar, y esta segunda posibilidad con muchas condiciones.

Uno se cansa ya de esa cantinela de que el Sevilla siempre falla en los momentos clave.

Soberana, magna, enorme estupidez.

El Sevilla “parece” que siempre falla en los momentos clave, porque en los muchos otros momentos clave que existieron antes de llegar al momento clave en el que se falla, no se falló.

Pero de estos nunca se habla.

Leyendo, escuchando, viendo cosas en determinados lugares parece que el Sevilla siempre que juega tiene por delante una final, un momento clave.

Si el Sevilla no ganaba en Santander, iban a echar a Juande. Si el Sevilla no ganaba en San Mamés, le cortarían la cabeza al entrenador. Era clave ganar en Alemania al Mainz, o se iba a ver un número.

Se ganaron esos tres partidos clave.

Después de ganar en Santander, el del Villarreal era un partido clave.

Se ganó.

Luego venía otro partido clave, el de Osasuna, que se perdió.

Con lo cual, el encuentro de Cádiz era un encuentro clave, vital.

Se ganó.

Tras golear en Cádiz, había que ganar al Celta, porque ese sí que era un partido clave.

Se ganó al Celta.

Entre medias, había un partido clave en Moscú, que había que ganar.

Se ganó.

La vuelta UEFA era un partido clave, el típico partido clave que “cuando el Sevilla mejor lo tiene lo tira todo por tierra.”

Se ganó también.

Llegaba el partido de Montjuic, ese que era clave.

Se perdió y se perdió por goleada. Pero la derrota en el partido clave de Montjuic ha supuesto que el Sevilla sigue en UEFA y que el Sevilla sigue estando a los mismos puntos de diferencia del cuarto y del tercero que estaba antes de perder el partido clave de Montjuic.

Partido clave (recuerden la gran mentira : el Sevilla siempre falla en los partidos clave) fue también el de vuelta el año pasado con el Panathinaikos, y los dos de la primera eliminatoria frente al Nacional.

Se ganaron los dos.

El partido clave se perdió en Parma, pero claro, algún partido clave habrá que perder si todos los partidos son partidos clave. Para convertir en clave el partido clave de Parma, ese que “el Sevilla siempre pierde”, hubo que ganar antes el partido clave de Nervión frente a los griegos, pero como se ganó, pues ese ya, que a priori era el “típico partido clave que seguro que se pierde porque el Sevilla siempre pierde en este tipo de partidos clave”, ese ya, como digo, no era partido clave.

Para el Sevilla, a priori, según algunos, todos los partidos son partidos clave.

A posteriori, sólo son partidos clave los que se pierden.

Porque sólo alimentando esta paparrucha es como algunos pueden seguir intentando hacer daño.

El partido frente a Osasuna con el histórico gol de Baptista era un partido clave.

Se ganó.

Igual que se ganó aquel otro frente al Tenerife, en el que nos jugábamos el ascenso, con el gol del gran Inti Podestá.

El Sevilla FC tiene tres Copas de España. Para ganarlas tuvo que ganar muchos partidos clave, finales incluidas.

Perdimos otras dos finales, partidos clave todas ellas.

La Liga que tenemos, la única, se ganó en un partido clave, en Barcelona, siendo además que si el Barcelona ganaba el campeón era el Barcelona. Era un partido clave también para el Barcelona y el Barcelona falló.

A lo largo de cien años de historia, todos los equipos pierden muchos partidos clave y ganan otros muchos.

El año pasado, era un partido clave el de Getafe y no se ganó. Pero para llegar a ese partido clave, había que haber ganado el partido clave frente al Deportivo y ese sí se ganó. Si no se hubiese ganado ese partido clave, el de Getafe nunca habría sido partido clave.

No considero clave el partido frente al Málaga, que también se perdió. Para mí, la opción Champions se tiró por la borda en Getafe; se esfumó en aquel mano a mano de Renato delante del portero del Getafe.

Y así, podríamos estar citando partidos clave hasta el aburrimiento absoluto.

El problema, creo yo, es que desde muchos lugares interesados en que esto sea así, se vende la burra de que el Sevilla está obligado a ganar siempre. Si siempre se está vendiendo la misma burra, ya sea a la cuarta, o a la quinta, o a la primera, tarde o temprano se acertará.

¿La derrota no es una opción para el Sevilla?

¿Este equipo está obligado a ganar siempre?

¿Hay que hacer una tragedia de cada derrota, como ocurre en Can Barça o en esa galaxia descabezada, huérfana ya de su “ser superior”?

¿A quién le interesa, en esta Sevilla nuestra de cada día, que esto sea así?