La increíble aventura de un sevillista que se hace llamar “Biris Flamenco Triana”
Sábado, Marzo 11th, 2006JORDANIA Y EL CAMELLO DE BALTASAR
-O de los apuntes sobre la crónica de un viaje inverosímil con vocación de anómalo cuento Navideño-
A mis Tíos.
Nunca supe medir con precisión el tiempo. O mejor dicho, mi escala de medida siempre fue muy diferente a la estándar. Será por eso, o porque el retorno de ciertos viajes puede durar un día, como un mes, como una vida, que este correo que luché por enviar a mis correligionarios Sevillistas el día 5 de enero, llega unos dos meses después.
Este correo que envío a nuestro mejor centinela y arcángel, Jesús Alvarado, da testimonio de una misión difícil que se cumplió en fecha; aunque la crónica llegue cuando los olores a incienso van ganando el aire a los de castañas “asás”. Se trataba de encontrar un camello adecuado para el Rey Baltasar, el año en que La Caravana de Oriente quiso rendir homenaje a una Pasión que cumplía un siglo paseando el nombre de la Ciudad Definitiva.
¿Dónde buscarlo? Las calles españolas, gracias a la maravillosa idea y a la singular bondad del Humanista Sevillano José María Izquierdo, son invadidas por un cortejo de alegría acompañando a sus Majestades de Oriente en la noche más mágica del año. De esa forma, todos nos hemos enterado de que los mejores embajadores de los Reyes Magos siempre son los beduinos, algunos geniales como Julio, Sira, Amanda, Silvia…y tantos otros que llenan de compás y caramelos nuestra mirada. Así pues, me debía dirigir a una tierra llena de beduinos, y de magia. ¿Qué mejor lugar entonces que Jordania, plagada de irreales lugares mágicos, y donde la población beduina fue la primera piedra del país?
Dicho y hecho: vestido con todo mi Sevillismo, hice la maleta y alcancé los desiertos del Sur. Era Wadi Rum, con sus arenas rojizas (otra buena señal) y sus montañas imposibles, no se sabe si salidas de algún anónimo genio de la escuela de Gaudí, o simplemente de un viento artista que erosiona acariciando. ¿Qué explicación sería la menos milagrosa?

Son estas las tierras donde Lawrence de Arabia levantó su lucha. Para seguir viaje, fue necesario dejar el todo terreno y utilizar el medio de trasporte más apropiado para el desierto.


Fotos que llegan casualmente a mis manos, realizadas por el amable Martín Bunik
Y después de conocer a Bajid, una estupenda persona, camellero de la familia beduina, le conté que mi tribu sevillista necesitaba un camello muy especial para S.M Baltasar.


Estas fotos fueron tomadas el 1-1-2006; algunas por Bajid, otras por mí, y la más torcida de ellas gracias a la colaboración del disparador automático y una roca muy simpática.
Buscamos unas hierbas secas con las que calentar el mejor té del mundo y alimentar nuestro vehículo, y me presentó a Laila, preciosa camella que lleva con orgullo Sevillismo por bandera.

Era la elegida. La mejor compañera de viaje de Baltasar en la mágica noche del 5 de Enero.
Pero claro, ya que estaba allí…no podía dejar pasar la oportunidad de extender nuestra pasión. Primero tuve que tratar con algunos milicianos beduinos locales, unos buenos, otros menos.

Cuando vieron mi bandera prometo que quedaron maravillados, les encantaba la escritura y el color…acaso empezaban a sentir en Sevillista, y el de mi derecha, Abraham tipo Dimas, era el más enamorado de la bandera.
Alcancé entonces uno de Los Lugares del Mundo. Magia y belleza inigualables en la joya del Reino Nabateo, Petra.
¿Cómo no va a ser Sevillista, si la llaman La Ciudad Roja del Desierto?


Puse bandera en esta roca, perfecto lugar para hacer un fuego y reposar.

Petra, tras una caminata por escarpados desfiladeros, te ofrece una imagen que algunos conocen por la película “En busca del Templo Perdido”.
Allí llegó el Sevillismo.


Aquí están, Biris secc.Jerash, la de innumerables restos romanos. Estos músicos habían visitado Sevilla en la Expo92. Les expliqué que era el símbolo de mi gente, y coincidía en colores con el de la suya. Atentos al del tambor que mantiene la bandera y el ritmo a un tiempo.
En Karak, muy cerca de su magnífico castillo, está el famoso y buen restaurante Fida. Allí luce también nuestra bandera.
Estas dos fotografías las hizo el gran viajero Arnau, un artista del camino.


Fue en ese lugar donde ocurrió otra maravillosa situación. Cuando los clientes vieron la bandera, se esforzaron por leer el texto…y coincidían mesa a mesa en el resultado: para ellos, el logotipo CIEN de nuestra bandera, en árabe, puede ser leído como “EL ARTE”.
Anda que no.
Lo que muchos sabíamos por estas tierras, ahora lo saben hasta en Oriente Próximo. El equipo del Arte tiene el nombre más bonito del mundo, Sevilla. Y eso explica además que en la Casa del Arte de Trípoli, Líbano, me pareciera ver nuestro logotipo centenario en la puerta de entrada al edificio. Pero esa es otra historia, para contar en otra ocasión.
Hoy, ya en mi República Trianera, me despido brindando con té beduino por el título más hermoso del mundo del deporte: ¡¡Sevillista hasta La Muerte!!
Manuel V.S. “Biris Flamenco Triana”.

