O para los que, conociendo, prefieren seguir manipulando:
El Sevilla Fútbol Club ya jugó los cuartos de final de la Copa de Europa en la temporada 57-58.
Ya comprendo que para vuestro discurso este dato hay que tenerlo tapado, porque si se dice o se escribe esto, pues ya a lo mejor la presión no es tanta, o es una presión descafeinada, pero por mucho que lo tapéis, las cosas son como son.
Y si no hay tanta presión después, esta noche , mañana, si el Sevilla Fútbol Club cae eliminado, pues entonces no os podréis despachar tan a gusto ¿no?
¿Qué pasa esta noche?
¿Se desciende de categoría si se pierde? ¿Desaparecerá el club si es eliminado?¿Hay alguna Copa espectacular por pasar a cuartos de la UEFA?
Es que no me acabo de enterar muy bien.
¿Sabéis lo que pasa esta noche? Pasa que este Sevilla FC se juega , por segundo año consecutivo estar en cuartos de final de la Copa de la Uefa y lo hará ante un buen equipo, ante un equipo que viene de Champions y que da la casualidad de que los equipos que pasaron en su grupo de Liguilla están, los dos, en cuartos de Champions.
El Sevilla se juega pasar a cuartos frente a un buen equipo francés que marcha tercero en su liga y que en 30 partidos disputados ha recibido 20 goles nada más.
Otro dato que os doy, aunque probablemente ya lo conozcáis porque vosotros sois unos monstruos de esto:
El Lille, el rival de hoy del Sevilla FC, lleva 30 jornadas de Liga disputadas. Ha jugado la Champions y una eliminatoria de la UEFA.
¿Sabéis cuántos partidos ha perdido el Lile por más de un gol en todas esas competiciones?
Uno.
Uno, contra el Niza en la jornada 25.
Uno.
A lo mejor no interesa sacar este dato, no vaya a ser que la gente se entere de que realmente la tarea que tiene el Sevilla por delante es complicada. Muy complicada. Y lo es porque el rival es un rival de fuste, importante.
Fuerte. Fuerte de verdad.
Eso pasa.
Por cierto en Nervión esta noche pasa lo mismo que pasará mañana en Heliópolis.
Pero allí no hay presión ¿no?
No la hay en Liga (según vosotros) ¿la va a haber por intentar meterse en cuartos de final de la UEFA?
Por cierto, las noches mágicas lo son en la medida en que cada uno las sepa o las pueda vivir así.
Por ejemplo, yo recuerdo una noche en la que el Sevilla consiguió subir a Primera tras ganar uno a cero al Villarreal, qué cosa tan vulgar, y yo ví cosas aquella noche que no es que pareciera una noche mágica…
Es que parecía que allí había más magia que en Hogwarts.
A mí me gusta mucho hablar de las noches mágicas de Nervión.
Tampoco es el diez de mayo, sino el quince de marzo. A las nueve de la noche, para mayor exactitud. Es esta noche, es dentro de unas horas.
Es nuestra Final de la Copa de la UEFA.
Para el sevillismo la final de la UEFA es hoy miércoles. Y la jugaremos al amparo de nuestra gente, inundados de esa inigualable atmósfera que sólo una afición como la del Sevilla Fútbol Club puede inventar desde horas antes del pitido inicial y hasta que el partido muera, sea en el tiempo reglamentario, sea en la prórroga, sea tras la tanda de penaltis. Jugamos la final de la UEFA ante el Lille y nos han metido un gol antes de salir a la hierba. Tenemos, por tanto, noventa minutos para hacer un tanto que iguale la contienda y cuando llegue ese tanto, habrá que ir a buscar el segundo, pero antes del segundo, debe llegar el primero.
Ha querido el sorteo, y las circunstancias, que las cosas sean así. No hay que perder más tiempo pensando en lo que pudo ser y no fue en el Lille Metropole. No hay que malgastar más energías lamentándonos por las ocasiones desperdiciadas en aquella fría noche de Francia, no hay que darle más vueltas al gol olímpico de Dernis.
Lo que hay que hacer ahora es creer en que se puede dar la vuelta a la eliminatoria. Recordar el envite con los griegos de la pasada temporada. Volver a vivir de nuevo aquel inolvidable ambiente en las gradas de nuestra Fábrica de Sueños. Alimentar la esperanza rememorando el gol de cabeza de Makukula, el tanto salvador de Adriano, la montaña de gladiadores sevillistas en el Gol Sur de Nervión.
Tenemos que estar en esa final. No podemos prescindir de una sola garganta, ni de un solo corazón, ni de un aplauso, ni de un solo cántico, ni de un grito de aliento. Tenemos que estar al lado de nuestro equipo, porque nuestro equipo nos necesita. Tenemos que hacerles ver a los nuestros que estamos de su lado, siempre, pase lo que pase durante el partido, marquen los franceses o no lo hagan, marquemos nosotros o no marquemos. Es un partido de darlo todo, nosotros y ellos. Afición y futbolistas. El sevillismo entero, por cada rincón de la tierra, desde cada punto cardinal, estará insuflando fe, esperanza y calidad.
Calidad humana, calidad suprema de amor incondicional, calidad sin límites de esa incontable legión universal que se sabe poseedora del mayor y más hermoso sentimiento que el fútbol puede originar: el ser sevillista.
La final es hoy miércoles. No queda otra que ganar. Ganar a un difícil rival. Ganar entre todos. Ganar por todos.
Ganar.
Los jugadores deberán entregar todo lo que tengan dentro y un poco más. El sevillismo tendrá que ser y hacer lo que siempre ha sido y lo que siempre hace.
Ni más ni menos.
Unos y otros lo haremos, no me cabe la menor duda. Y quiera Dios que cerquita de la medianoche los sevillistas tengamos otra inolvidable noche mágica que guardar en nuestro memoria blanca y roja.
Las previas se han teñido de una (para mí) inexplicable tensión, de una incomprensible crispación, de una presión artificial.
¿A quién interesa que lo que a todas luces debería ser vivido por el sevillismo como una fiesta y como un día de disfrute parezca un partido de esos en los que la derrota implica bajar a segunda?
¿Por qué se mete tanta presión cuando el Sevilla ya, con el sólo hecho de estar donde está, está haciendo algo grande?
Si el Sevilla FC pasa a cuartos ¿también será un partido clave y una urgencia histórica conseguir las semifinales?
¿Tan crucial era ganar en Vitoria?
Insisto, y quédense con esta pregunta:
¿A quién interesa que el mejor Sevilla de las últimas muchas décadas (el que tenemos desde hace tres temporadas) esté presionado de esta absurda manera?
¿Por qué?
La noche de hoy es una noche para sumar y multiplicar.
Como todas las noches.
Como todos los días que amanecen en nuestro sevillismo de cuna.
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