Un Tsunami llamado Sevilla Fútbol Club (4-1)
Jueves, Marzo 30th, 2006Podría
Ser
Verdad…
Eindhoven.

Miren esa foto. Contemplen esas camisetas, esos colores, esas medias.Observen el escudo que el gigante de color lleva en el pecho. Vean al pequeñito, al de las botas azules. No pasen por alto el escudo (me late tu escudo…) que llevan los tres en el pantalón.

Hay un equipo en España jugando todavía la Copa de la UEFA.
Hay un equipo en Andalucía jugando todavía la Copa de la UEFA.
Hay un equipo en Sevilla jugando todavía la Copa de la UEFA.
Estos tres de la foto forman parte de ese equipo. Un equipo que está entre los ocho mejores de Europa en la segunda competición continental. Justo cuando se conmemora el 60 aniversario del título de Liga obtenido por ese equipo, ese equipo se entretuvo en meterle cuatro a otro de los ocho mejores del continente.
Es el mismo equipo que ganó en el Calderón a un Atlético de Madrid que estaba imparable. Es el mismo equipo que hizo morder el polvo al Valencia CF con muchísimas bajas de teóricos titulares.
Ese equipo ayer le metió cuatro al Zenit de San Petersburgo. Cuatro a uno. Y lo hizo sin contar con la mejor banda derecha del fútbol español, que es la de ese equipo (Alves y Jesús Navas). No estaban.
Pero estaba el T-1000, que ayer suplantó la personalidad del crack llegado de Bahía al que uno de esos artistas de la pluma y el micrófono tildó en su día de “futbolista de chiste”. El “T-1000″ , además, supo romper el maleficio, hizo añicos el sortilegio de los once metros.
Su fé pudo más que cualquier otra cosa.
Estaba también Fernando Sales, empeñado a fuerza de ganas en pegarle el definitivo regate a su mala fortuna. Y cuando se fue Sales, por allí apareció Adriano. Y por detrás de Adriano, otro chaval del vivero de la Carretera de Utrera, Blanco, que ayer quiso enlazar su historia personal con la general del club debutando cuando su club hacía historia de la grande, jugando por primera vez unos cuartos de final de UEFA. El y su equipo. El con su equipo. Su equipo con él. Y tuvo el detalle de asistir a Kanouté en la jugada del cuarto y definitivo gol, antes del remate definitivo de Adriano Correia.
El pequeñito de las botas azules que salta alborozado, ya ven, es Historia también ya del Sevilla Fútbol Club. Ese pibe se acaba de colocar como el hombre que más goles ha hecho con esa camiseta, con ese escudo (me late el escudo…) en Europa en los más de cien años de vida que representan esas once barras blancas y rojas.

Nada está hecho, hay tanto por hacer…
Hemos ganado un partido, hemos apuntado otra muesca más en la culata de nuestras noches mágicas de Nervión (esas que el mismo artista al que antes mencionaba catalogó hace pocas semanas poco menos que de entelequias…), hemos goleado a un equipo que de una docena de partidos europeos tan sólo se había apuntado una derrota.
Pero no hemos hecho nada.
No estamos en semifinales. Hay que jugar en Rusia y tal vez haya que sufrir. Hay que ir a Rusia a jugar otro partido y ojalá al final del mismo podamos decir:
Señores, quedan cuatro en Europa y entre esos cuatro hay un equipo español.
Un equipo andaluz.
Un equipo sevillano.
El Sevilla Fútbol Club.
Más conocido en otros lares como “la fábrica de humo”.
Sevilla Fútbol Club: hagas lo que hagas, merece la pena ser tanto de tí.



