Mañana lunes, festividad del primero de mayo, no habrá tertulia en Sevilla Fútbol Club Radio, por lo que a partir de las tres de la tarde se pondrá la repetición íntegra del partidazo del pasado jueves.
Para que no paséis muchos nervios, os digo que ganará el Sevilla uno a cero, con gol en el minuto cien de partido.
Mañana lunes, a las 17,30, se reúne el Consejo de Administración para decidir cuál será el criterio para repartir las poco más de nueve mil entradas que la UEFA ha concedido al Sevilla Fútbol Club para la Final de la Copa de la UEFA.
Será después de esa reunión del Consejo de Administración cuando el club haga pública (aún no se ha dicho nada oficialmente desde la entidad) la fórmula de reparto de las entradas.
En la Temporada de nuestro Centenario, a nuestro equipo le ha dado por hacer Historia.
Primera vez que ganamos en ese estadio.
Uno a dos en Anoeta, tres puntos importantísimos con los goles de Navas y Martí de penalti.
Ganando en la segunda parte con empate a cero al descanso. Yo siempre lo digo: qué maravillosas segundas partes nos regala este Sevilla de Juande Ramos. Echen un vistazo a la estadística y comprueben lo que les digo.
Victoria con Palop; Alves, Javi Navarro, Escudé,Puerta; Sales, Martí, Jordi, Adriano; Navas y Kepa.
Con el debut después de Alejandro Alfaro y de Bruno.
Todo esto tres días después de convertir a este club en el primer y único equipo andaluz que puede llamarse finalista europeo.
Todo esto con esta plantilla.
Señores vendedores de humo, señores comunicadores objetivos, señores francotiradores expertos en repartir palos a diestro y siniestro cuando se trata del Sevilla FC.
La mejor plantilla de la Historia.
Lo dijo José María Del Nido.
Vosotros vertíais indignos comentarios sobre aquello que dijo José María Del Nido.
Yo ahora me voy a leer cosas muy graciosas escritas por muchos de vosotros allá por el mes de octubre…allá por aquellos días en los que el Cádiz nos apeó de la Copa.
También conservo archivos de audio verdaderamente gloriosos, a lo mejor del mes de septiembre, a lo mejor de febrero, a lo mejor de octubre.
Seguimos en puestos europeos con un partido menos.
Con un partido menos somos sextos y le sacamos cuatro puntos al Deportivo, cinco al Getafe, seis al Villarreal. Seis al Atlético de Madrid.
¿Y por arriba?
Por arriba, si seguimos en este plan podría haber sorpresas de cara a la Champions.
Ya veremos.
También tenemos que pensar en cierto partido que se juega en Holanda el diez de mayo.
Por si no tenía bastante con todo este maremoto de sensaciones, me acaba de llegar este pequeño pero grandísimo montaje que ha hecho mi amigo Juan Miguel Cadaval.
Juan Miguel se acuerda de su padre, que es también el padre de mis otros amigos: Diego, Carlos, Jorge, César, Maite.
Juan Miguel se acuerda de su padre, que es el esposo de María y el abuelo de Coque, de María, de Marta, de César, de Alfonso, de Patricia, de Alvaro, de Patricia, de Carlos, de Juan Miguel, de Andrea, de Diego, de Ale.
Juan Miguel se acuerda de su padre, que es el suegro de mis queridas Carmen, Adela, Pepi, Patricia, mi queridísima Patricia…de Alberto.
Juan Miguel se acuerda de su padre, que es Juani Cadaval.
Y yo lo veo, a Juani. Lo veo entrando por la puerta dos con un montón de carnets en la mano, yo que sé cuántos, yo que sé si veinte o treinta, yo que sé. Y me veo entrando muerto de risa en una avalancha de sevillismo inagotable, porque con veinte entraban treinta.
Ese era Juani Cadaval.
Ahora vuelvo…
Disculpas.
Las lágrimas no me permitían ver el teclado.
Y veo a Juani Cadaval en su casa de Gines, un viernes por la noche diciéndome: “quédate, Jesús, y nos tomamos una cervecita”.
Y me veo a mí, diciéndole: “no puedo, Juani.He quedado.Otro día…otro día que ahora tengo prisa.”
Y me veo yéndome, yéndome…
Sin saber que él también se nos iba.
Sin saber que dos días después, la impaciencia de esperar a los Cadaval sevillistas en la puerta dos, se convertiría en preocupación y la preocupación en dolor insuperable cuando me enteré de que Juani se nos había ido a ver el fútbol al tercer anillo, mientras se ponía guapo para venir una vez más al Ramón Sánchez Pizjuán.
Jugaba el Sevilla FC.
Y jugaba frente a la Real Sociedad.
El Sevilla ganó aquel partido.
Hace un rato, Juan Miguel Cadaval me enviaba esto…
Tres nuevos puntos muy trabajaditos ante un rival directo como el Extremadura. Victoria importantísima de los de Manolo Jiménez (que fue de nuevo expulsado incapaz de contenerse ante la nueva cacería cometida sobre Diego Capel) por dos goles a uno, ambos tantos de Moreno.
Con esta victoria, el Sevilla Atlético saca ya seis puntos al quinto clasificado (podrían ser cinco si el Córdoba gana esta tarde) y también recorta puntos con los de arriba, ya que el Linares perdió ayer en su feudo ante el Conquense. El equipo jiennense, tercero, queda, por tanto, a sólo dos puntos.
¿Os imagináis que , además de los ademases, el Sevilla Atlético consiguiera ascender a Segunda División?
Y si fuera así…¿no sería bonito ver a nuestros chavales jugar frente a algunas escuadras que a día de hoy están en Primera División…?
Seis mil segundos de sufrimiento. Seis mil segundos de pensar en lo bonito que sería poder ir a Holanda al lado de toda esa gente que hacía parecer que la grada de Nervión fuese de goma. Seis mil segundos en un estadio en el que se almacenaba más energía que en una central nuclear. Energía de rezos y de plegarias. Energía de horas robadas al sueño en las noches anteriores y de anhelos jamás antes sentidos. Energía de Fe, de Esperanza y de Caridad.
La Caridad que implorábamos a los dioses para los nuestros, para nuestra legión de corazones rojos al borde del estallido.
Y desde la banda de fondo Alves la toca suave para Navas, Navas para Alves y Alves otra vez para el Duende de Los Palacios. Desde allí la envía, buscando yo creo que a nadie en particular porque nadie había en los alrededores.
La pelota bota una vez pero nadie la toca. Bota el balón en la nada de nadie. Renato está adelantado al cuero y se gira de espaldas a la portería para ver pasar impotente el balón de su vida; Maresca todavía está haciendo por llegar. Dos defensas han sido arrastrados por el brasileño. El italiano hubiese querido encontrar algo más de gasolina en su depósito con luz roja parpadeante para llegar puntual a la cita más soñada con aquella pelota. Pero espacio y tiempo, como tantas otras veces en el fútbol, en la vida, no ajustan sus parámetros.
Bota el balón.
Y sigue su trayectoria. No va fuerte, no va rápido.
Soledad de un balón que avanza preñado de alegría, a punto de dar a luz.
Pero el balón no lo sabe.
Bota una segunda vez.
Y en ese segundo contacto con la hierba el balón ya sabe que en milésimas de segundo una bota le golpeará con la fuerza de cien mil corazones concentrados en la zurda de un chaval de Nervión.
Está solo Puerta. Rafinha se da cuenta de su mortal error al ir a tapar a Renato. Se gira y quiere convertirse en muralla, en dique, en pared de cemento.
Pero el látigo del chaval de Nervión ya ha sido lanzado y cruza el espacio sin posibilidad de marcha atrás.
Y Rafinha sólo puede encogerse. Encogerse porque sabe que el volcán sevillista está a punto de estallar.
Se posiciona Puerta. Se gira levemente a su derecha, el cuerpo todo. Venía en carrera el 27 con la mirada fija en el Duende con el que compartió tanto albero y tanto polvo masticado en las bocas resecas, mañanas de Carretera de Utrera. Venía en carrera y la pedía, con la mano alzada. La pedía y pedía a los dioses una oportunidad.
Los dioses fueron generosos. Y tras perfilar el escorzo perfecto, allá inclina el cuerpo, allá suelta la izquierda y en ese momento, en ese momento de unión perfecta entre el cuero de la bota zurda en su parte exterior y el cuero del balón…
Ahí, justo ahí, es cuando se congela la noche. Se detiene todo, hay un flash. Hay noventa mil ojos clavados en esa cópula fugaz de cueros que se encuentran porque nacieron para encontrarse. Hay cientos de miles de corazones que, en algún lugar del mundo, en todos los lugares del mundo, esperan.
Esperan, siguen esperando. Esperando desde hace más de cien años.
Hay un stop en nuestras vidas. Las leyes físicas se cortocircuitan y el tiempo se estira como el chicle de fresa con sabor a nada que estiraba cuando era pequeño, demasiado pequeño, y el fútbol era para mí otra cosa, desde mi asiento de Preferencia en aquellas mañanas soleadas de inviernos infantiles haciendo como el que ve al Sevilla Atlético, con mis pipas y mis estampitas de Bazooka Joe.
Pregunto a los demás sevillistas y casi todos coinciden: se para el tiempo. Dios le da al botón de pausa de su mando a distancia. Creo que lo hace, magnánimo en su Grandeza, para que ese medio segundo de éxtasis supremo no pase tan rápido como pasa medio segundo.
Tarda más en pasar. El balón dibuja el arco perfecto, la parábola soñada, la curva de la felicidad.
Y sí.
Sí.
Besa la red y, como si cada nudo de la red fuese un imán y la pelota fuera de hierro, no se despega de ella y se pasea por dentro como queriendo sentir su tacto casi hasta el rincón opuesto.
Pegada la pelota a la red como los gatos se pegan a tus piernas en invierno.
Gol.
El GOL.
El Big Bang que nos cuenta Hawking no debió diferir mucho de lo que sucedió inmediatamente después.
El término Big Bang se utiliza para referirse específicamente al momento en el tiempo en el que se inició la expansión observable del Universo.
Y eso fue lo que pasó.
Ese minuto cien del día 27 en el que el 27 golpeó con su pierna zurda la pelota que venía enviada por el Niño Jesús fue el momento en el tiempo en el que se inció la expansión (europea) observable del Universo.
Del Universo Sevillista, claro está.
Y, al igual que sucede con esos ingenios técnicos que parecen haber captado el eco de esa explosión primigenia, dentro de cientos de miles de años, los científicos serán capaces de escuchar un eco lejano que se podrá ubicar en un punto del planeta Tierra que alguna vez fue el Sur de todos los Sures.
Un eco rotundo y lejano, saturado de energía cuyo sonido será muy similar a un infinito rosario de “oes” con una ge al principio y algo que parece ser una ele al final.
Os dejo este tesoro que pesco entre ese océano de sentimientos que me hacéis llegar cada día a través de vuestros comentarios.
Esto lo firma mi amigo José Manuel García.
Ese Sevilla FC que una noche viví, padre
El jueves por la noche me acordé de ti, padre. Con el viernes consumiendo los primeros minutos y yo engullendo mis nervios a base de apretar los dientes y los puños, el Sevilla estaba demoliendo a un gigante alemán y lo hacía, padre, como siempre lo ha hecho el Sevilla, con el corazón y el alma por delante y gotas del arte que sale de las raíces de esta vieja Híspalis, bañada de Guadalquivir y lunas llenas.
Esta noche que abrazó la madrugada del viernes de abril de 2006, cuando El Arrebato nos cantaba de nuestro Sevilla por segunda vez y los fuegos artificiales llevaban el nombre del Sevilla Fútbol Club hacia los cielos que tu habitas, me hice niño y me agarré otra vez de tu mano grande y tierna, la mano que me llevó tantos domingos al Ramón Sánchez-Pizjuán, a ver a Campanal, que para mí era Supermán pero vestido de blanco, a Diéguez, a Achucarro, Agüero y Pereda, ídolos que ponían sobre la hierba el mismo corazón y talento que ayer lo hicieron Maresca, Aitor, Dani Alves, el Pibito, el niño Navas o ese otro niño llamado Puerta, cuyo zapatazo desconectó los cables del Schalke.
Aquellos días tu mano me apretaba cuando los nuestros hacían el gol del triunfo y me acariciaba el flequillo cuando, lleno de desconsuelo, sentía el acero frustrante de una derrota. Y cuantas derrotas nos tragamos, papá. Sobre todo cuando el madridista Amancio fruncía el entrecejo, o el valencianista Waldo apuntaba su cañón hacia nuestro atribulado Mut. A mí me dejaba boquiabierto Pirri, un tipo con unas espaldas descomunales (un hombro miraba a Coria, el otro a Dos Hermanas), el primer madelmán que vi en mi vida. También les metimos las cabras en el corral a esos fenómenos de Madrid, Barcelona o Bilbao.
Todavía siento tus besos entusiasmados humedeciendo mis mofletes cuando Cabral o Pintado clavaban el balón sobre Betancort o Iribar. Aquellos días me invadieron anoche, padre, con las carreras de Martí, los escorzos de Dani Alves o la electricidad de David, ese hombrecito que allí abajo mide lo menos dos-metros-diez, capaz de poner firmes a todo un pelotón de rubios y morenos. Te vi gritando gol y luego pidiendo la hora al árbitro italiano, que dejó que el partido se fuese a los 122 minutos sin respetar a mi corazón, arrugado como una pasa el pobrecito.
Cuando el partido terminó y la noche se hizo día, Nervión explotó como el Vesubio, la gente enloqueció y yo me abracé a Clara, la nieta que no conociste, que lleva el alma y la sangre de tus colores y los míos. Clara verá un Sevilla campeón, aquel Sevilla edificado por gente como tú, papá, ese equipo vivo como nunca, que apunta a gigante. Nuestro Sevilla le hace guiños a la Giralda y una tarde de mayo plantará tulipanes y geranios en Eindhoven, Holanda.
Esta vez el jerezano Bruno irá con sus compañeros en el avión, como Dios manda, y no en moto que fue de la extraña manera en la que tuvo que llegar al Ramón de Carranza cuando a última hora fue convocado por la repentina baja de Jordi López.
La lista de expedicionarios para Anoeta (¿es posible que mañana nuestro Sevilla tenga un partido de Liga en San Sebastián?) tiene varias bajas con respecto a la que ya es pura historia de oro puro en nuestros más de cien gloriosos años de vida.
No viaja Makukula, al que hay que seguir dosificando y al que ya se le metió una inyección de moral de esas gordísimas dándole la opción de volver a sentirse futbolista en EL PARTIDO…Y quien respondió, como todos, con todo lo que tuvo en los minutos de que dispuso.
Tampoco está en la lista gente como Jesuli, o como Kanouté y Drago, que andan recuperando, o como “il capo” Maresca o Renato. La baja de estos dos medios-centro es lo que provoca la llamada de Bruno, futbolista de calidad, buen armador de juego que, además, tiene muy buen golpeo a balón parado. Junto a Bruno, regresa Alejandro Alfaro a la lista de expedicionarios.
Lo malo de esto es que ambos, lógicamente, serán baja en el trascendental partido que mañana disputa el Sevilla Atlético en la Ciudad Deportiva (11:30) frente a un rival directísimo como es el Extremadura.
Así pues, la lista es la formada por Palop, Notario, Alves, Javi Navarro, Escudé, Aitor Ocio, David, Navas, Martí, Jordi, Adriano, Puerta, Sales, Luis Fabiano, Saviola, Kepa, Bruno, y Alfaro.
Me llamó muchísimo la atención un reportaje que sacó el Diario Marca el día 27 de abril (antes de disputarse EL PARTIDO), o sea el día en el que el Sevilla se convirtió en finalista europeo por primera vez en la historia del fútbol de nuestra ciudad y de nuestra región, en el que se le formulaba a una serie de periodistas y a un grupo de sevillistas de peso la siguiente pregunta:
¿Cuáles son los tres partidos más importantes en la Historia del Sevilla?
Del Nido, por ejemplo, responde que el partido del Schalke que se tenía que jugar en Nervión, la final de la Copa de la República del 35 y el partido en el que el Sevilla gana la Liga en Las Corts. Monchi cita las tres mismas fechas que el Presidente del Sevilla FC. Manolo Jiménez habla también de esas tres gloriosas citas, mientras que Caparrós apuntaba el partido que clasificó al Sevilla para la UEFA el año pasado, el del Schalke y uno que está por llegar (decía en las vísperas) que sería la final de Eindhoven.
Hay varias opiniones más.
Pero vengo a destacar la de Luis Carlos Peris, periodista del Diario de Sevilla.
Para este señor, los tres partidos más importantes de la Historia del Sevilla FC, ojo, los tres más importantes, son el que se jugaba esa noche (cosa en la que todos los encuestados coincidían) y…
Cito textualmente: “la final de Copa del 62, que se perdió frente al Madrid y la final de Copa del 55 contra el Athletic, que el Sevilla perdió 0-1″
Me quedo a cuadros.
De manera que esos son los partidos más importantes, se preguntaba a los encuestados, de la historia del Sevilla Fútbol Club.
No el partido en el que se ganó la única Liga que tenemos. No cualquiera de las tres finales ganadas.
No.
No algún partido europeo,de Copa de Europa, por ejemplo, no algún ascenso conseguido con las chanclas en momentos de máxima penuria, no alguna clasificación europea.
Quitando el partido que se jugaba en la noche del 27 de abril de 2006, para este señor los dos partidos más importantes de los cien años de vida y un poco más que alumbran al Sevilla Fútbol Club son, precisamente, las dos finales que ha disputado y que ha perdido el Sevilla Fútbol Club.
Por alguna parte me está llegando cierto olor a quemado…
Después de un grandísimo día de Feria tras el que necesitaré dos o tres frascos de Miel Dorayllego a casa, pongo un poco en orden el blog, respondo algunos correos y entre ellos me encuentro uno de Nacho Mateos en el que me adjunta este archivo de audio.
Lo advierto antes de nada para que, si os apetece ver el video, busquéis una buena caja de pañuelos de papel, o algo.
Jesús- Creations es un crack que, de vez en cuando, se pasa por aquí y nos deja algunos videos de quitarse el sombrero.
Seguro que recordáis aquella maravilla del “Superderbi” , en aquella otra noche mágica de esta temporada del Centenario (¿cuántas noches mágicas llevamos este año?) de la victoria de los nueve contra once.
Ahora Jesús- Creations se supera y nos deja esta joya para guardar, para recrearnos en ella una y otra vez, para disfrutarla y para recordar el partidazo de los partidazos, el padre de todos los partidos (por el momento): el Sevilla - Schalke 04 de anoche.
Pongo el enlace para que os podáis descargar el video montaje a vuestro disco duro.
Eso sí, sería conveniente tener una conexión rápida porque son 35 megas.
La FIFA no ha consentido que la Liga española termine una semana más tarde y, con carácter excepcional, lo único que ha permitido es que el Sevilla - Barça se juegue, sólo ese partido , el día 20 de mayo, cuando ya toda la Liga haya terminado.
Sin lugar a dudas, será un buen broche de oro a la teporada 2005-2006, cuando ya todo el mundo esté de vacaciones, poder ofrecer a los aficionados españoles un partido de cierre de campaña que bien podrá servir como homenaje a los dos equipos españoles que han sido capaces de llegar esta temporada a una final europea.
Y ojalá que sea un adelanto de la Supercopa de Europa que tendrá lugar en Mónaco a finales de agosto.
A mí me parece genial la decisión porque ya jugaremos frente a un Barça nada tensionado que, además, vendrá de jugar ( y espero que de ganar) la Champions tan solo tres días antes.
O sea, que si vienen como campeones vendrán con toda la fiesta en lo alto.
Y no digo nada como los tres puntos en juego nos sirvan, por ejemplo, para adelantar al Real Madrid en la tabla…
Además, no podrán jugar ese partido ninguno de los internacionales de los dos equipos que sean seleccinados para el Mundial.
Tanto mejor, porque vista la supina estupidez que está demostrando el ¿sabio? de Hortaleza, ningún futbolista español del Sevilla FC irá al Mundial y, si acaso, no podremos contar con Saviola, Renato, Maresca o Drago si son seleccionados.
Por el Barça pues no estarán Ronaldinho, ni Deco, ni Pujol, ni Xavi, ni Iniesta, ni Gio, ni Van Bommel, ni un largo etcétera de jugadores.
O sea que perfecto.
Al que le pique que se rasque, pero las cosas son como son.
Por tanto, la Liga seguirá su calendario normal, con lo que el día 3 de mayo se jugará el previsto Sevilla- Getafe.
Gracias a Pepe Gallego por estos momentos robados a la Historia.
Momentos del antes…
Del durante…
Y del después…
Y todo, todo, girando en torno al gol del 27 en el día 27.
Al gol que nos llevaba al pico más alto del continente europeo, que ya no está en los Pirineos (no, no era en Los Pirineos, era en Los Alpes…¿o es el Elbrus, en Rusia? ), sino en Eindhoven.
Todo, todo, gira en torno al gol de Puerta en el minuto Cien del partido (por el momento) más grande de nuestro Centenario.
El Sevilla Fútbol Club está en la Final de la Copa de la UEFA. Somos finalistas de la Copa de la UEFA. Nosotros, el Sevilla Fútbol Club.
Me acuerdo ahora de aquel post titulado “El rapto de Europa” que escribí el 15 de septiembre cuando empezaba nuestra andadura continental.
Y lo somos por la puerta grande, por el grande de Puerta.
El gol de Antonio Puerta. Cuántas noches amargas Antonio van en ese zurdazo espectacular. Cuántas derrotas sin sentido, cuántas penas de sevillismo puro, cuántas lágrimas tragadas, cuántas veces de preguntarse por qué será tan fuerte y tan hondo este sentimiento.
El gol de un canterano es el que nos pone en la soñadísima Final de Eindhoven.El santo y seña de nuestra club, la carretera de Utrera, se vuelca en tu zapatazo de zurda que hizo temblar los cimientos de Sevilla, Capital de Andalucía.
En el zapatazo que hizo que el Sevillismo grande tomase la Feria como propia, como única y se echase a celebrar como Loccos ¿dónde si no, criaturas? bajo la Portada de Feria.
Sólo un año después.
El gol, tu gol Antonio, tuvo que llegar en el minuto Cien.Cuánta razón tenía aquel mequetrefe que dijo que se acordarían mucho del Centenario del Sevilla Fútbol Club.
Claro que te acordarás. Mientras vivas , te acordarás.
Os acordaréis.
Minuto diez de la prórroga. No podía ser en otro minuto. En la Temporada de nuestro Glorioso Centenario, el gol de nuestras vidas (ojalá que no y que esté por llegar) hubo de ser marcado en el minuto Cien.
El mismo Cien que está marcado en nuestros corazones sevillistas.
El mismo Cien que se pasea por el mundo enmarcado en nuestra Sagrada Carmesí.
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