Carpe diem, sevillismo
Martes, Abril 18th, 2006Aprovecha el momento, sevillista, disfrútalo, exprímelo, agótalo.
Vívelo.
Que no te ofusquen, que no te engañen. No hipoteques el momento, no apuestes ni un sólo segundo de estos días grandísimos para tu club y para tu ciudad. No los empeñes, no dejes que te los tiñan de gris.
Que sean (son, serán) días del color de tu locco corazón. Días del color del vino y de las rosas. Días de un insoportable carmesí. Días únicos, días que no tienen un antes ni tienen ninguna “otra vez” porque son días que nacen nuevos, días que nacen por vez primera.
Historia, sevillista.
Historia del fútbol de tu equipo del alma e historia del fútbol de la ciudad que te embelesa, de la ciudad que te enamoró hace ya tanto.
No es reescribir, sevillista, es escribir por primera vez, con tinta nueva, con tinta tan roja como la sangre de los que la dieron por tu escudo, ese que te late más que tu corazón.
Carpe diem, sevillista. En Alemania, si puedes estar, en el Ramón Sánchez Pizjuán el jueves de Feria cuando la Feria, Sevilla entera se vuelva, otra vez, a inundar de Banderas Centenarias…qué castigo tan grande para los insensatos que quisieron pisotearla con balbuceos ininteligibles.
Disfruta tu semifinal europea, la que nunca antes llegó a esta ciudad, ni a esta Andalucía que capitalizamos en tantas cosas. Haz las cosas a conciencia, sabiendo que las haces, recreándote en ellas, buceando en el ahora.
Empápate de tí mismo. De tu imagen dando vueltas, nervioso, en tu cama sin poder conciliar el sueño porque este sueño que vivimos se vive despierto. Empápate de tí mismo doblando con cariño esa Bandera Centenaria que va a inundar Gelsenkirchen, que cubrirá de rubíes la joya del inigualable estadio del Schalke. Mírate a tí mismo haciendo tu maleta, guardando tu bufanda, entrando en tu camiseta para llevar el nombre más bonito que jamás existió a los confines inexplorados por tantos otros de una semifinal europea.
Disfrútate en cada cántico, en cada abrazo, en cada grito, en cada risa, en cada paso que des al lado del Centenario equipo de Sevilla.
Goza porque donde estamos nunca antes estuvimos, ni estuvieron tus padres , ni estuvieron tus abuelos. Donde estamos, nadie antes estuvo en esta ciudad, ni en esta región del sur del sur.
Donde estamos, estamos porque hemos sabido estar. Sin humos, con falta de gol (¿se llega a una semifinal europea con falta de gol?) pasando , una tras otra, un buen puñado de ocasiones históricas de esas que el Sevilla, (vendían los que ahora se suben al carro de los éxitos…¡qué pena de vidas!), siempre tira por la alcantarilla.
Cuánta justicia, sevillista, en estos días grandes del sevillismo.
No se necesita nada más porque lo hecho ya es muy grande. Si viene el colofón de la final europea no sé si encontraré palabras para expresar sentimientos.
Por eso, ahora, no quiero dejar ninguna en el teclado. Porque la semifinal es nuestra, la tenemos, está ahí, es tuya, y mía y de los que nos miran orgullosos desde el Tercer Anillo de nuestra Fábrica de Sueños.
Y yo la voy a vivir como lo que es. El pico más alto al que mi Sevilla centenario (los años te hacen más grande…) ha llegado en toda su gloriosa vida.
Y , si caemos, ahí dejaré nuestra Bandera Carmesí (la misma que quisieron pisotear aquellos, aquel insensato con balbuceos ininteligibles…).
Ahí quedará por siempre, coronando la cima más alta a la que nadie pudo llegar jamás en muchos cientos de kilómetros a la redonda.
La cima a la que ha llegado mi Sevilla Fútbol Club.
Tu Sevilla Fútbol Club.
Nuestro Sevilla Fútbol Club.
El…y sólo él.
Felicidades, sevillista.
Carpe diem.

