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Archivos publicados el 12 Mayo, 2006

José Manuel García: lágrimas de nuevo

Viernes, Mayo 12th, 2006

Ya nos dejó mi amigo José Manuel García trozos de corazón en sus palabras hace unos días.

Me alegró no sabes cómo verte en aquella Plaza Markt, aunque fuese con una reja de por medio.

Gracias por enviarme esta maravilla.

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El Sevilla que una noche viví, padre (y II)

(A Javi, Jesús, Gerardo y todos los sevillistas, claro).

Eran las seis de la tarde y yo me encontraba en Eindhoven, padre, caminando por la ancha avenida que une la Estación de trenes y el Philip Stadion, donde un par de horas y pico más jugaría nuestro Sevilla el partido más importante de su historia. Su rival, el Middlesbourgh, un equipo con pinta de rudo tabernero del norte de Inglaterra.

Durante mi paseo surqué carriles bici y una anciana con el pelo blanco, creyéndose Eddie Merckx, casi me arrolló. Tuve la culpa yo, pero es que iba flotando, padre. No dejaba de saludar a sevillistas de todas las edades y a algún que otro inglés. Es simpática esta gente, aunque algo arrogante, se beben el Nilo y te dicen sin tapujos, “reíd, reíd, que en la hierba os vamos a despedazar”. Y yo, padre, sonreí para afuera y para adentro, porque sabía que mi equipo no nos iba a fallar. ¿Cómo puede caerse una montaña? Porque eso es el sevillismo, una montaña de lunas e ilusiones, una marea rojiblanca con una fe que llega a los cielos.

Ya lo sabía cuando, cruzando media España dormida, tomé el avión en Valencia con destino a Holanda. No te puedes imaginar, papá, lo que era Endhoven ese 10 de mayo de 2006. Un mar de corazones sevillistas empujando a los nuestros ya desde el autocar, diciéndoles: “estamos con vosotros, seréis los campeones, vamos, vamos, mi Sevilla”, y un Sevilla así es invencible, llega al infinito con un regate del niño Navas, también lo reconoció Fabiano, ese brasileño huevón, se puso las pilas y abrió las carnes de los ingleses con un remate que lo hubiera firmado Zarra. Se vino abajo el estadio. Mi voz no gritó “goooooool”, lo hizo mi alma, 14.000 almas lo menos, que rompieron los hielos y abrieron el camino hacia la gloria. Miré el reloj y la maldita hora no era la que yo quería. Mi corazón latía a tres mil revoluciones, apreté tu mano de nuevo, padre, justo cuando Palop emparedó su marco y no dejó entrar un obús de un tal Viduka, el nueve de los ingleses, un frigorífico de tres cuerpos, sangre croata y deneí australiano.

Salté y grité con la marea rojiblanca, empujé con mi alma a mi Sevilla y me di cuenta, papá, de la fuerza que tenemos los sevillistas cuando empujamos: “Vamos, vamos, mi Sevilla…” Daniel Alves se calzó sus botas de siete leguas, Maresca tocó como Pucini y disparó como un sheriff, y mi alma de nuevo se desbocó. Ya no había ingleses. El partido se convirtió en un duelo de ángeles contra fantasmas.

Sonó el Arrebato, mi bufanda hizo surcos en el aire y yo dejé que tú, José García, Alcalareño, pusieras mi flequillo en orden. Qué noche aquella, papá. Carmen, desde Sevilla, lloraba y Clara, la nieta que no conociste y que te escribe cartas sin poner remite, dibujó un corazón en el cristal de la tele.

El Sevilla llegó al Polo Norte y al quinto piso del cielo donde habitas cuando Javi Navarro (que es Campanal pero con pelo largo) blandió la Copa de la UEFA para que la viera todo el mundo. Enloqueció Sevilla entera y todavía hoy más de la mitad de la gente se encuentra en el marasmo. Lo que hicieron los nuestros en Eindhoven fue muy grande. Mandaron al infierno a los demonios. Todo el mundo ha de saber, papá, que ese Sevilla del alma nuestra, es campeón de la UEFA. Y eso es así para toda la vida.


Dolor entre tanta alegría

Viernes, Mayo 12th, 2006

Me ha dolido en el alma.

Desde mi blog siempre trato de haceros llegar mis pensamientos, mis emociones, mis sentimientos.

Por eso quiero contaros algo que me ha pasado hoy que me ha dolido en el corazón.

Me fui a Eindhoven el lunes, intentanto ser consciente de lo que iba a vivir y soñando con volver con la Copa de la Uefa en el bolsillo.

Volví a Sevilla ayer (¿Fue ayer?¿Cuándo fue?) por la tarde. Con la maleta a cuestas me subí a ese autobús que me hizo volar entre esos océanos de felicidad sevillista que fueron anoche las calles, plazas y avenidas de nuestra ciudad. Regresé a mi casa a las cuatro de la mañana. Me he levantado tarde.

Mi mujer me dice que hoy “La ventana”, el programa de Gemma Nierga en la Cadena SER, se hace en Sevilla, en la Plaza del Triunfo.

El programa en el que colaboré durante seis años.

El programa en el que, pensaba, había dejado un buen puñado de amigos.

Ni una llamada para decirme: “Jesús, estamos en Sevilla, estaremos en Sevilla…vamos a vernos. Tomemos un café…”

Ni un correo para hacerme saber que estábais, que estáis aquí.

Nada.

Sólo dolor y pena.

Entra tanta euforia y alegría.

Me hubiera gustado haber sabido que andábais por aquí.

Así es la vida…

Así de grande.


Y Sevilla se rompió el corazón…

Viernes, Mayo 12th, 2006

El corazón destrozado por la alegría desbordada; cientos de miles de corazones rotos por la emoción, desgarrados por la realidad aburmadora que nos supera: Cientos de miles de corazones en uno para decirte “te quiero”. Decenas de años de espera que reventaron en la noche primaveral del 12 de mayo. Vidas enteras que el miércoles encontraron el tesoro escondido que llevaban buscando desde siempre.

Se tranformó la Fe que tanto nos ha alumbrado en los últimos cincuenta y ocho años. Se transformó en realidad palpable, en sueños tangibles.

El sueño se hizo Copa y habitó entre nosotros.

Con nosotros se quedará para toda la eternidad.

Anoche Sevilla certificó el nacimiento de la nueva era del sevillismo. Las Campanas de La Giralda lo anunciaron (¡qué momento!) repicando a los cuatro vientos la grandeza de nuestro sentimiento sevillista desgarrado por la explosión de júbilo que sólo lo impensable puede provocar en las almas buenas.

Nueva Era para el sevillismo. Anoche cerramos el primer tomo de nuesta historia particular de amor a un equipo y a unos colores . Carpetazo a nuestro sevillismo de Dogma de Fe, al creer sin ver, sin sentir, sin celebrar, sin títulos que vivir, sin finales en las que sumergirse.

Nueva Era. Antes y después. Sevilla fue Sevilla y lo fue sin pudor. Cataratas blanca y rojas. Grandeza renovada del más grande equipo del Sur de España.

Nueva Era para el sevillsimo.

Ya viviste esa final que los necios te echaban en cara no haber vivido. Ya viste a tu Capitán levantar, no esa Copa que los necios te echaban en cara no haber levantado nunca: sino una que jamás pudo ni posarse en las masas encefálicas de esos necios que sabe Dios donde andarán. Ya tienes tu título en color. Ya eres campeón de una competición continental, la segunda competición en importancia a nivel de clubes del mundo futbolísitico.

En estos momentos de euforia inexplicable, de alegría sin límites quiero deciros que volverán, porque es inevitable, los momentos bajos. Quiero deciros que, nos guste o no, volveremos, porque esa es la Historia, alguna vez a esos sótanos de los que con tanta grandeza supimos escapar.

Y, entonces, sé qué seguiremos estando junto a los nuestros, junto a nuestro escudo, junto a nuestra camiseta.

Eramos veteranos en la fidelidad basada en lo que nuestros mayores nos contaban.

En nada más.

Ahora que ya tenemos en el alma la grandeza de ser los más grandes, creo, no habrá quien pueda con nosotros.

Volvamos, sin embargo, al hoy. A la hermosura de ver nuestros sueños de siempre hechos realidad ya para siempre.

Disfrutemos nuestro título, que es nuestro, porque todos hemos puesto un puñado de años en la apuesta más grande de nuestras vidas.

Disfrutemos de nuestros títulos. De nuestros seis títulos.

Una Liga, tres Copas.

Una Copa de la UEFA.

Y ser sevillista.