A tus pies, Sevilla Grande
Martes, Mayo 16th, 2006No podemos hacer otra cosa que dar gracias por tan grande, tan inolvidable, tan maravillosa temporada.

El polvo cósmico fue eso, polvo, a manos de los nuestros. Una primera parte difícil de olvidar , con la altísima temperatura, con cero-dos en contra, con el trío arbitral mostrando sus cartas y sus intenciones, las de siempre que nos visita el polvo cósmico, que no es otra que mangar cuanto puedan para los intereses capitalinos.
Gol legal anulado a Javi, gol ilegal concedido a Beckham y cero a dos por remontar.
¿Quién puede hacerlo?
Sólo el Sevilla Fútbol Club. Minutos de ensueño para que Navas, Saviola, otra vez Saviola y Luis Fabiano conectaran cuatro directos a la mandíbula capitalina y para matar el partido con un fútbol total.


Jamás un equipo con 68 puntos quedó sin Champions. Jamás un equipo quedando a dos puntos del segundo y uno del tercero quedó sin Champions.
Pero esto es fútbol y felicito a Osasuna, que durante todo el año ha estado ahí, en los puestos de arriba. Felicito a Osasuna, sí, pero no puedo dejar de preguntarme si el impresentable de Pérez Lasa andará por esos baretos pamplonicas celebrando que el equipo rojillo jugará la previa de Champions.
Y a mi Sevilla…¡ay, mi Sevilla!
Sesenta y ocho puntos, quinto clasificado, veinte victorias, cincuenta y cuatro goles, Campeón de la UEFA. Tercer año consecutivo en Europa y defenderemos nuestro título en la UEFA, algo que sólo puede hacer un equipo en el mundo cada temporada: el campeón.
Los cuatreros vendían al principio de temporada (trataban de vender en su suprema iniquidad) un equipo que no tenía gol(finalmente, queridos embaucadores, el Sevilla Fc es el cuarto equipo más goleador de la Liga, tras Barça, Madrid y Valencia y el equipo que no tiene gol, ¿por qué no se insiste en este punto? es el que menos goles ha metido) , una fábrica de humo, una defensa desubicada y sin capacidad alguna.
Fianlmente, cada uno en su sitio y a seguir esperando, porque el fútbol es hoy arriba y mañana abajo.
Minetras tanto, yo sólo puedo ponerme a los pies de mi Sevilla y mirar a los ojos de aquellos que como yo creyeron en este proyecto.
Y dormir tranquilo por decir siempre lo que pienso y por enarbolar ante los cuatreros la verdad que, finalmente, salió a flote.
Enhorabuena al sevillismo y gracias a este Sevilla Grande.
El más Grande que jamás conocí.

