Arrebato y “a por ellos”
Miércoles, Julio 5th, 2006La noche y el día. El Sevilla FC regresó a la Gloria de los títulos, a ese paraíso prohibido y negado para la inmensa mayoría que es alcanzar un título europeo con todo el mundo apretujado en torno a una celebración: nuestro Centenario, envidia de muchos y modelo a seguir para los que vengan detrás, como sucede con tantas otras cosas.
Con esa piña que fue la familia sevillista reunida sin fisuras en torno a los símbolos que nos decían que llevábamos un siglo paseando el nombre de nuestra amada ciudad por todos los confines de la tierra: fue la Bandera elemento de unión inequívoco y,siéndolo desde el principio, las necias palabras de algún descerebrado terminaron por convertirla en Tótem sagrado del sentimiento sevillista.
El maravilloso himno del Centenario de Javier Labandón también fue símbolo aglutinador y orgullo de sentir como sentimos. Nació hace ahora un año el concepto sagrado de Centenario para el sevillismo y unidos todos en torno a esa idea, a esa bandera, a ese recuerdo y a ese respeto hacia los que nos hicieron ser lo que somos, conseguimos ser Campeones de un título continental. Casi sin darnos cuenta, la unidad nos llevó a lo más alto. Nuestro Credo fueron los versos del Arrebato. Cuentan las lenguas antiguas…
Alrededor de esa hermosa oración, protestación de Fe que el sevillista Labandón se arrancó del corazón, fuimos los mejores de Europa, los mejores entre muchos. No era difícil acurrucarse al amor de la candela centenaria que encendió Arrebato. Con algo tan hermoso como mantra, nada es imposible. Y viene todo esto a colación por la insoportable cutredad del ¿cántico? propio de borrachera verbenera alrededor del cual los grandes gurús de la comunicación nos han querido unir para alentar a la Selección.
Un proyecto creado alrededor de algo tan tremendamente zafio como el “a por ellos, oe” que ha sonado a todas horas por todas partes está llamado , en todos los supuestos, al más estrepitoso de los fracasos. No es lo mismo hacer cosquillas en el rincón del alma donde guardamos los sentimientos más auténticos diciendo “aquí estamos contigo, Sevilla, compartiendo la gloria en tu escudo, orgullo del fútbol de nuestra ciudad” que gritando como becerros “ a por ellos, oé…a por ellos, oé” hasta la enfermedad (mental).
Con diez o quince tíos pegando saltos como si estuvieran hartos de cubatas y Luis Aragonés berreando ese lamentable “a por ellos” el destino estaba cantado y, al final, convertimos en memorables aquellos otros Mundiales en los que llegábamos hasta cuartos.
Por eso los argentinos son como son: espejo en el que luego se miran todas las aficiones a la hora de sacar sus cánticos de pellizco. Por eso Saviola lo dijo no hace mucho: “la afición sevillista es la única capaz de vivir el fútbol con la misma pasión que la afición argentina”. Por eso, tal vez, somos Campeones de la UEFA, Argentina enamora en cada Mundial y España hace, siempre, el más espantoso de los ridículos.

