Cuatro fallos, tres goles
Sábado, Agosto 12th, 2006No hay más.
Usted puede hacer un partido digno en Old Trafford ante el Manchester United, usted puede tener un poquito de caraja en los minutos iniciales cuando se disputa un partido amistoso en un escenario como el de hoy (tan acostumbrado a ver jugar al Manchester por la tele, nada que ver con presenciar un partido en las gradas del Teatro de los Sueños), usted puede disputar una muy buena primera parte en cuanto a manejo del balón se refiere, usted puede mantener al Manchester en su parcela más tiempo que el Manchester a usted en la suya, pero, amigo, si usted comete cuatro fallos puntuales y de grueso calibre en defensa en Old Trafford, lo normal es que se lleve cuatro goles para casa.
Fueron tres, dos de ellos en los minutos finales del partido.
Fallo al alimón de Escudé y de Drago en el primer gol, fallo de Daniel Alves en el segundo, sin prestar atención a las órdenes del portero, que es el que manda en una falta peligrosa y fallo de Palop en el tercer tanto al no hacerse con un balón que le venía perfecto para ser detenido.
Además, fallo de David en el primera mitad al dejar pasar un balón en el área pequeña estando detrás un rival. El coreano Park la mandó a las nubes de forma también inexplicable.
Pasó frente al Spórting lisboeta y vuelve a suceder en Manchester.
Los equipos, nuestro equipo campeón así se hizo, se hacen desde atrás. La estabilidad de un conjunto de fútbol se logra asegurando en la retaguardia. Los cimientos son la defensa. Si la defensa falla, todo falla, porque nada de lo que se haga da para mucho.
Por lo tanto, hay que saber corregir los errores garrafales que estamos teniendo.
Y nada más.
No hay que crucificar a nadie, ni acordarse de los que ya no están, ni empezar a cavar las fosas para los recién llegados(¿qué cosas pasarán por la cabeza de un futbolista que acaba de aterrizar apenas y empieza a leer barbaridades varias en la prensa local, la que se supone debe apoyarle y a escucharlas en algún sector de su propia afición?¿Qué cosas debieron pasar, por ejemplo, por la cabeza de Kanouté en los albores de la pasada temporada?), ni hacer el menor caso a los que (demostrado queda a lo largo de los meses pasados) sólo están a la espera de los fallos para tratar de adjudicarse algún trofeo que adorne sus sucias paredes.
Confianza en el equipo, en los jugadores, en los técnicos, en los que nos llevaron a lo más alto de Europa.
Si se falla, decir que se ha fallado. Si se juega mal, decir que se ha jugado mal. Si hay que apoyar, apoyar. Si hay que mostrar desacuerdos, que se muestren, pero con conocimiento de causa.
Vamos p’alante, que esto aún no ha comenzado.
Y corrijan los errores, por favor.

