Una Selección
Domingo, Septiembre 3rd, 2006Imposible no dedicar un post a los hoy proclamados Campeones del Mundo de Baloncesto.
Campeones de un mundo en el que sí, también está Estados Unidos, y Serbia, y Argentina, y Lituania…y todos esos que hace unos años estaban tan lejos de nuestras miras. Campeones del Mundo absolutos, cuando muchos de ellos ya lo fueron como juniors.
Una selección comandada por un tal Pepu , un tipo que si está ahí será porque vale, un tipo al que no ha colocado al frente de esta Selección (que no “imposición”) ningún poderoso grupo mediático y que, por tanto, no le debe nada a nadie y lleva a los que él piensa que son los mejores.

Y lo son, porque lo han demostrado en Japón.
Un equipo, este español de basket, al que da gusto ver jugar, al que da gusto ver relacionarse, al que da gusto escuchar hablar, al que da gusto ver ganar.
No hay viejas rémoras que se sigan arrastrando por las canchas, con su currículum amarrado al tobillo como si fuese una bola de fantasma, no hay mamoneos a la hora de configurar las alineaciones ni las convocatorias, no hay “familias” dentro del combinado que impongan su ley, faltando al respeto a algunos de los nuevos.
Todo es más sencillo: van los mejores, juegan los mejores.Y todos para uno y uno para todos.
Se preocupan de hacer grupo, de jugar y de ganar, sin echarle más cuenta de la necesaria al asunto económico.
Y son Campeones del Mundo. Sin el mejor de los mejores en cancha.Sin el MVP del Campeonato.

Qué grande sentir cómo este grupo de españoles ha sido capaz de recuperar mi sentimiento español, ese al que entre todos, han triturado: los del fútbol, los de la mafia que no cesa.
Gracias por ello.
Y gracias por machacar en la final, pasando por encima del rival.
En cierto modo, esta Selección Española de Baloncesto es como el Sevilla FC.
Ya que llegan a una Gran Final, es para ganarla.
Para dar espectáculo, para machacar al rival, para pasar por encima.
Jugar a un Finalísima de basket y sacarle 23 puntos al rival debe ser como, en fútbol, ganar una final europea por cuatro a cero.
O como disputar otra Gran Final Europea ante el mejor equipo del mundo y meterle tres a cero, con baile y toreo incluido.
Debe ser más o menos lo mismo.
Señor Aragonés, le escuché decir el otro día en su “cadena amiga” que a usted ver el juego de la Selección de Baloncesto no le produce ninguna envidia.
Lo entiendo.
Más bien le provocará una inmensa vergüenza.




