Manolo Aguilar, Radio Sevilla y la alegre pandilla
Miércoles, Septiembre 20th, 2006Esto que voy a contar no es un cuento de Gloria Fuertes.
Me he quedado un poco asombrado cuando he llegado a casa y me he puesto a leer correos de apoyo y solidaridad por algo que, según me cuentan, ha dicho en la tarde de hoy Manolo Aguilar, de Radio Sevilla, en el programa “La cámara de los balones”.
Si lo que me cuentan es verdad (yo no he escuchado el programa) pero son muchas las personas que me dicen haberlo escuchado y todas coinciden en lo mismo, tengo cosas que decirte, Manolo Aguilar.
Lo primero es que cuando te quieras referir a Jesús Alvarado, le eches su mijita de huevos y digas que hablas de Jesús Alvarado, sobre todo si es para insultar, faltarme al respeto y sugerir que yo, el pelota de Del Nido (las criaturas de la alegre pandilla se han puesto de acuerdo para hablar de mí como “el pelota de Del Nido”) hago lo que hago y actúo como actúo para conseguir “determinados favores”.
Tú eres un impresentable, Manolo Aguilar.
Llegados a este punto en el que parece ser que la única salida es salir al ring y empezar a repartir, empecemos pues.
No sé si lo de hoy ha sido por la gilipollez de pregunta que le hiciste a Del Nido el otro día en rueda de prensa cuando le inquiriste sobre si pensaba en la posibilidad de que Serra le visitase en Atenas, por el ridículo protagonizado por tí y tu alegre pandilla cuando lo de Alves, si por aquella barbaridad del “por la boca muere el pez” cuando la tremenda cagada de Sergio Ramos o si por todo a la vez, y por más.
Yo me voy a limitar a recordar cosas que tú y la gente de la redacción de deportes de Radio Sevilla habéis hecho (o intentado hacer) conmigo.Por ejemplo, algunas cosas que sucedieron en las horas previas a la publicación del famoso comunicado.
El día en el que se producen los intentos de agresión a periodistas en los aledaños del Sánchez Pizjuán yo estoy de viaje fuera de Sevilla. Llego a mi ciudad en torno a la una de la tarde y cuando me entero de lo que había sucedido lo primero que hice fue llamar por teléfono a Radio Sevilla con la única intención de intervenir en el programa“Libre y Directo” para condenar de forma enérgica y pública los hechos violentos que habían acontecido.
Llamé por teléfono. Me cogió la llamada Andrés, el guardia de seguridad que suele atender las llamadas por las tardes. Andrés me pasó con el control del programa. Me atendió mi amigo Rafael Gómez, técnico de la casa, al que dije: “Mira, Rafa; me acabo de enterar de la barbaridad de esta mañana y me gustaría entrar en el programa para condenarlo públicamente. Explícaselo a Santi ( Santi Ortega , que es quien estaba conduciendo el programa ). Al rato me devuelve la llamada Rafa Gómez y me dice que le han dicho que no puedo entrar porque “el programa está muy cargado”.
No entro.
Y yo me pregunto: ¿si se me hubiese permitido intervenir en el programa para condenar los hechos sucedidos esa misma mañana, hubiese tenido razón de ser el comunicado que vería la luz al día siguiente?
¿Se hubiera podido, entonces, poner en la diana a SFC Radio y a dos de sus profesionales? Yo creo que no.
Esa misma tarde, sólo un ratito después, yo tengo que ir a Radio Sevilla para mi colaboración semanal con “La Ventana”(todavía estaba en “La Ventana”) y, aunque, yo no lo sabía, casualmente aquella iba a ser mi última, después de seis años, intervención en el programa de Gemma Nierga.
Una vez allí le digo a Santi Ortega que lo llamaría más tarde por teléfono para hablar.
- ¿Para hablar?¿Para hablar de qué?¿Nosotros tenemos algo de lo que hablar?.- me dice Santi Ortega , con Florencio Ordóñez y Manolo Aguilar a sus espaldas.
- Hombre, para hablar de lo que ha pasado hoy y que a ver si entre todos podemos dialogar e intentar que baje la crispación y que estas cosas tan graves no vuelvan a repetirse.
No se habló. Ni esa tarde, ni la mañana siguiente, mañana en la que la Asociación se reunió en el Hotel Meliá, sin contar con nadie de SFC Radio aunque mi ofrecimiento al diálogo había sido claro y explícito.
Mañana en la que la Asociación de Periodistas Deportivos de Sevilla nos puso en la picota acusando a SFC Radio de las barbaridades que cuatro impresentables habían hecho y/o dicho en los aledaños del Sánchez Pizjuán. Como si SFC Radio fuera, poco más o menos, el diario Gara.
Esa misma tarde de martes, después de finalizar la que sería mi última colaboración en “La Ventana” tuve ocasión de hablar con otro periodista de Radio Sevilla, Antonio Caamaño. Casi media hora estuve tratando de buscar acercamientos con esa persona, tratando de dialogar, de explicar, de hacerle ver.
Encuentro mucha acritud, mucha tensión y, juro que es verdad, este señor termina su exposición diciéndome:
” Estáis cagados. Y más que os váis a cagar la temporada que viene cuando tengáis a todos los medios en contra.”
El matiz a tener en cuenta es que no se refería a SFC Radio, sino al Sevilla Fútbol Club. Juro, repito, que esto es verdad. La persona que me lo dijo sabe que es verdad. Esto sucede la tarde antes de hacerse público el comunicado.
Y, afortunadamente para mí, hay muchas otras personas que saben que estas cosas sucedieron y que si en su día no las hice públicas fue, precisamente, para no echar gasolina al fuego de una situación que estaba muy tensa y donde consideré oportuno no meter más palos en candela.
Hoy ya, Manolito Aguilar, te has pasado tela y ya ves, me ha dado el punto de contar cosas.
También puedo contar cómo, el jefe de deportes de tu redacción llamó un buen día al Sevilla Fútbol Club para hablar con uno de sus Consejeros y decirle, textualmente:
“O el kamikaze de Alvarado deja de hablar en Sevilla Fútbol Club Radio o la guerra está abierta”.
Pues, señor Ortega, el kamikaze de Alvarado siguió y sigue en Sevilla Fútbol Club Radio, vosotros en Radio Sevilla bajáis vuestros niveles de audiencia de forma insospechada hace unos años y la guerra se abrió.
Pero los títulos vinieron a las vitrinas del Sevilla Fútbol Club y Sevilla Fútbol Club Radio se sigue llevando una enorme parte de esa audiencia que vosotros estáis perdiendo.
Estas cosas no las he contado antes porque, de verdad, yo siempre he tratado de echar agua al fuego y porque he sufrido en mis propias carnes (también mi amigo Nacho Mateos) situaciones muy, muy desagradables que, evidentemente, no descarto tener que volver a sufrir de nuevo.
Pero todo tiene un límite, Manolo Aguilar. Y ya hoy tú lo has sobrepasado.
Mi honradez y mi dignidad no la pisa nadie . Ni tú ni treinta como tú.
El hecho de que tú y la gente que te rodea seáis todos una sarta de vendidos, no quiere decir que en este planeta todo el mundo se venda. El hecho de que seáis una banda de trepas con la puñalada por la espalda siempre lista no quiere decir que todo el mundo actúe de la misma manera.
No tolero que insinúes que yo hago lo que hago por conseguir determinados favores.
No lo tolero, chaval.
Por eso te digo que ya sabes tú y los que te rodean donde me tenéis y que, de momento, dejo aquí la cosa. Hay más, mucho más, pero no quiero hacerme pesado.
Sólo os pido que si llamáis o,en su defecto, os da por escribir alguna vez un correo electrónico o un comentario en mi blog, lo hagáis con vuestros nombres y apellidos.
Y que no os escondáis en el cobarde anonimato.


