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Archivos publicados el 21 Septiembre, 2006

Horario para el Sevilla FC-Getafe

Jueves, Septiembre 21st, 2006

Nuestro próximo compromiso liguero en el Ramón Sánchez- Pizjuán, quinta jornada del campeonato, será el próximo domingo 1 de octubre, a las 18:00 horas.

Ya podéis ir haciendo planes.


Daniel, Adriano, Escudé, Duda, Kanouté…

Jueves, Septiembre 21st, 2006

Todos ellos,sí, jugadores del Sevilla FC.

Todos ellos, por fin, convocados por sus respectivas selecciones.

No comprendo, claro que no lo comprendo, la no convocatoria de Renato Dirnei, con el extraordinario momento de juego y de forma que anda atravesando el de Santa Mercedes.

Sin embargo, es una gran noticia que jóvenes futbolistas del Sevilla FC (porque Daniel Alves sigue siendo futbolista del Sevilla Fc, señores atomatados…) como Daniel y Adriano estén a punto de debutar con la Selección absoluta de Brasil. Y todo esto se conoce justo el día en el que el Sevilla FC ata a Adriano Correia (tuviste que venir de Curitiba… ;) ) hasta el año 2012.

Dunga se ha acordado de ellos.

Por otro lado, Escudé (Francia), Duda (Portugal) y Kanouté (Mali) también han sido preseleccionados por sus respectivos seleccionadores para los compromisos que se habrán de disputar el segundo fin de semana de octubre, fecha en la que como todo el mundo sabe, habrá parón liguero debido a que uno de los técnicos de Sevilla FC Radio, Javi Vizuete, contrae matrimonio. ;)


El tomate lo mancha todo

Jueves, Septiembre 21st, 2006

Yo no soy periodista.

Yo soy un sevillista que un día tuvo un sueño, impregnado de sevillismo (el sueño y yo) el cual, gracias a muchas otras personas cabales, se convirtió en una hermosa realidad llamada Sevilla Fútbol Club Radio.

De un tiempo a esta parte, un duende poderoso y tremendamente benevolente nos ha tocado a los sevillistas con su varita mágica, o con sus simples dedos de duende poderoso y nuestros sueños suelen transformarse en realidad.

Qué hermosa resulta esta experiencia cuando llevamos toda una vida aspirando a que, como mucho, nuestros sueños no se conviertan, por favor, en pesadillas. Deseando que se queden en eso, en simples sueños.

Como digo, de un tiempo a esta parte, los sevillistas estamos viviendo la impensable experiencia religiosa de ver que nuestros sueños se convierten en realidad.

Al mismo tiempo, hemos podido comprobar que lo que a nosotros se nos torna en preciosas realidades, a otros se les vuelven pesadillas.

Negras pesadillas de mentes, de plumas, de voces, de almas atomatadas.

El periodismo, siempre lo pensé, es una hermosa profesión. Debe serlo, en su esencia más pura y más auténtica.

Contar la verdad de las cosas y trabajar duro por ello.

Visto lo visto en esta ciudad, por lo que se inventa y por lo que se tapa, por lo que se oculta y por lo que se manipula, por lo que se ataca y por lo que se permite, hay noches que, en mis delirios de soñador talibán, me llego a sentir más periodista que muchos de aquellos pobres diablillos que en esta Sevilla nuestra se autoproclaman periodistas.

¿Yo que hago?

Yo lucho porque prevalezca la verdad. La verdad limitada, aparcelada, acotada a mi sentimiento sevillista. Pero, en mi minifundio blanco y rojo, con lindes claramente determinadas, empleo mi tiempo y mis ganas en tratar de que no campen a sus anchas la mentira ni la manipulación.

Son los “periodistas” (algunos periodistas) los que se empeñan en prostituir la esencia de la profesión que les da de comer. Pisotean la verdad, la insultan, se prostituyen.

Se dejan llevar por odios personales, por envidias, por ansias de poder, por ávidos y sucios deseos de dinero, por la inercia de creerse importantes y faltan cada día a la ética que ellos, periodistas, deberían defender con su vida.

Si fueran íntegros…

Buscar la verdad. Buscarla y contarla.

Yo no soy periodista, pero me siento cerca del concepto, mientras otros jamás estuvieron más alejados, flotando en su atomatada realidad.

Algunas tardes (muy pocas) he sido capaz de sentarme en un sofá y aguantar del tirón ocho o diez minutos delante de un televisor que sólo escupe podredumbre y basura pestilente. Y esas tardes (pocas) siempre me levanto del sofá con la misma desazón: ¿cómo es posible que un programa como este del tomate se emita en una televisión de ámbito nacional?

Y no puedo evitar tampoco pensar siempre lo mismo: ¿cómo debe sentirse, no ya la persona atacada y ultrajada por esos dos petimetres que se parapetan tras una mesa llena colorines, sino la madre de esa persona ultrajada, su íntimo amigo, sus gente cercana?

Y horas más tarde veo que la mesa llena de colorines se ha transformado en un plató con muchos sillones, cada sillón ocupado por un chiquilicuatre, y vuelven a despellejar a otra persona cualquiera, insisten en el insulto personal, en la descalficación sistemática, en la vejación más baja que uno imaginarse pueda?

¿Cómo puede sentirse aquel reducido mundo de personas que aman al ultrajado?

E, inevitablemente, me veo reflejado en ellos. Yo sé como deben sentirse: humillados, dolidos, heridos, hartos, ofendidos, impotentes, tristes, amargados, sobrepasados por la injusta realidad.

Y escucho a periodistas hablar de mi Sevilla, escribir sobre él, publicar memeces y me arde la sangre.

Y digo no.

No te voy a permitir, mequetrefe, que ensucies mi sentimiento.

Y trato de descubrir tu mentira, cuatrero infame, ladrón de verdades, y la descubro. Y te demuestro que mientes y que manipulas.

Y no pasa nada, porque el tomate lo mancha todo y al siguiente día te levantas, ratero, con la misma idea entre ceja y ceja y la ejecutas, una y mil veces con la impunidad que te proporciona el asqueroso atomatamiento que nos invade.

Y vuelves a la carga.

Y me encuentras de nuevo.

No es nada personal. Es que no me gusta que pisoteen una de las pocas cosas puras que conservo aún en mi vida: mi sevillismo.

No sé cuando acabará esta epidemia de plumas, de voces atomatadas (sólo si se trata del Sevilla FC), las mismas plumas y las mismas voces que se aflautan, que se empequeñecen, que se hacen enanas ante el verdor de la lechuga.

Mientras dure, aquí me encontrarán.

Y mientras dura, siempre le quedará a la noble profesión de periodista, qué penita, qué escuálida, qué malita la veo, la firma de gente como Roberto Arrocha.

Vean si no ,este enlace.

En tiempos en los que están a la orden del día la mentira y la manipulación de tantos y tan poderosos medios implicados, qué sencillo parece ir directamente a la persona interesada y preguntar. Preguntar para que diga y publicar lo que dice.

Sin insultar a nadie, sin vilipendiar, sin vejar, sin mancillar, sin atacar, sin manipular.

Preguntar para que te respondan y escribir las preguntas y las respuestas.

Bucear en la verdad y tratar de que salga a flote.

Sin atomatar nada.

Gracias, Roberto Arrocha.

Dignificas, en estos tiempos oscuros en los que el podrido tomate todo lo invade, cada céntimo que te llevas a tu casa por trabajar como periodista.


Me basta con el “todos callan menos…”

Jueves, Septiembre 21st, 2006

Me basta y me sobra.

Os agradezco de corazón cada mensaje que habéis dejado en el post anterior, vuestro apoyo y vuestra solidaridad.

No hace falta insistir en que hasta la última coma de lo escrito por mí en ese post es absolutamente cierto.

Pero desde aquí, de la misma manera en la que he denunciado verdades, hago un ruego.

Un ruego que sé que escucharéis.

Me basta con lo que habéis expresado en vuestros más de doscientos comentarios. He leído que algunos de vosotros habla de hacer algo.

Nada.

Por favor.

Nada de nada.

Yo no necesito actos de desagravio, ni de apoyo de forma pública. No los necesito y, es más, me harían sentir muy mal.

Todo esto me hace sentir muy mal.

Que nadie haga nada porque no lo necesito. Lo que podría necesitar ya lo tengo en el “todos callan menos…” y en la cantidad de correos electrónicos y llamadas telefónicas recibidas de gente que no me conoce de nada pero que me da su apoyo incondicional.

Y me cree.

Cuando uno se atreve a contar verdades es muy importante que la gente le crea.

Porque cabe la posibilidad de que los mentirosos insistan en la mentira, en el insulto y en la descalificación.

Dicho esto, quiero dejar clara mi total oposición a cualquier tipo de actos a favor de Jesús Alvarado y, muchísimo más, en contra de nadie.

Estoy en contra de cualquier tipo de manifestación pública: gritos, consignas, cánticos, pancartas. Lo que sea. Ni a favor mía ni en contra de nadie.

Y, como ya hice en su día, aquel 14 de junio, día antes del comunicado, hago aquí expresa mi absoluta condena a todo tipo de violencia, y reitero lo que escribí entonces..

La violencia jamás está justificada. Jamás. Se pueden tener distintos puntos de vista, se pueden hacer las cosas mejor o peor, pero violencia nunca. Nada, absolutamente nada, puede justificar una agresión física hacia nadie.

Ni el insulto ni las amenazas.

Quiero que quede claro que Jesús Alvarado condena la violencia siempre, venga de quien venga. Me parece lamentable, reprobable e injustificable.

Y también me parece lamentable, reprobable e injustificable la mentira y el insulto.

Por cierto, y hablando de comunicados y de otras cosas aquí citadas: mi total apoyo y solidaridad a Fede Quintero,periodista de Marca que me consta que lo está pasando muy mal.

¿Para cuándo un comunicado de la Asociación de la Prensa Deportiva Sevillana apoyando a uno de los suyos y denunciando la desagradibilísima situación por la que está pasando este pedazo de periodista?

¿O los comunicados son dependiendo de…?