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Archivos publicados el 25 Septiembre, 2006

Vamos, Darío, vamos…

Lunes, Septiembre 25th, 2006

Darío Silva ha sufrido un grave accidente de tráfico en Uruguay y se encuentra hospitalizado tras haber sido intervenido quirúgicamente.

Algunas noticias hablan de la posibilidad de que el ex-sevillista pueda perder una pierna a consecuencia del accidente. Otras incluso hablan de que su vida puede correr peligro.

Desde aquí te mando toda la fuerza de la que soy capaz.

Vamos, Darío,vamos.

Ya el Gato Hornos consiguió salir adelante.

Ahora te toca a tí.

Malditos coches. Maldita carretera.

25-9-06.-17:57.- Llegan malas noticias desde Uruguay y es que los médicos han tenido que amputar la pierna derecha de Darío Silva diez centímetros por debajo de la rodilla.

La opción era clara: la pierna de Darío o su vida.

Esta noche, a las 23:00 hora española, el futbolista será de nuevo intervenido para limpiar la zona intervenida. Continúa el estado de coma inducido.

La noticia es terrible, pero lo importante es que salga adelante.

Dios mío, parece que fue ayer cuando narraba tus goles, cuando charlaba contigo sentado a tu lado en los estudios de Sevilla FC Radio, cuando bromeabas con cualquier cosa.

Nunca más te veremos ya en un terreno de juego.

Pero ojalá te veamos pronto por Sevilla para demostrarte que por aquí, sea como fuera, dejaste huella.

26-9-2006.-00:54 horas.-  Según se recoge en la edición digital del diario uruguayo “El País”, Darío Silva ha despertado del coma inducido y se encuentra lúcido.

Aguante, Darío.


Un sevillista que sí estuvo en el Calderón

Lunes, Septiembre 25th, 2006

Os dejo un correo electrónico que me ha enviado un sevillista que sí estuvo en el Calderón.

Estimado Jesús:

Me veo en la obligación de comunicarte unos hechos, en mi opinion lamentables, acaecidos en el transcurso del partido de ayer en el Calderón.

Si te parece, me voy a extender un poco desde el inicio del día, para que entiendas mejor mi frustración e impotencia. Me levanto a las ocho de la mañana, en Málaga, con toda la ilusión del mundo por ver a mi Sevilla que juega en el Calderón, a sabiendas de que es un campo hostil ya que estuve tambien el año pasado con la famosa botella de Ballantines (por cierto, sin castigo, pero eso es otra historia).

Quedo en Bailén con otros grandes sevillistas de la Peña Primer Centenario a la que con orgullo pertenezco y continuamos nuestro viaje a Madrid, ciudad a la que llegamos sobre las dos de la tarde.

Visitamos el hotel de nuestro club y nos facilitan unas entradas de Preferencia, fila dos, a la izquierda del banquillo del equipo local. Allí estábamos cerca de una veintena de sevillistas camuflados, a sabiendas del odio que nos profesa la aficion atlética. Como nuestro sentimiento es difícil de disimular (para mí, imposible) en el minuto 1 ya nos había descubierto todo el campo, amén del banquillo rival.

Estuvimos todo el partido aguantando insultos de todo tipo, pero en mi caso estoy tan acostumbrado que lo veo hasta normal. Mi Sevilla realiza una primera parte de época, con el tiqui-taca ya habitual en nosotros, y con un Renato genial, aunque sería injusto resaltar a un jugador en particular ya que todo el equipo estuvo realmente brillante.

Aquí ya el impresentable de Aguirre empieza a echarnos a la afición encima. Permíteme que no hable del árbitro, ya que todos los allí presentes vimos un robo escandaloso pero contra eso no podemos hacer nada.

Me parece mucho más grave lo que en breve te voy a comentar.

En el descanso ya comentamos entre nosotros que nos iban a echar a uno nada más comenzar y fíjate, se cumplió la profecía.

Aún con 10 jugadores el baño fue monumental, reconocido por los pocos atléticos de bien que había a nuestro alrededor. Era cuestión de minutos que nos echaran a otro y ¡¡zas!! Javi a la calle por una carga legal y con la posición ganada.

Curioso, el único equipo que ataca y tiene el balón, acaba con dos menos, digno de estudio.

Pues bien, con nueve sigue el baño, ya por lógica no en posesión, pero sí en colocación y criterio de juego. Y, como era de esperar, demasiado aguantaron nuestros ya gladiadores en ese momento, llegó el zarpazo de Maxi, para finalizar el Maxi-atraco.

Y aquí llega el motivo de mi queja y desesperación.

El indigno Aguirre se vuelve a la grada, mirándonos a nosotros, y comienza a escupir frases tales como “por fin hijos de puta, por fin” seguido de siete u ocho hijos de puta seguidos y varios cortes de manga sin cruzar uno de los brazos.

Como somos gente de bien, no ocurrió nada, si bien mi deseo fue saltar al campo y partirle la cara.

Tipos como este no deberían estar en campos de fútbol, ya que fomentan la violencia y podría haber ocurrido una desgracia.

Tengo muchos testigos de lo ocurrido y, a la mayoría, los conoces tu, ya que son habituales en los viajes.

Mi viaje termina a las 5 de la mañana en Málaga con la sensación de que nos han insultado, atracado y agredido en lo mas hondo de nuestros corazones.

Por favor, haz extensiva mi queja y perdona si me he extendido demasiado.

Un abrazo.

Joaquín Hidalgo (Paty para los amigos)