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Archivos publicados el 15 Octubre, 2006

Es imposible hablar de fútbol

Domingo, Octubre 15th, 2006

Cuando uno es víctima de un atraco no puede hablar de otra cosa que no sea del atraco.

A lo mejor uno viene de una espléndida cena, con unos platos exquisitos, con fabulosos vinos, con mejor compañía. Pero si al salir del restaurante viene un ratero y te quita, a punta de navaja, la cartera, pues uno no habla ni de la comida, de los vinos, ni de la compañía.

Habla, con el miedo y la indignación metidos en el cuerpo, del atraco.

A los que dicen que no se puede estar todo el día quejándose de los árbitros, yo les digo que no han estado en el Nou Camp.

Porque estando allí las cosas (aunque hubiese habido tele) se ven de otra manera.

Porque hay gente que han ido al Nou Camp desde su casa de Sevilla en coche y que a esta hora de la noche están de vuelta con muchos cientos de kilómetros todavía por delante.

Y porque, sencillamente, los asquerosos árbitros de este país no tienen derecho a jugar con la ilusión y el esfuerzo de gente como esa.

No puedo hablar de fútbol.

Tengo que hablar de un impresentable ladrón llamado Muñiz Fernández que (todo en el mismo partido):

1.- Anula un gol absolutamente legal al Sevilla FC con cero-cero en el marcador.

2.- Pita un penalti que para mí no lo es. Pero, aunque sea, o aunque pueda caber la duda (mi compañero Miguel Angel Moreno dice que sí lo fue…) es que no ha lugar siquiera a esa jugada, porque se produce segundos después de la anulación del gol legal. Si concede el cero a uno, esa jugada jamás se habría producido.

3.- Da gol en el lanzamiento desde los 11 metros de Ronaldinho cuando Xavi invade el área antes de que el brasileño golpee el balón.

4.- Deja de pitar un clarísimo penalti a Kanouté con 2-1 en el marcador.

5.- Machaca a tarjetas al Sevilla FC por cosas absurdas. Ejemplo: cartulina amarilla a Palop en la siguiente jugada. Ataca el Barça, Xavi cae, el árbitro no pita nada y dice que siga el juego. Palop coloca el balón en el suelo y saca enviando la pelota a Adriano que se desmarca por su banda. Cuando recibe Adriano el balón, el árbitro dice que hay que repetir el saque. Palop le pregunta “¿por qué?”. Le amonesta: tarjeta amarilla. Palop le sigue preguntando que por qué y el árbitro le dice :”como sigas, te echo a la calle”.

Todo esto, me lo ha contado el propio Palop, por supuesto.

6.- En el tercer gol del Barça se traga una mano clarísima de Motta en el inicio de la jugada. El gol no debe subir al marcador. La mano de Motta es tarjeta amarilla, que debe ser la segunda. Con un cuarto de hora de juego por delante y con 2-1 en el marcador, el árbitro debió expulsar a Motta.

Por contra, no pita la mano, no amonesta al jugador del Barça y, como consecuencia de todo lo anterior ,llega el tercer y definitivo gol blaugrana, tras extraordinaria jugada de Messi.

Algunos hablan también de penalti a Poulsen( para mí no lo es, pues recibe el golpe después de haber tirado y de que el balón se le fuese arriba) y de que la falta que da lugar al 2-1 no existe.

Yo tampoco me decanto en esta jugada pues no la he visto.

Lo que si he visto es que, aparte de estas decisiones puntuales gravísimas del payaso del fijata, cada balón dividido era falta contra el Sevilla; cada balón dudoso fuera de banda era balón para el Barça y así ,hasta el máximo hastío.

En resumen: un salteador de caminos, un ladrón, un ratero de pelo engominado se ha cachondeado del Sevilla FC y del sevillismo y ha hecho uno de los más lamentables arbitrajes que recuerdo(y los recuerdo catastróficos…) en muchos años.

No puedo hablar de fútbol cuando en este país andan sueltos chorizos barriobajeros que armados con un pito y con toda la impunidad que les concede la mafia arbitral campan a sus anchas por esos campos de España en los que tanto sentimiento (y tanto dinero) se pone en juego cada jornada.

No puedo hablar de fútbol, habiendo tanto chorizo con pito en la boca a los que denunciar.

De los otros chorizos, de los de la corbata y las plataformas (digitales), de los de los micrófonos y las nocturnidades, de los de las pantallas de televisión, de esos, también tendremos tiempo (y sobrados motivos) de hablar en esta semana que entra.

Por lo demás, y que me corrijan si no digo la verdad todos y cada uno de los sevillistas que presenciaron el asalto a pito armado del petimetre de la gomina en el Nou Camp, el sevillismo debe estar orgulloso del pedazo de equipo que tenemos.

Y a los que opinan que estos atracos se producen porque no hay tele les digo que, respeto su opinión, pero que yo llevo más de 30 años viendo jugar al Sevilla y los mangazos son de toda la vida de Dios, con tele, sin tele, con radio y sin radio.

A ver ahora si va a resultar que los árbitros empezaron a robarnos partidos al Sevilla FC hace tres semanas.

A ver si va a resultar ahora que al único que le roban partidos es al Sevilla, y a ninguno más ( y todos tienen televisión, Recre incluído).

A ver si va a resultar ahora que los ladrones de los árbitros necesitan la excusa de la “no televisión” para perpetrar sus robos aberrantes.

Nota post post.- He podido ver las imágenes del resumen del partido (¡¡¡valiente poca vergüenza, valiente hatajo de mentirosos los que salen en una u otra tele balbuceando que no pueden dar imágenes de los partidos del Sevilla FC!!!) y a la lista de atrocidades firmadas por el impresentable salteador de caminos Muñiz Fernández añado, si temor a equivocarme, que, efectivamente, la falta que da lugar al segundo gol del Barça no existe por parte alguna.


Mi título más preciado

Domingo, Octubre 15th, 2006

Cuando el hermoso capicúa 101 se asoma, casi tímido, entre las primeras horas de un nuevo 14 de octubre, es tiempo de detener el tiempo y echar, no demasiado, la vista y el corazón atrás. Es tiempo de visualizarnos, a ti, a mí, a nosotros, a nuestro equipo, a nuestros corazones, tan sólo un año atrás. Tan sólo un año atrás el sevillismo, siempre tan por delante, siempre tan pionero, siempre abriendo caminos que luego otros tratan con cierta torpeza y admiración disfrazada ( el que imita está reconociendo la grandeza de lo imitado) de copiar, se reunía para prender la chispa en aquel volcán de sensaciones, de emociones y de corazones que fue nuestro Centenario.

Nunca jamás en el fútbol español (creo que ni mundial) un club de fútbol celebró (ni celebrará) sus primeros cien años de vida de forma tan majestuosa, con tanta grandeza y señorío, con tanta unidad. Nunca jamás en la historia del fútbol español (creo que ni mundial) un club de fútbol se alimentó del recuerdo de los cien años que quedaban atrás, pero que tan presentes seguían, para tomar fuerzas renovadas, para descubrir en una hermosa catarsis que lo importante, como casi siempre en la vida, estaba en el interior.

Hace ahora un año el sevillismo se miró el alma blanca y roja y descubrió, ¡qué tremendo hallazgo!, que ni copas, ni goles, ni victorias, ni títulos. Descubrió que lo más grande, lo más importante, lo realmente perdurable, heredable, transmisible, inatacable e invencible era el sentimiento sevillista. Y lo descubrió en torno a una bandera que de nuevo hoy vuelve a vestir de Sevilla a nuestra Sevilla, en torno a un pin, en torno a un logo, en torno, claro que sí, a un himno irrepetible, evangelio del fútbol sevillano según Labandón.

Y allí, lo veo ahora con la perspectiva de un año en el tiempo y no puedo ni quiero evitar emocionarme, allí estuvimos todos. Nos miramos a los ojos y supimos, en esa concentración invencible de corazones de ayer, de hoy y de siempre, que habíamos descubierto nuestra fuerza más poderosa. Y, hombro con hombro, bandera con bandera, cántico con cántico, traspasamos nuestras fronteras, las que nos tenían agarrotados en la ridícula pequeñez de lo provinciano, y nos fuimos en nuestras naves, con las velas henchidas de orgullo sevillista, a conquistar nuevas metas, metas que realmente merecían la pena, metas lejanas, muy lejanas, pero metas que nos estaban esperando.

Y con nuestro Centenario por bandera y como motor inagotable empezamos a conquistar plazas hasta entonces jamás soñadas. Y fuimos, somos, reyes en Europa poniendo, en aquel diez de mayo imperecedero, no una, sino miles de picas victoriosas en Flandes. Y, por si todo aquello fuera poco, tres meses después repetimos humillando a las tropas del más grande imperio (parecía serlo) futbolístico mundial en aquel Mónaco agosteño.

Y hasta hoy, hasta ayer, cuando volvimos a cumplir un año más de vida. Son ciento un año reinando. Reyes por treinta y seis mil ochocientos sesenta y cinco días, por mucho que los venenos inunden los estómagos de algunos maldicentes, “reinonas” de la nada, princesas que siguen buscando, como dijo Sabina, otros perros que les ladren.

Reyes indiscutibles por treinta y seis mil ochocientos sesenta y cinco días y con toda la eternidad por delante para seguir reinando, para seguir siendo, siempre, el equipo más grande del Sur de España y, dicen ahora, que también del mundo.

Reyes por treinta y seis mil ochocientos sesenta y cinco días con el orgullo invencible que nos da el saber que nuestro título más importante, por muchas Copas que vengan y que sigan viniendo, siempre será el de ser sevillista.