Fatiguitas
Domingo, Octubre 22nd, 2006Ojú, qué mal ratito hemos pasado en la segunda mitad.
Al final, todo vale y todo está bien porque en esto se trata de ganar y ganando por 2-1 sumas lo mismo que si ganas por 3-0, pero las hemos pasado canutas en el tramo final de la segunda parte.
El Nástic, para mí, ha jugado un gran partido, valiente, decidido, sin complejos y nos ha puesto las cosas muy, muy crudas. Sin duda alguna, el mejor de los cuatro equipos que en Liga han pasado por Nervión.
A los 15 minutos ya habían tirado cuatro veces entre lo tres palos. A partir de ese primer cuarto de hora, el Sevilla se convierte en tsunami y borda el fútbol durante media hora, con un Jesús Navas estratosférico y un Kanouté demoledor (¡vaya golazo el primero!), pichichi de la Liga con siete tantos (los mismos que Milito).

Eso nos dio para ponernos dos a cero.

En el seis de la segunda llega la clave que marcó lo que quedaba de encuentro: Maresca falla su primer penalti desde que está con nosotros (lo tiró por el centro, pero Bizarri le aguantó bien) y el Nástic coge confianza y cree en la remontada.
A partir de ahí, yo estoy convencido de que el equipo empieza a sufrir la carga del partido+viaje de Chequia y lo pesado del campo por la gran cantidad de agua caída y el Nástic asusta de lo lindo. Marcan en un tremendo error de los defensores sevillistas que no terminan de embarcar un balón que debía haber acabado en la grada tras el pase de la muerte de Buades (curiosamente la jugada nace en una falta absolutamente inexistente en la que el propio Buades de tira torpemente de cabeza a la piscina sin que nadie lo toque).
Y, a partir de ahí, las fatiguitas de muerte que tuvieron su máxima tensión en el disparo al travesaño del Nástic en el tiempo añadido que bota y detiene Palop.
¿Bota dentro? ¿Bota fuera? Yo aún no lo he visto en la tele y no me puedo pronunciar. Lo cierto es que el linier no concede gol y, menos mal, sumamos tres puntos que nos vuelven a colocar en tercer lugar de la Liga de las Estrellas.
Turienzo, una calamidad. Infame a la hora de señalar las faltas, criminal la tarjeta que le muestra a Javi Navarro, perfectamente asistidio en su calamitosa actuación por el linier de fondo (aún peor que el árbitro). Creo que en el penalti que nos pita a favor también se equivoca porque nadie toca a Renato, aunque alguien me ha apuntado la posibilidad de que pitase una mano y una infinidad más de errores que, visto lo visto en Liberec, nos demuestran que, efectivamente el arbitraje español está en manos de unos tipos absolutamente incompetentes.
Lo importantes es que ganamos, que seguimos arriba y que la suerte (tantas veces esquiva) nos sigue sonriendo.
Circunstancia ésta nada desdeñable cuando se trata de pelear en las élites de las élites.
Y, por cierto, qué tontería, pero estamos a un sólo punto del líder.
Lo cual quiere decir que si no hubiesen mediado los atracos de González Vázquez en el Calderón y de Muñiz Fernández en el Nou Camp, el Sevilla FC sería líder destacado y en solitario del Campeonato Nacional de Liga en su Primera División.

