Una sensación olvidada
Domingo, Diciembre 3rd, 2006Hace tantos meses que ni me acuerdo. Podría rebuscar en algún calendario pero da igual. Hoy, viendo perder a mi Sevilla en Montjuic, he vuelto a sentir lo que se siente cuando tu equipo pierde y lo hace de forma justa y merecida.
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La conclusión final es que prefiero esto a palmar siendo objeto de algún atraco como los que, últimamente, nos hacían morder el polvo.
El Sevilla hoy ha jugado a nada en Montjuic. Kameni creo que no ha hecho ni una sola parada y Palop ha sido (no me canso de alabar la grandeza de nuestro porterazo) el mejor de largo de los nuestros.
Datos significativos.
El Espanyol no es un equipo fácil de doblegar, claro que no. Lleva nueve o diez partidos sin perder y tiene gente genial, como ese Tamudo (¡qué maravilla su gol!) o Iván de la Peña, futbolista que lee el fútbol como poquísimos en este país.
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Aún así, y todavía más con cero a uno al descanso, este Sevilla 2006-2007 tiene para ganarle a los periquitos. Pero hay que poner lo que se tiene en el envite, porque si no , pasa lo que pasa.
Hoy algunos jugadores sevillistas han estado bajo mínimos, como ausentes. Ausente (de verdad) estuvo el iceberg Poulsen y lo que el danés le da al equipo es algo muy difícil de encontrar hoy en día. Aunque muchas veces viéndolo jugar lo parezca, Poulsen no tiene un hermano gemelo. Su baja es mal asunto para nuestro Sevilla.
Durante el partido, siempre tuve la sensación de que no podíamos ganar. En realidad, si no es por Palop nos hubiésemos llevado otra goleada de Montjuic, como el año pasado. Por Palop y por los errores cara a puerta de los periquitos. El gol del empate, creo, debió llegar mucho antes.
Bien el árbitro. Hace unos días me escribió Alfonso Ríos desde Perú y me preguntaba por el árbitro. “Bueno para jugar fuera de casa”, le dije yo. Y no me equivoqué. Codazos aparte de Riera, que debió marcharse al vestuario bastante antes, el colegiado estuvo en su línea: enervando a la grada local y viniéndose arriba con el cabreo de los espectadores. Tuvo una buena actuación, dentro del lamentable panorama arbitral que nos toca vivir en España.
Resumiendo: derrota merecida, mal partido en líneas generales y toda una semana por delante para que aquellos futbolistas que entiendan que se han quitado del cartel hagan examen de conciencia. Una mala tarde la tiene cualquiera, eso es verdad, pero no es menos cierto que una camiseta de titular en este Sevilla bicampeón europeo cuesta mucho trabajo pillarla y no es plan de tirarla al suelo cuando te llega la oportunidad.
Viene el Madrid el sábado. Semanita complicada habemus. Ya sabemos cómo los infantes de la división mediático-galáctica suelen preparar los partidos del equipo al que rinden pleitesía, sobre todo cuando el partido se presenta marcado en rojo por la importancia del mismo.
Una semana entera para trabajar pensando sólo y exclusivamente en el día nueve y para seguir demostrando a España entera que lo de hoy ha sido sólo un mal día y que nuestro Sevilla quiere estar el año que viene en Champions League.
Y, por favor, dejen de pensar en que vamos a ganar la Liga.
Todavía es demasiado pronto para eso. Sigamos en el camino en el que estamos, dejemos que pasen unos añitos (no muchos) y entonces veremos.

