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Archivos publicados el 10 Diciembre, 2006

Sevilla FC.-2 ; Real Madrid+Muñiz Fernández.-1

Domingo, Diciembre 10th, 2006

La de esta noche ha sido esa película bonita en la que hay un malo muy malo y un bueno muy bueno. El malo (tiene cara de malo y de malo,además, de “La Lista de Schindler”) hace durante todo el tiempo que dura la película de las suyas: el malo es un ladrón perverso, mezquino, ruin, impresentable, le podría decir hasta asqueroso, porque es un malo que ya le robó a los buenos hace no demasiado tiempo en otro escenario grandioso y se quedó tan tranquilo, disfrutando del atraco perpetrado.

Pero hoy ganaron los buenos.

Que un equipo cualquiera (el Sevilla FC, pongamos por caso) sea capaz de ganarle al polvo de estrellas galáctico con un árbitro tan parcial y tan penosamente injusto como el tal Muñiz es algo que se da una vez de cada mil.

Yo llevo treinta y cinco años yendo a Nervión y llevo treinta y cinco años viendo cómo en Nervión el del pito, siempre que viene el polvo de estrellas ayuda al polvo de estrellas.

Lo de hoy no ha sido novedad.

No hables del árbitro, que lo que hay que hacer es disfrutar del triunfo.

Por eso hablo del árbitro, porque hablando del árbitro ensalzo aún más la victoria del bicampeón europeo. Porque tiene mucho mérito ganar el partido de hoy. Muchísimo mérito.

Porque es ganar cuando el Madrid (el Madrid de Capello, además) se te pone por delante en el marcador con un gol que jamás debió contar porque la falta que lo origina se la inventa el árbitro. Porque es ganar cuando el Madrid debió jugar toda la segunda parte con diez. La no expulsión de Michel Salgado es una de las más infames desvergüenzas que le he visto cometer a un árbitro en mucho tiempo. No tiene explicación posible.

Bueno, sí la tiene: el árbitro venía a regalarle el partido al polvo de estrellas cósmico.

Yo he visto una mano del camero fashion dentro del área en la primera mitad. He visto una criminal entrada del marido de Victoria por detrás a Renato merecedora de roja directa. He visto el goteo constante (como hizo en el Nou Camp el mismo ratero) de faltas contra el Sevilla, siempre contra el Sevilla. He visto un fuera de juego pitado a Navas de forma injusta en un balón que acabó en la redes de Casillas.

Y, a pesar de todo, he visto en la película de hoy la fe invencible de nuestros futbolistas. He visto cómo los buenos se revelaban contra los malos. He visto cómo, hoy, la mafia pierde, y ganan los buenos.

Los buenos: los Navas (no hace ni un mes estaba en el quirófano); los Palop (pudo hacer más en el gol madridista pero salvó el 1-2 en la especialidad suprema de Ronaldo), los Kanouté (once goles le contemplan), los Chevantón (prodigiosa chilena para terminar de machacar al rival), los Alves, los David (qué gran partido de David)…los Escudé, los todos los que salieron al campo a morir por el escudo y por la camiseta.

El capo Maresca, aún fuera de combate saliendo dos veces a la hierba. Ojalá no sea nada, pero qué miedo pasé al verlo derrumbado y sin sentido.

Orgulloso de ser sevillista y de los profesionales que pasean mi orgullo por esos campos de Europa.

Orgulloso de los 21 puntos de 21 posibles al amparo de su gente. Orgulloso del sevillismo que “acolapsa” Nervión cada partido. Orgulloso de los Biris y de sus mágicos tifos. Orgulloso de ver cómo ganan los buenos.

Y orgulloso de contemplar a la división mediático-galáctica, pobrecitos míos, irse ( es norma habitual ya en los últimos años) con el rabito entre las piernas de la casa del bicampeón de Europa, balbuceando no sé qué pamplinas de juego peligroso en el golazo de Chevantón.

¿Juego peligroso, miarma?

Peligroso para los intereses vuestros, para vuestras inclinaciones merengonas.

Peligroso no, miarma.

Mortal.

Como el disparo que el bueno le mete al malo entre ceja y ceja al final de la película.