Cómo te pasas, Peris
Domingo, Enero 21st, 2007Creo que hasta la fecha no he comentado ninguna de tus lindezas en este blog.
Muchas, muchas veces, he estado tentado de hacerlo, porque desde mi sevillismo, me he tenido que tragar columnitas tuyas demasiado hirientes.
Tú y yo nos conocemos poco. Trato correcto, en algún ascensor, en algún viaje, en algún avión, compartiendo fila de butacas.
Apenas hemos cruzado palabra en dos o tres ocasiones.
A pesar de eso, sabemos los dos que los dos estamos en los extremos opuestos de nuestra pasión futbolística.
Yo, porque lo digo y lo aireo a los cuatro vientos desde hace varios años. Eso me trae problemas, sobre todo con los muchachos de la alegre pandilla y sus secuaces, pero ese ir por la vida sin caretas me da más alegrías que sinsabores.
Y aunque no fuera así, ese es el camino que yo he elegido, el que sigo y el que seguiré.
Gritar mi sevillismo, hacerme absolutamente subjetivo, y parcial.
Soy un rehén de mi sentimiento sevillista. Pero no engaño a nadie: soy como soy y no hay más.
Sin embargo, gente como tú no me gusta.
Yo sé que tú llevas muchos años ejerciendo el periodismo. Lo sé y, quién sabe, igual han sido esos años de profesión periodística que tienes a tus espaldas los que me hayan hecho pensar más de una vez, más de tres, y más de diez: “haz la vista gorda. Es lamentable lo que hoy escribe Peris, pero haz la vista gorda.”
Hasta hoy, Peris.
Tu columna de hoy es de pasarse tela. No porque pienses y escribas de Del Nido todo lo que comentas.
No.
A tí lo que te pasa es que escribes con demasiada mala leche contra el Sevilla Fútbol Club.
Si hablas del Betis , palo al Sevilla. Si hablas del Sevilla, aunque no venga a cuento, halago escondido a lo verde, que te quiero verde.
Y eso no puede ser.
O no debe ser.
Tu columna de hoy tiene su por qué. Como todo lo que tú escribes. Se acerca la eliminatoria copera y tú y yo sabemos cuál es nuestro deseo, el tuyo por un lado, el mío por el otro, mirando esa eliminatoria.
Lo que dijo Del Nido sobre Juande lo dijo en una tertulia con los pesebristas de la radio oficial del grupo Prisa en Sevilla(yo no comprendo qué diantres hace Del Nido yendo a una comida-tertulia con estos muchachetes, pero él sabrá lo que hace) y lo dijo sin segundas: constató una realidad.
Con tranquilidad, con mesura, con educación.
Juande, cuando llegó al Sevilla, estaba en el paro.
Fieles a su estilo rastrero y manipulador, los chicos de González Abreu dedicaron sus siguientes programas a afilar la jabalina para lanzarla, una vez más y van muchas, al corazón del Sevilla FC.
Juande respondió, claro que respondió. Entre risas, entre ironías. Y respondió bien.
El estaba en el paro, pero hasta que el llegó al Sevilla, el Sevilla no había ganado nada.
Verdad verdadera también.
Y punto y final.
Desde ahí hasta donde han querido llevar los serviles de González Abreu las cosas, va un abismo.
Pero tú, ahora, te apuntas al abismo pesebrista y rizas el rizo hasta llegar a tu columna de hoy.
Independientemente de las innegables cargas de profundidad que intentas meter en tus palabras, cargas de profundidad del color de la albahaca, claro está, hay mentiras y falsedades en lo que dices.
Caparrós no se fue por culpa de Del Nido. Caparrós se fue porque se quiso ir, y te lo dice uno que quiere y admira hasta donde tú no te imaginas a Joaquín Caparrós.
Monchi no se quiso marchar por Del Nido.
Esta alusión que haces a Monchi, además, me parece ya rastrera hasta el extremo. Y no voy a entrar en detalles, claro que no.
Demagogia barata, manipulación extrema, pensada, meditada y con fines claramente definidos.
Hablas de Del Nido como “el Presidente del fútbol español que con más frecuencia sale a la luz pública con declaraciones que suelen dar pie a gruesos titulares de prensa”.
Puede que sea verdad. Sobre todo cuando la prensa rastrera, falaz, manipuladora, coge las declaraciones de Del Nido, le da veintisiete vueltas, corto por allí, aquí copio y aquí pego y…¡tatachán!…este el resultado final que yo convierto en titular.
Por no hablar de otros personajes que no es que cada vez que abren la boca den titulares de prensa, no.
Es que cada vez que abren la boca lo hacen para mancillar, insultar, humillar y tratar de pisotear el sentimiento sevillista.
Lo que tu llamas “enorme batallón mediático que ha montado a su alrededor Del Nido” no es otra cosa que un grupo de sevillistas valientes que, a lo mejor, hartos ya de enmascarados como tú, han decidido ponerse del lado de su corazón sin vergüenza alguna de reconocer públicamente unos colores, unos amores, unos sentimientos, unas pasiones.
Un grupo de sevillistas que, por si no lo sabes, recoge el miércoles próximo el XV Premio de comunicación concedido por la Asociación de la Prensa de Sevilla a la que supongo pertenecerás.
Un grupo de sevillistas al que yo, orgulloso, pertenezco.
Ellos, muchos de mis compañeros, son periodistas igual que tú.
Yo no lo soy, no.
Ellos, mis compañeros, son periodistas, digo, igual que tú.
Pero entre ellos y tú hay una enorme diferencia.
Ellos optaron en su día por quitarse la careta y trabajar para su Sevilla Fútbol Club.
Si en esta ciudad de medias verdades y mentiras completas, si en esta ciudad de disfraces alquilados, si en esta ciudad de doble moral, si en esta Sevilla nuestra de la hipocresía y del doble rasero, si en esta Sevilla nuestra del figureo, del aparentar lo que no se es, del pánico al qué dirán, del horror a salir de las taquillas, y de los armarios, del que mi mano derecha no sepa lo que hace mi mano izquierda, si en esta ciudad cada uno dijera , sin tapujos, lo que es y por dónde respira, otro gallo nos cantaría.
En todos los segmentos de la sociedad.
Incluido el periodismo deportivo, por supuesto.
En cualquier caso, hago mías las últimas palabras de tu columna.
Tengamos la fiesta en paz.

