Lo intentaron de nuevo
Lunes, Febrero 19th, 2007Me cabrea sobremanera, lo siento en el alma si alguien pueda ofenderse, pero yo soy como soy y me gusta decir lo que pienso y decirlo claro.
Me cabrea sobremanera que el fútbol español, tus sentimientos, el mío, el de el de más allá, esté en manos de unos impresentables que se visten de corto y tocan un pito.
¿Cómo se puede explicar que un equipo tan patético como este Atlético de Madrid sea actualmente el quinto clasificado de la Liga de las Estrellas?
Se puede explicar con dos poderosas razones: mafia arbitral que apoya a este ridículo equipo que lleva la tira de años gastándose el dinero a espuertas y sin conseguir nada de nada y mafia periodística, de la que se dice imparcial, inventándose un equipo de fútbol donde no hay nada, inventándose supuestas estrellas del universo futbolístico donde no hay otra cosa que peloteros del montón.

Hoy, lo intentaron de nuevo, como en la primera vuelta, como en el escandaloso robo de González Vázquez en el Calderón. Pero ni así pudieron con este Sevilla grande, tan grande que nadie en este fútbol español suma más puntos que nosotros, con la jornada 23 ya finiquitada.
Teixeira Vitienes.
Vaya poca vergüenza la de este impresentable.
Dije en la previa del partido que le daba el beneficio de la duda.
Craso error.
Hoy he aprendido que jamás hay que darle el beneficio de la duda a estos salteadores de caminos.
No me detendré a analizar el asqueroso arbitraje de este señor porque todos los habéis visto.
Sí que diré que hubo un penalti por clara mano de David que no pitó y ese fue el único error que nos benefició.
Lo demás, todo lo demás, no tiene más que una explicación: cumplir la consigna de ayudar al lamentable equipo colchonero que es una sombra de lo que debe ser un equipo de fútbol.
Como tantos otros colegiados hicieron antes en tantos partidos de lo que llevamos de temporada.

El Sevilla FC, sublime. Si el árbitro no manipula el partido de la forma tan descarada que lo hizo, el equipo de Aguirre (te vas calentito ¿eh?) se hubiese llevado una goleada de escándalo que nos hubiera puesto líderes por encima del Barça.
Dije el jueves que habíamos vuelto.
Aquí estamos. Con ocho futbolistas, ocho, distintos a los que iniciaron el partido en Bucarest, y con un jugador menos una hora de partido hemos machacado, humillado, destrozado, aplastado, borrado del campo al quinto clasificado (¿?) de Primera División.
Y por momentos, con un jugador menos, los hemos bailado y hasta nos hemos cachondeado una mijita de ellos, con cachitas, con taconcitos, con oles de puro arte.

Esto es lo que hay.
Estamos donde estamos y no debemos cometer la gilipollez de volver a meternos en ese fango hediondo donde otros habitan y que, definitivamente, no va con nosotros.
Nosotros a lo nuestro, que ya se sabe lo que es: darle lustre al nombre de la ciudad que amamos, respetamos, defendemos y orgullosamente representamos. Nosotros a colocar nuestro nombre y el de la capital de Andalucía en lo más alto, en lo más alto de España y de Europa.
Nosotros, a seguir en nuestro reino que, como ya dije el jueves y repito mañana en SFC, el periódico del sevillismo, no es de ese mundo.
Párate a mirar los nombres de los que han bordado el fútbol en la noche de hoy. Observa los que lo hicieron el pasado jueves. Mira los que han faltado el jueves y hoy.
Y dime si esta no es la mejor plantilla de toda nuestra historia.
Estamos donde estamos por méritos propios, más que sobrados. Sin ayuda de nadie, ni de los árbitros (¿dónde estaríamos de no ser por los árbitros?) ni de la prensa, ni local ni, por supuesto nacional-madrileña.
Estamos donde estamos, solos.
Porque nosotros solos somos muy grandes.
Tanto como el que más.
Y eso, así es, provoca envidia, mucha envidia, en determinadas mentes desquiciadas.

