La convocatoria para el partido de vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa de la Uefa, competición en la que el Sevilla FC defiende su título de Campeón, trae consigo la buena nueva del regreso de Diego Capel al primer equipo y a Europa.
El magnífico interior zurdo de Albox tiene en su poder un registro difícilmente superable: fue el segundo futbolista más joven en debutar en competición europea de la historia del fútbol, siendo el primero un futbolista ruso cuyo nombre no recuerdo ahora ni me voy a poner a buscar porque no tengo tiempo.
Si alguno de vosotros lo sabe, que me lo apunte.
Diego Capel debutó en Europa el día uno de diciembre de 2005 con 17 años y 9 meses contra el Vitoria de Guimaraes.
Ahora, Juande cuenta con él para el partido de mañana frente a Steaua, un partido en el que no estarán Javi Navarro, ni Adriano, ni Kanouté, ni Chevantón (ausencia extraña no estando el malí), ni Duda, ni Sales.
Los convocados son: Palop, Cobeño, Daniel, Hinkel, Aitor Ocio, Drago, Escudé, David, Jesús Navas, Maresca, Renato, Poulsen, Martí, Puerta, Diego Capel, Alfaro, Kerzhakov y Luis Fabiano.
Me da lo mismo que los papafritas de siempre, hasta las trancas de envidia y de impotencia hacia el más grande equipo del Sur de España, me tachen de paranoico, de inventarme batallas y guerras, de estar obsesionado con la patética prensa deportiva nacional, madirleña, culé y local.
Me trae sin cuidado lo que la gente piense de mí porque yo no escribo para ver lo que la gente piensa de mí. Yo escribo para contar lo que siento y lo que pienso.
Sin más.
Y lo que pienso ahora es que el Sevilla FC molesta. Molesta y mucho.
A la División mediático-galáctica porque eso ya es habitual desde hace varios años.
Y la gente sigue comprando los periódicos (panfletos madridistas más bien) que editan estos grandes grupos fieles a la causa del nacionalmadridismo más rancio y más repugnante que imaginarse pueda.
Medios parciales, subjetivos y extraordinariamente provocadores que, de refilón, también defienden lo indefendible cuando se trata de esa mentira de equipo que es el Atlético de Madrid, equipo al que, en unión del estamento arbitral del fútbol español, están empeñados en meter en Europa a base de puntos regalados a mansalva, a costa, por supuesto, de los demás equipos, entre los que se incluye el Sevilla Fútbol Club.
Repito: no entiendo cómo esas aficiones (no sólo el sevillismo, sino todo el que ose hacer sombra a los equipos capitalinos) vilipendiadas por estos medios, estandartes del nacionalmadridismo y del nacionalmadrileñismo siguen gastándose su dinero en adquirir panfletos como AS o Marca , por citar algunos.
Grupo Prisa (ya se sabe lo que defiende, ya se sabe dónde están sus intereses económicos a nivel nacional y a nivel local) y Grupo Recoletos.
La división mediático-culé no se queda atrás, porque estos catalanes no son tontos y se dan cuenta de que el verdadero rival, el equipo que les puede hundir el tenderete esta temporada es el Sevilla Fútbol Club y allá que sacan ellos también su arsenal de dobermans rabiosos, insultando, manipulando y tratando de desprestigiar a todo lo que huela a Sevilla Fútbol Club.
Luego está el papelón insoportable de la mayoría de los medios locales de esta ciudad, serviles para con unos y asquerosamente hirientes para otros. Medios locales que, en la mayoría de los casos, no son más que sucursales subyugadas de los grandes jefes de Madrid y, ya se sabe, donde manda patrón no manda marinero ni, por supuesto, periodista de “provincias” esclavo de su sueldo.
Los medios locales sevillanos son una pena.
A falta de quince jornadas para el final de la competición liguera, un equipo sevillano, el Sevilla Fútbol Club, sigue peleando contra todo y contra todos por todo, con todas las opciones y en lugar de posicionarse con los suyos ( si es que consideran suyo al Sevilla Fútbol Club) se alinean con elementos peligrosos, claramente antisevillistas, con el tal Méndez , un sujeto con un curriculum digno de estudio, en lo que se refiere a odio y , por supuesto que también, envidia hacia el Sevilla Fútbol Club.
Onda Madrid, la emisora pública de la comunidad madrileña, es una basura, pero es una basura consecuente, que se posiciona con los suyos, como medio público que es, que defiende a los suyos, usando todo tipo de argucias y de mentiras, manipulaciones e invenciones.
Incluso incitando de forma abierta y clara a la violencia de, ojo, los más violentos.
Lo hacen, no obstante, por sus equipos.
Mientras en Canal Sur, tipos como Rengel y compañía (son demasiados y no voy a perder el tiempo en nombrarlos ) pierden el culo para apoyar a los impresentables de la capital del Reino, aunque estos impresentables estén incitando a la violencia con sus patrañas y sus mentiras.
Lo de la radio y televisión pública de Andalucía, y me gusta insistir en esto, es algo realmente inconcebible. Muchos de los que me leeis no sabéis hasta que punto. Para saberlo es necesario salir de Sevilla y analizar, no demasiado, cómo actúan todas las demás cadenas públicas autonómicas , ya sea Canal Nou, TV3, los medios gallegos, los medios vascos, etc.
Todos, siempre, cierran filas con los equipos de su comunidad, como debe ser, para algo son los medios públicos autonómicos.
Sin embargo, en el patético Canal Sur (radio y televisión) impera el catetismo vergonzante, la sumisión vomitiva al nacionalmadridismo y al catalanismo más recalcitrante y, por supuesto, el antisevillismo (siendo el Sevilla Fútbol Club el equipo que pasea el nombre de la capital de Andalucía) políticamente correcto, para que no se enfaden los malagueños.
En este medio público, estos señores, funcionarios que cobran su sueldo con el dinero de todos los andaluces sólo saben dar palos al mejor equipo andaluz de hoy, de ayer y de siempre (que no se me enfade nadie, pero los datos objetivos son los datos objetivos) los merezca o no.
Ahí dentro hay de todo: antisevillistas por su lugar de nacimiento, envidia pura y dura y complejos de inferioridad incubados desde la más tierna infancia, antisevillistas por sus colores deportivos, mamados también desde pequeños, antisevillistas por, simplemente, no llevar la contraria al lobby dominante.
Algún que otro sevillista hay, pero parece que tienen miedo a sacar el pescuezo un poco más de la cuenta, no se les vaya a ver el plumero y el rodillo imperante los aplaste sin piedad.
Dicho todo esto, desde mi talibanismo, desde mi radicalismo y desde mi paranoia, insisto, una vez más, en que nadie, casi nadie diré para no ser injusto, apoya al Sevilla Fútbol Club.
Afortunadamente para nosotros, esta situación de absoluto desequilibrio en lo que se refiera al trato de la prensa (¿prensa?) deportiva local, regional y nacional llega en un momento en el que el club y el equipo está de dulce.
Llega en un momento en el que el Sevilla Fútbol Club está peleando por ganar los tres títulos en los que compite, ganado ya el primero de la temporada, la Supercopa de Europa en Mónaco.
¿Se imaginan lo que sería esto si el Sevilla anduviese a un punto del descenso?
Solos.
Repito.
Pero mejor solos que mal acompañados.
Y como siempre digo, mientras el sevillismo, la afición, sus dirigentes, la plantilla y el cuerpo técnico se mantengan unidos este nuevo deporte nacional consistente en desestabilizar al Sevilla FC (¿alimentado por quién?) no me preocupa en absoluto.
Estaremos solos…pero somos grandes.
Mucho más grandes de lo que los envidiosos, los mentirosos,los manipuladores, los desestabilizadores se piensan.
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