Lo principal y lo secundario
Martes, Marzo 13th, 2007El árbol y el bosque.
Si una avispa se posa en mi rodilla y, al mismo tiempo, un león hambriento se me planta en mi espalda yo me preocuparé antes del león que de la avispa.
Yo, al menos, haría eso.
Otros, se preocuparían (se preocupan) de la avispa, de la hormiga que se lleva el trozo de pan y de si va a llover o no.
Hay gente que hace eso.
Incluso abogados.
Incluso periodistas.
Yo llevo siguiendo este asunto de la reanudación de lo que queda de eliminatoria de cuartos de final de Copa del Rey en mi blog. Ahí están los posts.
He hablado en posts anteriores de objetivos primordiales y de cosas secundarias, sin importancia.
El problema de los torpes es que son torpes.
Y la torpeza se demuestra cuando, con lo principal y con lo secundario por delante, uno se queda con lo secundario.
Criaturitas.
Lo principal, vengo exponiendo, no es otra cosa que conseguir que impere la Justicia.
Siendo breve: que el Sevilla FC, claramente perjudicado por la salvajada cometida por un socio del otro equipo de la ciudad (y no entro en bustos y bustillos, en amoniacos, en ciento sesenta y tantos objetos más, en megafonías, en insultos, en vejaciones, en provocaciones varias) no se vea más perjudicado de lo que ya, es obvio, está.
Lo principal: que el más grande equipo del Sur de España pueda contar para los 34 minutos que faltan con todos sus efectivos, internacionales (naturalmente) incluidos.
Lo demás, la hora, el avión, el AVE, el partido del sábado son detalles insignificantes.
La hormiga, la avispa y las nubes que hay en el cielo.
El Sevilla FC tiene un Presidente que es abogado, esto ya lo he escrito en alguna ocasión.
Un Presidente que, teniendo sus defectos como todos tenemos, es eso, Presidente. Y siempre hace todo lo que hace en aras del beneficio del equipo que preside que, además, es el equipo de sus amores.
En otros lugares hay abogados campeones del mundo de perder pleitos.
Abogados que insisten, visto lo visto, en revalidar pronto su título.
Tras los últimos acontecimientos de la tarde de hoy, el Sevilla FC tiene varias cosas ganadas.
La principal de ellas, como decía en el post anterior, es que ha conseguido el respaldo de la Federación y su garantía para poder alinear tranquilamente a todos sus internacionales para el martes 20.
Esto no lo dice Alfredo Flórez, uno de los mayores incompetentes de la Historia del fútbol, y eso que los hay de gran calado.
Esto lo dice un fax que el Sevilla FC ha recibido antes incluso de que el señor Flórez diera su clase periódica de ineptitud ante la prensa.
Con ese fax, el Sevilla FC se libera de posibles problemas ante las distintas Federaciones.
Ahora el problema no es del Sevilla FC, es de la Federación Española de Fútbol.
Y es que resulta que, tras el fax remitido por RFEF, se han recibido otros de las federaciones francesa, malí y serbia en los que insisten en la petición de que Escudé, Kanouté y Drago estén con sus selecciones el lunes 19.
Ante esta tesitura, el Sevilla FC ha dado el siguiente paso: remitirse al máximo organismo del fútbol internacional, la FIFA, exponer el problema y esperar.
Hay un dato claro: la RFEF ha colocado un partido oficial (lo que queda de él) fuera de calendario y esa decisión (puede que incorrecta por colisionar con los intereses de las distintas selecciones nacionales) no puede perjudicar al Sevilla FC.
Si la FIFA media y da su consentimiento para que los internacionales sevillistas jueguen el martes y se marchen sin problemas después del partido, todo perfecto, pues se habrá conseguido lo que se busca: Justicia, igualdad y que cada uno juegue con todo lo que tenga en su plantilla.
Si la FIFA dice que el Sevilla FC no puede contar con esos jugadores, el Sevilla está libre de culpa, pues posee el respaldo de la RFEF.
¿Y qué pasaría entonces?
Yo no lo sé.
¿Qué pasaría…?
Yo lo único que digo es que, una vez más, me siento absolutamente orgulloso de los dirigentes que llevan las riendas del equipo de mi corazón y que confío cien por cien en lo que hacen.
Y me gustaría que los sevillistas incrédulos no se precipitaran en sacar conclusiones erróneas.
Conclusiones que, por otra parte, entiendo que es fácil sacar si uno escucha o lee a determinados papafritas que hablan como papagayos sin saber ni siquiera de lo que están hablando.

