Mañana por la tarde el Sevilla Fútbol Club viaja a Valencia para seguir el carrusel de partidos en el que sólo anda subido el más grande equipo del Sur de España, vivo, muy vivo, en tres competiciones.
El viaje de vuelta desde Londres ha sido bastante pesado, abandonado el hotel a eso de las ocho de la mañana y llegando al Ramón Sánchez-Pizjuán sobre las siete de la tarde debido a la lentitud operativa del aeropuerto de Gatwick, a las dos horas de autobús desde el hotel al aeropuerto londinense y a problemas mecánicos del avión que obligaron a salir mucho más tarde de lo previsto.
Tres horas de retraso se acumularon entre una cosa y otra.
Kanouté no estará en Mestalla, ya que se quedó en la capital inglesa, con el correspondiente permiso del cuadro médico del Sevilla FC, para ser sometido a una revisión por fisioterapeutas de su total confianza, y no regresará a nuestra capital hasta el domingo.
El malí consiguió anoche, según la página web oficial de la UEFA en la previa del encuentro, un nuevo récord personal para la Historia del Sevilla Fútbol Club. Si en Anoeta marcó el gol 3.000 del Sevilla en Primera División, el tanto que logró anoche es el número 100 del más grande equipo del Sur de España en competición europea.
De todas formas, me he dado una vuelta por la web de Agustín Rodríguez y estos datos no casan con los que mi amigo Agustín publica en su página, donde tiene recogidos 104 goles europeos del Sevilla FC.
En esa página se recoge como gol número 100 el que nos dio el pase a cuartos en Donestk materializado por Chevantón.
En cualquier caso, el actual pichichi de la Liga española si que es el futbolista que más goles lleva marcados en competición europea en la Historia del Sevilla FC. Con el de ayer suma ya diez goles.
Por si fuera poco, Frederic Kanouté, con el golazo de ayer a Robinson, suma ya veinticinco goles en lo que llevamos de temporada, una cifra al alcance de muy pocos.
Andrés Palop también será baja ya que, aunque está recuperando en doble sesión diaria, jugar el domingo sería apurar demasiado una lesión que lo que precisa es una sanación total y absoluta para que el mejor portero de España pueda estar en perfectas condiciones en este apasionante y apretadísimo final de temporada que nos queda por vivir.
Luis Fabiano, Puerta y Daniel Alves han vuelto con problemas de White Hart Lane y habrá que esperar a mañana, aunque su evolución es positiva.
La ausencia de Kanouté hace más necesaria si cabe la recuperación de Chevantón que se perdió el partido de UEFA por un problema muscular. Hasta mañana tampoco se sabrá si el delantero uruguayo podrá viajar a Valencia.
Por su parte, el equipo valencianista tras el palo de la eliminación de Liga de Campeones ya sólo tiene que pensar en la Liga y afronta el partido del domingo como una auténtica final.
En el día de hoy Silva no se entrenó por un problema en su tobillo derecho y Raúl Albiol se tuvo que retirar de la sesión preparatoria ya que arrastra unos problemas en su rodilla izquierda. Marchena tampoco completó la sesión por problemas en los aductores.
Quique no podrá contar para el partido del domingo con jugadores como Vicente, Baraja, Gavilán, Regueiro y Edu, todos ellos lesionados de larga duración.
En estos momentos de Gloria que seguimos viviendo los sevillistas desde hace más de un año hay algo que no me se me quita de la cabeza.
Tal vez sea porque no comprendo nada y porque, precisamente, las cosas que no comprendo son las que no dejan de martillearme.
Hace un rato he estado releyendo los comentarios del partido de hace cuatro días. No de hace cuatro años, de hace cuatro días. Y lo que leo me tira el alma al suelo.
Lo que vi el pasado domingo en el Sánchez- Pizjuán. Lo que leo en muchos foros de internet, lo que escucho hablando con algunos amigos míos, sevillistas como yo, ni más sevillistas ni menos sevillistas.
Sevillistas.
Me preocupa. Me indigna, en realidad.
En la mejor temporada de nuestra Historia.
No en una buena temporada. En la mejor temporada, hay mucha gente que le pita al Sevilla FC, a sus futbolistas. Con un resultado poco favorable, como es un empate a cero en casa frente al Rácing y faltando, a lo mejor toda una segunda mitad por jugarse, hay sevillistas, muchos sevillistas, que optan por pitarle al equipo.
En la mejor temporada de nuestra Historia. Con lo que este equipo, estos jugadores, todos, unos con más acierto, otros con menos, nos están dando, hay muchos sevillistas, sevillistas que lo son como yo pueda serlo, que optan por silbar al equipo, que eligen insultar a los futbolistas que llevan nuestro escudo en el pecho, a los futbolistas que son los únicos que pueden darle la vuelta al marcador para conseguir la victoria que todos anhelamos.
Y al día siguiente se les llena la boca en la tertulias de sevillistas diciendo: “es una vergüenza lo de este equipo”, “el entrenador no tiene ni idea”, “no se puede tirar la Liga” (y estamos segundos), “lo de las rotaciones es una pamplina”….”siempre la cagamos…”
Y, además, ellos creen que hacen bien.
No sólo eso, sino que a los que no los entendemos nos dicen que somos un cáncer para el club, que con el conformismo no se llega a ninguna parte, que sólo pitando al equipo se puede crecer…
Y vienen aquí y me dicen que yo lo que soy es un pelota, uno que hace lo que hace por dinero, un vendedor de humo, un engañabobos, un manipulador…
Y dicen que yo lo que hago es dividir al sevillismo.
No. Yo no divido al Sevillismo.
Yo me limito a constatar una realidad y a tratar de contar en mi blog (que para eso están los blogs) lo que sobre esa incuestionable realidad siento en lo más profundo de mi corazón sevillista.
Qué cosas…
Y son sevillistas. Sevillistas como yo. No lo son más, ni lo son menos.
Son sevillistas como yo.
Sevillistas que luego, claro que sí, disfrutan de los triunfos de nuestro equipo tanto como yo pueda disfrutar. A pesar de que, mientras el triunfo no llegaba, su única aportación a la causa era el silbido doloroso y el insulto tan lleno de injusticia.
Hablamos de sevillistas que teniendo a su equipo segundo a un punto del líder a falta de nueve jornadas para el final, teniendo a su equipo en semifinales de Copa del Rey, teniendo a su equipo en cuartos de final de Copa de la UEFA (ahora ya en semifinales), con dos títulos europeos en sus corazones tan cercanos que todavía se vivien como si fueran ayer, pitan a su equipo.
Y dicen cosas como:
Qué pena de mi Sevilla.
Qué equipo ABSOLUTAMENTE FUNDIDO Y SIN IDEAS.
Lo de Juande Ramos es pensar en pequeño, que estamos tirando la liga? creo que deberiamos ser serios en nuestras aspiraciones…
Este equipo ha llegado a su techo.No tiene fuerza, parece como si se hubiese desinflado.
jesus no nos engañes y nos ilusiones NUNCA SEREMOS GRANDES PORQUE CUANDO TENEMOS QUE GANAR NO LO HACEMOS QUITANDO EL AQÑO PASADO SIEMPRE HA SIDO ASI
Nos llamarán pesimistas y derrotistas, pero ese es el sentir a día de hoy y a la hora que es del 90% de la afición del Sevilla F.C., supongo que no todos estaremos equivocados en nuestras apreciaciones ¿verdad Alvarado?
Ya uno se cansa de siempre lo mismo…cada vez k tenemos una oportunidad para ponernos ai y demostrar kienes somos, la cagamos..
UN ENTRENADOR QUE NOS HACE CAMPEON DE EUROPA Y NO TENG NINGUN SISTEMA TACTICO ME PARECE PENOSO
Y muchas otras cosas más.
Estoy usando mi blog para tratar de contar lo que siento por dentro, en un nuevo día grande para mi sentimiento sevillista.
Elijo hacer estas reflexiones hoy, ahora que todo es alegría, ahora que la Gloria nos recuerda que no llegó una noche y se fue por la ventana, como hacen l@s amantes traicioner@s, sino que vino un buen día y decidió quedarse porque la Gloria se queda sólo con aquellos que supieron prever su llegada, que se prepararon para recibirla, que se afanaron en prepararle un cómodo y precioso cuarto de huéspedes para quitar de su cabeza la idea, precisamente, de irse por la ventana la primera noche.
Me emocioné ayer muchas veces viendo por televisión el partido que no pude ver en el campo. Me emocioné escuchando a los Gladiadores de Nervión, a los casi dos mil sevillistas que si pudieron estar sobre el campo de batalla cuando la empresa no era nada fácil.
A los sevillistas que quisieron y pudieron estar allí, para demostrar que siempre estarán al lado de su equipo.
Y me emocioné también, claro que sí, viendo a esas decenas de miles de aficionados del Tottenham rompiéndose el alma, el corazón, la garganta, la ilusión, para empujar a sus futbolistas, a los once que tenían que meter cuatro goles en cuarenta y cinco minutos para seguir vivos en su sueño, que era el nuestro.
No lo consiguieron. Sólo consiguieron la mitad.
Pero también consiguieron emocionarme.
Y bien.
Eso es lo que yo quiero para mi equipo. Eso es lo que yo llevo más de cuarenta años dándole. Sin recibir nada a cambio, durante más de cuarenta años.
Y ahora que la deuda que mi club podría tener conmigo está completamente, y con creces, saldada, ahora que ya sé lo que es ser Campeón, y ganar títulos, y levantar copas ( de Europa…), ahora que ya sé lo que es ser grande entre los grandes y pelear de igual a igual con los grandes totems del fútbol español y europeo, ahora que veo a mi equipo, en una misma temporada, temporada 2006-2007, abril de 2007, en semifinales de Copa del rey, en semifinales de la UEFA por segundo año consecutivo, a un punto del líder restando nueve jornadas para el final de Liga, segundo en la tabla, ahora que estoy viviendo todo aquello que ni siquiera nunca puede ni plantearme desde mi condición de alma hipotecada al sentimiento sevillista, ahora…
Ahora, claro que sí, quiero ganarlo todo.
Quiero ganar la Liga, quiero volver a vivir la Gloria de otra Final continental, quiero recuperar la Copa que nos cambió la vida, quiero eliminar al Depor y encontrarme con cuarenta, con cincuenta mil sevillistas en una Final de Copa del Rey…
Pero miro a mi alrededor y cuando veo a los que silban, a los que pitan a este equipo a casi nada que el viento de bonanza deje de soplar una mijita, en estos momentos que probablemente jamás volverán a repetirse, cuando veo a los que insultan y desprecian a los futbolistas que llevan mi camiseta a esos que, unos más otros menos, nos han llevado a donde estamos…
¿Sabéis lo que deseo también…?
Deseo, sí lo deseo, jugar una Final, y perderla.
Y llorar de pena, igual que llevo llorando de alegría yo qué sé los meses…
Y con el dolor de la derrota mordiéndome el corazón volver a cantar junto a los míos: “Vamos, mi Sevilla, vamos Campeón…”
Nunca hubo más Grandeza Sevillista que en aquellas gradas del Carlos Tartiere, en el año 97.
A fin de cuentas, siempre fui un romántico.
Siempre.
Un romántico en el más profundo y filosófico sentido del concepto romántico.
Como Byron, como Espronceda, como Víctor Hugo…Como tantos otros.
Como Gustavo Adolfo Bécquer.
Que no fue sevillista porque, teniendo la suerte de nacer en Sevilla, tuvo la inmensa desgracia de vivir cuando aún no existía el Sevilla Fútbol Club.
Si queréis saber más sobre el movimiento romántico, leed, buscad por internet.
No pondré enlaces. Hay muchos sitios en la red que hablan del Romanticismo…
Movimiento cultural y político que se originó a finales del Siglo XVIII en Alemania…
Y lo que me alegro de haberme equivocado con el árbitro. Lo que me alegro.
Estamos, por segunda temporada consecutiva, por segunda vez en nuestra más que centenaria Historia, por segunda vez en la historia del fútbol de nuestra ciudad, en unas semifinales europeas.
Y tenemos, los sevillistas, un nuevo Jueves de Feria que vivir, que disfrutar, que soñar, que saborear.
Nuestra Feria que nunca se acaba, que empalma con la del año que viene. Que viene siendo Feria desde hace un año y que cerraremos otro círculo el jueves 26 de abril, si Dios quiere, con, otra vez, el Real inundado de sevillismo, por muchos farolillos que haya.
Los farolillos no juegan a nada.
Partidazo europeo, de los de verdad, con una primera parte majestuosa, sublime, extraordinaria del campeón en la que el fútbol se hizo realidad y habitó entre nosotros.
Pudimos golear. Cero a dos.
Parecía suficiente para vivir tranquilos.
Pero no, porque si jugaba el Campeón, jugaba en un campo complicado, frente a un muy buen rival.
Y Tottenham demostró lo que se comentaba sobre él. Lo que Monchi se temía en el descanso cuando hablamos con él desde la casa talismán que hemos descubierto unos cuantos amigos sevillistas.
Dos goles en un minuto para parar los corazones de todo aquel que sienta en blanco y rojo.
Sufrir.
Quedaba sufrir.
Se sufrió.
Y se pasó a semifinales.
Este Sevilla Fútbol Club es muy grande, demasiado grande para lo que, a lo mejor, merecemos.
Semifinalista europeo por segunda temporada consecutiva, semifinalista de Copa del Rey, segundo en la Liga a un punto del líder.
Hay sevillistas que pitan a este Sevilla.
No son de mi cuerda, ni de mi forma de ver las cosas, ni de mi manera de entender el Sevillismo.
Pero hoy todos los sevillistas estamos tremendamente satisfechos y felices.
Tres equipos españoles en semifinales de Copa de la UEFA.
Nos vamos a Pamplona, el Jueves de Feria.
Los ingleses mandan en la Champions.
Los españoles en la UEFA.
El Español se enfrentará al Werder Bremen en la otra semifinal.
Tres españoles en semifinales de la UEFA.
Pero Campeón vigente, defendiendo su título, tu título, nuestro título, sólo hay uno: el Sevilla Fútbol Club.
Y la Copa que nos cambió la vida sigue triste en Glasgow, esperando volver al Sur de todos los sures.
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