No ha sido nuestro mejor partido, han sido muchas las lesiones.
Pero…
Iturralde González, ese árbitro con el que jamás hemos ganado como visitante en nuestra vida y jamás ganaremos, ese árbitro que nos robó el sueño de jugar una Final de Copa la noche de Valdano robando por los pasillos de Nervión, nos ha birlado tres penaltis de libro.
Puede que cuatro.
Tres como mínimo.
En la jornada casi decisiva, el Barça mete un gol clarísimo con la mano y al Sevilla, pobrecito Sevilla, le roban tres penaltis escandalosos.
En la jornada anterior fue el polvo de estrellas el que se anotó el gol con la mano, mano que era amarilla, amarilla que era la quinta, la quinta del tipo que ha marcado hoy los dos goles de su equipo en La Romareda.
Esto es lo que llevo diciendo todo el año.
El Sevilla, el pobrecito Sevilla, no puede ser Campeón de Liga.
Allí será donde se instalen las carpas que acogerán a las decenas de miles de sevillistas que se desplacen hasta Madrid para alentar a su equipo del alma en la que será su sexta Final de Copa de España.
Más de cuatro mil metros cuadrados de terreno en el interior del colegio (las zonas deportivas), con carpas de todo tipo, con barras para bebidas, con distintos actos, con Sevilla Fútbol Club Radio emitiendo desde el Colegio San Agustín, situado en la calle Padre Damián, 18 de Madrid, a escasos 50 metros del Gol Norte del Bernabéu, el lugar donde se ubicará la mejor afición del Planeta Tierra.
Ea, pues ya lo sabemos.
No vemos en el Colegio San Agustín.
A ver si los medios informativos dicen de dónde han cogido la información.
El más grande equipo del Sur de España ya tiene firmada (con las cosas tan grandes que nos quedan por jugar) la mejor temporada de su Historia reciente y tal vez de toda su Historia.
Dos títulos en el bolsillo. Los dos europeos, que tampoco vamos a perder el tiempo en tonterías.
Supercopa de Europa y Copa de la UEFA.
La segunda consecutiva, que tampoco es cualquier Copa de la UEFA.
Y el objetivo en Liga está ya conseguido: mejorar el quinto puesto del pasado año y entrar entre los cuatro primeros.
Como poco seremos terceros.
Y podemos ser Campeones de la Copa del Rey.
Y podemos ser Campeones de Liga.
Y todo esto, con sesenta milloncetes de presupuesto.
Frente a los más de trescientos que tienen los otros dos, necesitados, los pobres, de un titulito que llevarse a la boca.
Cuando la medianoche de hoy esté próxima, las cosas pueden estar más claras, pueden estar decididas o pueden seguir igual.
En esto sí que dependemos de nosotros mismos.
Si el equipo invisible gana hoy en Mallorca, todo, como poco, seguirá igual y todo se decidirá en la última jornada.
Para nuestros rivales (que ya no son cualquier equipito de esos que no llegan todavía a cuarenta puntos, que ya han dejado de serlo porque la lucha por la permanencia queda tan lejos…, que nuestros rivales ya son el polvo de estrellas y el “més que un club” de los cientos de millones de presupuesto) no conseguir el objetivo que se persigue es fracasar.
Para los dos, así de claro, no ganar la Liga es fracasar.
Al menos uno de los dos fracasará.
Nosotros no. En ningún caso.
Pero existe la posibilidad, esta noche empezaremos a saberlo, de que no sea uno de los todopoderosos el que fracase.
Sino de que fracasen los dos.
Y en ese caso, en ese hipotético caso, en ese remoto supuesto, el equipo invisible empezará a ser visto por algunos mentecatos que llevan toda la temporada demostrando su supina mentecatez.
Y que no porque su equipo gane la Liga, sea el que sea de los dos actuales rivales del mejor equipo del mundo, dejarán de ser mentecatos.
Qué tranquilidad da pelear, a estas alturas, por todo, sabiendo que son los otros los que se saben al borde del fracaso.
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