Yo sí contemplo la posibilidad de la derrota
Martes, Junio 19th, 2007Esta mañana Juande Ramos ha decidido parar el vehículo y echar el freno de mano.
Rueda de prensa demoledora del técnico sevillista. No tiene buenas sensaciones de cara a la Final, no le da buena espina el partido.
No me desagrada este toque de atención de Juande que, además, ha adelantado su habitual rueda de prensa de los miércoles a hoy martes con la intención, tal vez, de disponer de un día más de mentalización para todo el mundo.
Dice Juande que la gente va a en masa a Madrid porque todo el mundo va pensando en celebrar la victoria y que por eso vamos para allá treinta o cuarenta mil sevillistas.
En eso no estoy de acuerdo.
Seguramente habrá mucha gente que sí, que vaya con el convencimiento absoluto de que la victoria será sevillista.
Pero ese no es mi caso.
Y seguramente tampoco es el caso de muchos miles de sevillistas.
Yo creo que el desplazamiento es masivo (superará todas las previsiones, se tenga o no se tenga entrada) sencillamente porque es la primera Final cercana que va a disputar nuestro Sevilla.
La enorme marea de sevillistas desplazados a Madrid , creo yo, no tiene nada que ver con la euforia de pensar en que la Copa se viene a Sevilla, sino con la euforia de estar con nuestro equipo en una Final, que es cosa bien distinta.
Así es como yo lo veo.
Ahora bien, si el míster decide dar la rueda de prensa tan “pesimista” que ha dado hoy estoy seguro de que es porque algo habrá palpado que no le habrá gustado un pelo.
Yo sí que contemplo la posibilidad de la derrota. Siempre la contemplo, juegue mi Sevilla contra el rival que juegue.
Esa forma de ver los partidos me la dan mis casi cuarenta años de sevillismo sin ningún título que llevarme a la boca.
Hay otro dato que me mueve a valorar con suficiente peso la posibilidad de la derrota y es el dato estadísitico.
Yo, qué gracioso, el que nunca había vivido una Final con mi equipo, el que nunca había visto a mi Sevilla del alma ganar ningún título, el del “llevo un pin”, ya llevo tres finales y tres títulos.
Europeas las tres finales y europeos los tres títulos.
Y la estadística dice que, de seguir jugando finales, aumentan las posibilidades de perderlas.
Pero yo, qué gracioso, el que siempre dijo, siempre, que si algún día tenía la suerte de ver a mi Sevilla jugar una Final que fuese para ganarla y que si era para perder prefería no verla nunca, ahora resulta que a fuerza de ver finales y de ganarlas todas, también he cambiado de opinión.
Yo, qué gracioso, que fui a Eindhoven con pánico a la derrota porque pensaba que ese 10 de mayo de 2006 era el día (lo fue en cierto modo) más importante de mi vida de sevillista y que había que ganar como fuera porque pensaba que no viviría nunca más ninguna otra Final, Eindhoven era para mí el todo o nada, me he acostumbrado a ver a mi equipo jugar finales.
Y a ver a mi equipo ganar finales. No finales de medio pelo, sino finales europeas.
De esas que ningún otro equipo andaluz ha jugado, ni ha ganado, ni jugará ni ganará nunca.
Siempre mantuve a lo largo de la temporada que, de los tres títulos a los que podíamos aspirar esta temporada, con la Supercopa de Europa ya en el bolsillo (hay mentecatos que no se dan cuenta de lo que lleva detrás ganar una Supercopa de Europa. Ni se darán cuenta nunca, las pobres criaturas) el de la Copa del Rey era el de menor importancia.
Ganamos (otra vez, ¡qué grande es decir “otra vez”!) la Copa de la UEFA, peleamos la Liga hasta los últimos minutos del Campeonato y ahora sí, ahora nos queda la Copa del Rey.
Quiero ganarla.
Pero sé que podemos perderla.
Para empezar a ganarla, tenemos que ir a Madrid con el espíritu de Eindhoven, con el espíritu de Gelsenkirchen.
Y no con el de Glasgow.
Tenemos que ir (los aficionados digo) con la mente puesta en la victoria pero con la ilusión de la primera vez.
Que no se nos note que nos estamos acostumbrando a jugar finales y a ganarlas.
Cuando entré en Hampden Park y vi todo el gol españolista abarrotado de azul y blanco y apenas nadie en nuestra zona, acordándome del repaso pre-partido que le pegamos al Boro en el Philips Stadium, supe que las pasaríamos canutas contra el Español y que era muy probable que no ganásemos nuestra segunda Copa de la UEFA consecutiva.
Actualizo para pedir disculpas sobre el tema este de que los sevillistas no estuvieran en la grada mucho tiempo antes, ya que como muchos de vosotros me habéis comentado fue porque la afición estaba fuera esperando al equipo.
Pido disculpas.
Y una vez pedidas las disculpas, sigo manteniendo (porque es mi opinión y fue la opinión que tuve durante todo el partido) que la afición del Español estuvo más metida en el encuentro y que en la grada los vencedores fueron ellos. Lo vivieron más.
Lo único que hago es expresar una opinión, no le leo la cartilla a nadie y no quiero dar lecciones de nada porque yo de muy pocas cosas puedo dar lecciones.
Afortunadamente, en el césped ganamos nosotros.
Me equivoqué , gracias a Dios, por muy poquito.
Pero sufrimos como pocas veces hemos sufrido en un partido.
Al menos yo.
Hay que ir con humildad, con grandeza, que grandeza es algo innato a la palabra “Sevillismo”.
Hay que ir a disfrutar los días previos, las horas previas como si fuese la del sábado la única Final de nuestras vidas.
Hay que ir sabiendo que el rival que tendremos, y que va al Bernabéu a ganar la Copa, que no se olvide, será tremendamente difícil de doblegar.
Es el Getafe CF el equipo que mejor Copa del Rey ha firmado hasta ahora: dejando en la cuneta a Osasuna, Valencia y FC Barcelona que se dice pronto.
Lo nuestro no fue un camino de rosas precisamente, más de bien fue un camino de botellas.De botellas rotas. De cristales.
Ahora no quiero perder el tiempo recordando la eliminatoria de cuartos, pero que te toque el otro equipo de la ciudad, en el año de su Centenario, haciendo ellos como hicieron de aquella eliminatoria una cuestión de vida o muerte, llevada toda su desesperación por salvar la temporada hasta extremos realmente nauseabunddos, no fue plato de buen gusto.
Y no fue fácil pasar aquella eliminatoria, no ya por lo deportivo, sino por toda la porquería que rodeó a lo futbolístico.
Así que no olvidemos los sevillistas que la Copa que vamos a pelear el sábado al Getafe es la Copa de esa eliminatoria, la Copa del botellazo, la del busto, la de tantas y tantas afrentas, la de la sinrazón de algunos.
Y vayamos a por ella en buena lid, con humildad y con el equipo a muerte siempre, porque el equipo nos va a necesitar.
Si nos ponemos uno a cero abajo, a muerte con el equipo. Si nos ponemos dos a cero abajo, a muerte con el equipo. Si el partido se enquista, a muerte con el equipo. Si el equipo no sale fresco, a muerte con el equipo.
Sesenta y tres partidos no los ha jugado nadie esta temporada en este país. Ni se han acercado.
Tengamos todo eso en cuenta.
Y disfrutemos, disfrutemos, disfrutemos.
Y si, después de disfrutar, otra vez, la cuarta vez en poco más de un año, de otra Final, toca caer, caigamos con orgullo y caigamos con grandeza.
Que ya vendrán, ahora sí que estoy seguro y no como pensaba en Eindhoven, más finales.
Que ganar y que perder.


