El Sevilla FC acaba de hacer oficial el fichaje del central colombiano Aquivaldo Mosquera, que llega del Pachuca mexicano.
Este futbolista de color, internacional con Colombia tiene 26 años (nacido el 22-6-81 en Apartadó, Antioquía), firma hasta el 2012 y fue proclamado mejor central de Sudamérica en el año 2006.
Entre esa tremenda tribu de papafritas e impresentables que pululan por la gran EME roja de manipulación, radio, periódico y sitio web, hay periodistas que dignifican su profesión y que hacen bien su trabajo.
Fede es uno de ellos y, con esta noticia, lo ha demostrado.
En la web oficial del Pachuca también recogen el traspaso, hablan de las excelencias del futbolista y comentan la disputa de dos amistosos entre ambos clubes: uno en Sevilla y otro en México.
Aquí te dejo una entrevista de cien preguntas que le hicieron cuando aún era jugador de Nacional de Medellín, equipo colombiano con el que también se proclamó Campeón de Liga.
Seguro que recordáis aquella película titulada “Atrapado en el tiempo” en la que un tipo se despertaba cada mañana a la misma hora, para volver a vivir lo ya vivido, para volver a ver las mismas cosas, las mismas caras, todo igual.
Lo de Daniel Alves parece el día de la marmota.
Daniel Alves “está vendido” desde el año 2004, según los maravillosos periodistas deportivos.
Siempre pido un poquito de por favor y un poquito de memoria.
Un poquito nada más.
En serio que no es tan complicado.
Si hace falta, yo os ayudo a recordar.
Daos una vuelta por este post y no dejéis de picar en cada uno de sus enlaces.
¿Hay algo que el crack de Juazeiro no haya dicho ya en cuántas ocasiones le han preguntado?
Daniel Alves, a diferencia de otros impresentables, ni engaña ni ha engañado jamás a nadie.
Daniel siempre ha dicho que a él le gustaría alguna vez aprovechar alguna de esas mareantes ofertas que le hacen los clubes económicamente poderosísimos de Europa.
Siempre lo ha dicho y siempre ha dicho que si se va del Sevilla FC, equipo que le ha dado todo lo que es, todo lo que tiene y, seguramente, todo lo que tendrá, se quiere ir por la puerta grande, de frente, como siempre ha ido.
No por la gatera y tirando la ropa que se le sale de la maleta mal hecha por las prisas del “vámonos antes de que me vean”.
Yo no sé si Daniel Alves se marchará este verano.
Como no lo sé, no digo nada, porque lo que es seguro es que yo no voy a hacer el ridículo que los papafritas llevan años haciendo.
Si sé lo cuál es uno de los principos de actuación de este Consejo que nos ha llevado desde la calderilla hasta el esplendor económico y desde el “a ver si nos salvamos” al “como este año no ganemos un título…”
Nadie es imprescindible y cualquier futbolista se venderá siempre que llegue una oferta fuera de mercado.
Repito: según los impresentables periodistas de Sevilla y de España Daniel Alves se ha vendido en multitud de ocasiones, a diferentes equipos, por ocho millones, por diez, por doce.
Esto es una realidad, porque los enlaces que os dejo en los posts anteriores no me los he inventado con el Photoshop.
Otra cosa es que haya quien prefiera mirar para otro lado y decir, directamente, que estas cosas me las invento yo.
Porque yo, ya se sabe, soy un paranóico que me invento “estúpidas” cruzadas de la prensa contra el Sevilla.
Hay gente en este mundo que tiene la nariz destrozada y sin parar de sangrar de darse contra un muro y dicen que no hay ningún muro.
Lo pobres.
Otra de las cosas que sé es que Daniel Alves quiere ganar mucho dinero, cuanto más mejor.
Y me parece correcto.
No es que esté cobrando una miseria, pero pudiendo ganar dos o tres veces más del pelotazo que ya está ganando, es normal que quiera irse.
Sin embargo, se irá cuando lo diga el Sevilla FC.
Y él lo sabe y lo acepta, como siempre lo ha aceptado, y por eso, otro año más, si se tiene que quedar, defenderá nuestro escudo y nuestra camiseta con honor y con entrega, con su clase, con su arte.
Si se va, yo siempre le desearé lo mejor en su carrera, porque me ha demostrado, muchas veces, que es un tío que se viste por los pies y que siempre va de frente.
En el fondo del asunto, lo de siempre: el dinero.
Ya no vale mentir diciendo “me quiero ir del Sevilla FC para ganar títulos” porque, últimamente, los títulos, o juegas en el Sevilla FC o casi que no los ganas.
Ahora ya hay que decir la verdad: me quiero ir porque me dan muchísima pasta, la que el Sevilla FC no puede ni podrá pagarme ni por asomo.
Ofertas irrechazables dicen que se llama.
El dinero que todo lo mueve: futbolistas, entrenadores que se mueven con el dinero como primer y casi único motor.
Y digo casi.
Todo se supedita al dinero.
Casi todo.
Yo lo sé, lo asumo y lo acepto.
El fútbol es así y no hay en menor atisbo de cachondeo en esta frase.
Es así.
Pero, al final, no lo dudo: si tengo que elegir, al final siempre estaré del lado de aquellos pocos cuyo motor primero no es el dinero.
Hay una cosa que se llama Sevillismo, aún queda, en este mundo tan profesionalizado del fútbol.
Y mi lado siempre será el lado en el que estén los que ponen, antes que todo, el sentimiento sevillista.
Con sus errores y con sus aciertos.
Con sus defectos y con sus virtudes.
Esos son los míos.
Cuando la vida me obligue a elegir, siempre, siempre, estaré del lado de los que han demostrado Sevillismo por encima de mercantilismo.
Ya sabéis que con menor frecuencia de la que realmente debiera dedico algún post para que hablemos de libros.
Posts en los que os cuento en las páginas de qué libro ando enredado y que sirve de pretexto para que todos nos dejemos aconsejar.
Precisamente, el anterior post de esta sección, donde comentaba que iba a empezar a leer a José Carlos Somoza lo escribí dejándome llevar por alguna de vuestras sugerencias.
Terminé “Zigzag” y me gustó mucho. Tengo que decir que, sobre todo, la temática que trataba (no la ficción, sino la realidad de la trama) me atrapó y me movió a leer más y más sobre el tema.
Apasionante la teoría de cuerdas…
Sucede que uno no es físico cuántico y llega un momento en el que se pierde…
Pero, al menos, me fue útil para aprender algo sobre los Tiempos de Planck y aplicarlo al post de la Final de la Uefa en Glasgow…
Como os digo me gustó mucho la novela de Somoza.
Tanto que me decidí a leer otra obra del mismo autor, error que suelo cometer con demasiada frecuencia.
Le metí mano a “La Caverna de las ideas” y, la verdad, no terminé de cogerle el gustillo al libro.
Lo acabé, para que no haya quien se me enfade por dejar un libro a medio leer , pero no me sumergí en el libro.
Me hice el firme propósito de no repetir autor y dejar pasar un tiempo prudencial y varios libros entre obras de un mismo autor.
Me pasó lo mismo con Paul Auster: leí “La noche del oráculo” y me gustó tanto que me lié nada más terminar con “El palacio de la luna”.
Y no.
Bueno, después de esta larga introducción (si escribiese más posts en esta categoría no me tendría que enrollar tantísimo) voy a lo que tengo entre manos.
En verano, tengo la sana costumbre de dejarme llevar por el destino.
No elijo lo que voy a leer, sino que espero que los libros lleguen solos. Me mantengo a la espera de señales.
Con este sistema, llegó a mis manos (¡y cómo los disfruté!) hace varios veranos la obra “Criptonomicón”, de Neal Stephenson.
Grandiosa obra. Al menos a mí me gustó mucho, aunque recuerdo que en las primeras cincuenta o sesenta páginas estuve a punto de dejarlo.
Menos mal que no lo hice.
Me bebí los tres volúmenes (”El Código Enigma”, “El Código Pontifex” y “El Código Aretusa”).
Si os parece mucha tela, empezad por el primero y ya veréis…
Este mes de julio andaba esperando señales y tenía junto a mi almohada dos libros: “El abanico de seda” Y “La sangre de los inocentes”.
Empecé el primero. Leí diez o doce páginas.
Esa misma noche, de repente, alguien escribió un comentario (además sin venir a cuento) en el blog diciendo que acababa de terminar “La sangre de los inocentes” de Julia Navarro y que se lo había devorado.
Esa era la señal.
Dejé el abanico (enseguida lo retomo), cogí la sangre y con ella estoy.
Entrando ya en la recta final de la obra de Julia Navarro, la recomiendo encarecidamente para este mes de agosto que recién comienza.
Gran libro para leer entre el salitre, las olas, la arena y las eternas siestas veraniegas.
Con empate a uno ha saldado el mejor filial de España su segundo compromiso de pretemporada, en esta ocasión ante el Marbella en el campo del equipo costasoleño.
La primera mitad terminó con empate a cero y el tanto sevillista fue marcado por Juan Pablo, después de que el Marbella se pusiese por delante.
Debutó también Juanjo, el joven goleador cedido por el Rácing de Santander, que no pudo terminar el partido ya que tuvo que marcharse lesionado a la caseta.
La última incorporación para el ilusionante proyecto de los chavales de Manolo Jiménez en la División de Plata es el brasileño Igor, futbolista de 19 años que ha firnado por cinco temporadas con el Sevilla FC.
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