¡Ay, la libertad de expresión!
Domingo, Septiembre 30th, 2007Últimamente estoy viviendo, tengo esa sensación, en una gran e incomprensible paradoja.
La situación es tremendamente curiosa.
Este blog lleva, como mucha gente sabe, tres años abierto.
Casi tres años, para ser exactos.
Durante esos tres años me ha pasado casi todo. Nunca pensé que mantener un blog me fuera a causar tal cantidad (y de tanta gravedad) de problemas.
Cada vez que el equipo ha cosechado algún mal resultado (o una racha de ellos, que no es esta la primera vez que nos sucede esto en los últimos tres años) y, a lo mejor, he defendido al equipo, a los jugadores o a su técnico me han llovido los palos por todas partes precisamente por apoyar al equipo en los malos momentos.
No hay que investigar mucho. Sólo hay que mirar los comentarios de alguna gente en esos posts en los que se comentaban partidos perdidos.
Claro, decían algunos, qué iba yo a decir, si yo soy un colaborador de la radio oficial del club. ¿Cómo iba yo a tirar piedras sobre mi propio tejado?
Y me flagelaban.
Por no criticar y por tratar de ver sólo lo bueno, por intentar hacer creer a la gente, decían los papanatas, que había que vivir en “los mundos de Yupi”.
Ahora, llega el momento en el que el entrenador del Sevilla (por el que a mí, hace dos años por defenderlo me han llovido las hostias desde todas partes, y sobre todo desde los que hoy no encuentran ni un sólo motivo de crítica, extrañamente, en su gestión) lleva unos partidos en los que hace cosas que no comprendo.
Cosas que, además y por desgracia, coinciden con la peor serie de derrotas del Sevilla FC desde que Juande Ramos está en nuestro banquillo.
Y critico esas cosas del entrenador que no comprendo.
No es que yo piense que hay que echar a Juande. Más que nada porque si pensara que hay que echar a Juande , diría que pienso que hay que echar a Juande.
No es eso.
Son críticas, las que cualquier otro sevillista o periodista tiene total libertad para hacer si le viene en gana.
¿Yo no tengo esa libertad?
Ja. Ja. Ja.
Todo esto, además, adobado con determinadas declaraciones de Juande que no sólo no comprendo, sino que además me duelen muchísimo, hieren mi sentimiento sevillista.
Seguramente será porque yo soy tela de talibán, pero bueno, la realidad, sea como sea, es esa.
Expreso mi opinión, digo lo que pienso.
Sobre una alineación, sobre un cambio, sobre algunos cambios.
Por otra parte, veo además que lo que yo pienso es lo mismo que piensa un muy numeroso grupo de Sevillistas y una parte importante de los periodistas deportivos de esta ciudad.
Todos, menos los papafritas de la alegre pandilla, qué casualidad.
Ni que decir tiene que cuando estos papafritas van, yo estoy volviendo.
Yo sé perfectamente que cada cosa que ellos hacen tiene su por qué.
Y, a partir de ahí, empieza a producirse una más que apestosa y “cantosa” corriente entre estos papafritas que, primero, tratan de manipular hasta la aberración tratando de “vender” que, desde el club, se está intentando echar al entrenador.
Cosa que es una de las más asquerosas y absolutas mentiras de las miles que estos tipos se han inventado en los últimos tiempos.
Demostrada la manipulación (una vez más, no pasa nada) con la exquisita rueda de prensa de Del Nido la otra mañana, con el apoyo total del club hacia su técnico como no puede ser de otra manera, entonces estos carroñeros (te tomo prestado el término, Jarillo) varían la brújula y la orientan hacia un menor ” es que no se comprende cómo desde los medios oficiales se pueden criticar las decisiones del entrenador”.
Los mismos impresentables que llevan toda su lamentable vida (de periodistas) dando palos porque la radio oficial no critica nada del club, ahora los da por que sí lo hace.
Sublime.
Se dan cuenta los “poresitos” que en SFC Radio no hay, ni ha habido nunca (yo hablo por mí) la menor censura ni el menor intento de coartar ni de orientar opiniones.
Pero, lo más grande, es que actualmente siento que se trata de cercenar mi libertad de expresión en mi propia casa, en mi propio blog, que es mío, que no es del Sevilla FC, ni de Del Nido, ni de Juande Ramos.
Es mío.
Me siento amordazado, atado de pies y manos.
Escucho cosas, leo cosas que me dan que pensar. Ato cabos.
Y me doy cuenta de que, efectivamente, estoy cayendo en algún juego extraño en el que mi libertad de expresión se ve amenazada.
Y no precisamente por los “tiranos dirigentes”
del Sevilla FC.
No puedo decir libremente que no me gusta un cambio del entrenador de mi equipo porque, se vende por ahí, si hago eso es que estoy haciendo mucho daño al Sevilla FC.
No entiendo nada.
De todas formas, y yo siempre lo he dicho y lo sigo manteniendo, para mí lo más importante, lo único importante en este mundo del fútbol, es el bien de mi Sevilla de mi alma.
Si todo el mundo que debe se moviera con ese primer y único objetivo yo creo que otro gallo nos cantaría.
Pero eso, demostrado está, es tarea imposible.
Quería explicar estas cosas.
Y decir asimismo que me dan igual unos y otros, que yo tengo muy claro el camino que debo seguir, que seguiré caminando por él, que seguiré igual que hasta ahora, que cuando mi corazón me pida una crítica, la crítica saldrá y cuando me pida una alabanza, saldrá la alabanza.
Tan sencillo como eso: poner en práctica mi libertad de expresión.
Tan sencillo y, a veces, tan difícil.
Pero las cosas difíciles gustan más.
Mi sitio, el sitio de los de colorao. Mi sitio, el de los Sevillistas. Mi sitio, el sitio de toda mi vida.
Mi gente, los que sienten y piensan como yo.
Y enfrente los que intenten, de una forma o de otra, atacar o hacer daño al Sevilla Fútbol Club.
Ningunearlo.
Despreciarlo.
Por la causa que sea.
El martes, ganamos el partido.
Seguro. ![]()



