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Archivos publicados el 1 Septiembre, 2007

Sobre Daniel y Chevantón

Sábado, Septiembre 1st, 2007

Esto que escribo aquí es mi opinión, mi sola opinión, la opinión de un sevillista más.

Daniel Alves (qué vergüenza los medios de comunicación, qué ridículo más espantoso, otra vez, con Daniel Alves) se queda en el Sevilla FC y no se marcha ni al Chelsea, ni al Madrid, como afirmaron todos esos medios de comunicación.

Lo realmente patético de esto es que no es nuevo, es que ya lo hicieron hace justo un año. Al final de este post lo tenéis.

Qué maravilla de script este que permite recordar de forma automática lo que hace un año se escribía por aquí.

Daniel Alves en la mañana de hoy ha reconocido abiertamente que si en todo momento forzó su salida hasta límites, para mí, impresentables, fue por dinero.

Lo ha dicho claramente y eso es un paso adelante.

Lleva años diciéndolo y en los últimos días, semanas, tal vez pésimamente aconsejado por el figura ese que, definitivamente, ha visto cómo se su boleto de primitiva premiado se ha destrozado en la lavadora porque se le olvidó sacarlo del bolsillo de sus pantalones, cambió el discurso de forma ridícula hablando de “crecer deportivamente” y de irse a un “grande”.

Pero, bueno, como digo, al menos esta mañana lo ha reconocido abiertamente.

Le ha faltado pedir disculpas.

Creo que debería hacerlo, pero esa es mi opinión y si no lo hace, pues allá él.

La situación, en las últimas semanas el propio Daniel y sus representantes, la convirtieron en algo complicado de sostener.

Aún así (a ver qué dicen ahora esos a los que se les llenaba la boca hablando de que el Sevilla FC era un club vendedor) el club no lo traspasó, aunque la presión fue enorme, adobada además con la terrible desgracia de la muerte de Antonio Puerta.

Por cierto, muy lamentable el comportamiento de la gran eme roja de manipulación en estos últimos días, la voz de su amo, mascarón de proa de la división mediático-galáctica, siempre al servicio del polvo de estrellas.

Esta fue su portada de ayer, la portada del día en el que un equipo español, el Sevilla FC, disputaba la Supercopa de Europa ante el AC Milán.

El Sevilla FC ha demostrado que es vendedor cuando lo estima oportuno, cuando llega una oferta fuera de mercado.

Como hace cualquier otro club de los grandes del mundo del fútbol.

Y visto lo visto esa oferta tendrá que ser realmente fuera de mercado para ser aceptada de aquí en adelante, sea por Daniel o por cualquier otro futbolista.

Yo, ya digo, no retiro ni una sola coma de lo escrito sobre Daniel Alves.

Ahí están los posts, por si queréis refrescar vuestras memorias.

Pero ahora que el plazo de fichajes ha sido cerrado, ahora que los medios de comunicación de este país, de esta ciudad, han vuelto a quedar como lo que son en más casos de lo que desearíamos, resulta que el mejor lateral derecho del mundo sigue siendo jugador sevillista.

Seguramente el club lo sancionará como se merece, como cita el reglamento interno por los varios y lamentables desaires que ha tenido con la entidad que le paga y que le va a seguir pagando.

A partir de aquí, mantengo lo que siempre mantuve también: siempre dije que si Daniel se quedaba seguiría defendiendo nuestra camiseta como siempre lo hizo hasta ahora.

Me defraudó, claro que sí, cuando se quitó del cartel por propia iniciativa en las dos convocatorias anteriores para jugar con el AEK en Copa de Europa.

Le sigue faltando, en mi opinión, pedir perdón públicamente a la afición, que se ha sentido muy despreciada, no ya por lo último de Atenas (y en qué circunstancias) sino también por todo lo anterior.

Yo soy sevillista, muy sevillista. Y la forma que yo tengo de entender el Sevillismo me impide, por principios, silbar a nadie que salte a un terreno de juego con la camiseta de mi Sevilla enfundada.

Yo soy así de imbécil, a lo mejor.

Pero esa es la manera de entender mi pasión sevillista que mamé desde chico y la que proclamo.

Sin intentar convencer a nadie porque cada uno es libre de pensar como quiera.

Si Daniel Alves salta al campo vestido de sevillista tendrá siempre mi apoyo.

No hay otra para mí. No pueda haberla.

Cada uno que piense y actúe como mejor crea.

Y sobre Chevantón.

Me ha descolocado un poco la culminación de este asunto.

El club tenía importantes ofertas de equipos que querían cedido al uruguayo: Benfica y Rácing, como ya se explicó aquí con pelos y señales hace unos días.

Además, el Galatasaray ofertó más de 12 millones de euros por el traspaso del futbolista.

Pero Cheva se negó a marcharse de Sevilla.

Y no lo comprendo, porque, con la llegada de Koné, la opción era o marchar (cedido o traspasado) o no jugar al fútbol pues el club le había dejado claro que aquí no tendría ficha: el costamarfileño ocuparía su plaza de extracomunitario.

Por eso digo que me ha dejado muy descolocado el desenlace del asunto Chevantón.

Siempre pensé que prevalecerían las ganas de demostrar que es un delantero muy válido y que Juande se equivocó al no contar con él.

Pero ¿quedarse aquí sabiendo que no va a poder jugar al fútbol?

Me ha descolocado.

Por último, señalar también que la actualidad de hoy pasa por la lista de convocados que mañana, a las nueve de la mañana, partirá hacia Atenas para disputar la vuelta de la elminatoria previa de la fase de grupos de la Liga de Campeones.

A las ya conocidas bajas de Javi Navarro y Adriano, se suma también la de Duda.

Vuelve, por el contrario, Boulahrouz a la lista de veinte futbolistas.

Dos de ellos, se tendrán que quedar a última hora en la grada ya que los convocados sólo podrán ser dieciocho.


Nunca hubo más victoria en una derrota

Sábado, Septiembre 1st, 2007

¿Esto era perder una final?

Qué cosa más grande, entonces, es perder una final.

El triunfo ayer (son las cinco y diez de la mañana, acabo de llegar a casa) fue jugar.

El triunfo fue vestirse otra vez de blanco, ponerse ese escudo en el pecho, correr detrás de un balón, maldecir las patadas del rival, reventar de alegría cantando un gol en las redes contrarias, poder apiñarse y dedicarlo al Cielo.

La victoria fue, en condiciones inhumanas, plantar cara al mejor equipo de Europa.

Por encima de este Milán no hay más, este Milán marca la cima.

Y la cima tuvo que sudar tinta para doblegar al más grande equipo del Sur de España.

Lo que yo hubiese dado por ver frente a ese Milán a mi Sevilla entero, sin losas de dolor, sin estar lastrado por la pena tan reciente y tan profunda, sin tantas emociones, sin tanta falta de sueño, sin tanta ausencia de entrenamientos, sin tanta cosas terribles flotando en el ambiente.

Sin embargo, como estuve allí, tengo que deciros que fuimos capaces de encontrar hermosura entre tanta emoción, entre tanto dolor.

La hermosura de una afición grande, la milanista, tan grande como su escuadra en el juego, que se volcó y se postró a los pies de la afición más grande del mundo, que es la nuestra.

Y la nuestra.

Victoria en la derrota. Himnos y cánticos y banderas al viento como si el tres a uno hubiese sido un uno a tres.

Cinco veces demostramos nuestra inigualable grandeza en la victoria y ayer la demostramos en la derrota.

De fútbol me niego a hablar, porque las murallas que había que derribar ayer fueron demasiadas.

Sólo le pido al destino que cuando este Sevilla eche de nuevo a volar, empiece otra vez a rodar, sin palos mortíferos incrustados en las ruedas, cuando la máquina esté de nuevo engrasada y el tiempo haya pasado para volver a ser lo que éramos hace apenas una semana, nos permita volver a enfrentar de nuevo a este gran Milán.

Y entonces, en igualdad de condiciones, ya veremos quien puede más.

Ayer, en nuestra primera derrota tras seis finales consecutivas, jugando con el dolor que petrifica y con el agotamiento producido por la angustia vivida tan recién, le pusimos las cosas complicadas.

Y yo ayer me sentí más orgulloso que nunca de ser Sevillista.

Más que en Eindhoven, más que en Mónaco hace un año, más que en Glasgow, más que en Madrid las dos últimas veces.

Mucho más.

Porque ayer, mi equipo, mi gente, mi familia, dejó al mundo con la boca abierta y rindió el más bello homenaje que imaginarse pueda a este bendito deporte llamado fútbol.

Algún día, a no mucho tardar, recogeremos los frutos de tan excelsa siembra.

Y, mientras tanto, a pelear por que no se retrase mucho una nueva Supercopa de Europa en Mónaco.