www.jesusalvarado.com





Archivos publicados el 7 Septiembre, 2007

Detenerse a pensar

Viernes, Septiembre 7th, 2007

Eso es lo que voy a hacer.

Hay veces en la vida en que es necesario detenerse a pensar.

Son varias las preguntas a las que llevo varios días dando vueltas sin encontrar respuestas y a mí no me gusta vivir así.

Yo necesito hacer las cosas porque la ilusión me inunde, porque me atraigan sobremanera, porque me sienta motivado.

Y últimamente no estoy así.

Por eso me paro, me estoy parando, me voy a parar.

Un blog.

Haz un blog.

Nunca pensé que mantener un blog en el que poder expresar mi opinión sobre las cosas de mi Sevilla del alma fuese a acarrearme tantos problemas.

¿Qué hago yo manteniendo este blog?

¿Por qué sigo escribiendo un día tras otro?

¿Qué me reporta?

¿Qué pongo en la balanza?

¿Qué expongo en la aventura?

¿Qué recibo a cambio?

¿Cuánto tiempo me cuesta mantener esto?

¿Cuántas horas?

¿Para qué?

Yo no quiero ser popular, ni ser famoso. No quiero ser un líder, ni una referencia, ni la voz de nadie ni de nada que no sea mi corazón.

Oportunidades he tenido, gracias a Dios y a los que confiaron en mí, para saltar a eso que llaman fama, la fama mala, la que no te deja salir a la calle, la que no te permite tomar un café con tranquilidad.

Nunca las acepté.

Porque mi forma de vida, la mía, la que yo elegí hace muchos años, no va con eso.

Yo soy de otra manera.

Yo no quiero que me insulten, ni que me amenacen. No quiero que por denunciar a los mentirosos se me ponga la etiqueta de loco, de paranoico.

No quiero que hablen de mí ,ni para bien ni para mal.

Yo quiero ser yo, con mis defectos y virtudes, y que sean mis amigos, mi familia, los que me aguanten o los que me disfruten.

Pero llevo casi tres años con este blog en la red.

En esos casi tres años llevo mucho aguantado. Yo creo que demasiado, pero lo creo ahora, hoy, ayer…

Antes no.

Por eso siempre seguía adelante.

Porque tenía fuerzas, ganas, ilusión.

Me rebusco en los bolsillos del alma y hoy no encuentro nada de eso.

Sé que el adiós de Antonio Puerta ha tenido mucho que ver.

Nada es igual desde que pasó aquello, al menos para mí.

Ahora ya no me compensa que me insulten a saco, que hablen de mí para tirar mi nombre por tierra sin conocerme de nada, que me amenacen…

He aguantado atrocidades de gente que no siente como yo.

De papafritas asqueados por su propio odio.

Pero ¿de sevillistas también?

En octubre de 2005, sí.

Entonces estaba fuerte, esta lucha diaria con los molinos de viento me reconfortaba, me gustaba, me ilusionaba.

En septiembre de 2007, no.

Ahora mismo no.

No tengo ahora mismo fuerzas para seguir expuesto a todo, para ser blanco de muchas iras, simplemente por expresar mi opinión.

No me apetece este constante “estoy esperando que hables de esto, o de aquello”, ” a ver si te mojas”, “no muerdas la mano que te da de comer” (esto último es muy gracioso), y mil estupideces más.

Hoy ha sido un día duro, otro más.

Pero me ha cogido con las defensas bajas.

¿Yo que gano con esto que hago?

Nada.

¿Y a cambio que pongo en la balanza?

Demasiadas cosas que ahora mismo han dejado de compensarme.

Os pido perdón a los que encontráis algo bueno en este blog cada día.

Os pido perdón por no ser capaz, ahora mismo ,de dároslo.

Os doy las gracias también.

De corazón.

Si algo bueno han tenido estos tres años de blog ha sido que he podido conocer a gente maravillosa.

No sé si esto es un adiós definitivo.

No sé si es un hasta pronto, un hasta luego.

Sólo sé que me tengo que parar a pensar.

También es posible que haya gente, alguna gente, que se ponga contenta leyendo este post.

A ellos les digo que no salten muy alto.

Cualquier día, el día menos esperado, puede que encuentre las ganas que ahora no tengo.

Y puede que regrese a mi blog.

Este blog que, hoy, se detiene para permitirme pensar.

En SFC Radio seguiré mientras me lo permitan, con los partidos que me toque narrar y con mi programa, vuestro programa de “Sevillistas por el mundo”, que vuelve el día 14 de este mes.

Os pediría un último favor: no empecéis, por favor, a escribir comentarios tratando de darme ánimos. No me mandéis correos electrónicos para eso.

Os agradezco la mera intención, a los que la hayáis tenido.

No necesito ánimos.

Necesito pensar.

Un millón de gracias a tod@s.