El Sevilla FC anda montado en su bicicleta dándole fuerte a los pedales para intentar dar alcance a ese pelotón de cabeza que es, en condiciones normales, su sitio natural, pero del que circunstancias terriblemente adversas (amén de un partido menos disputado) lo tienen alejado en el inicio del campeonato.
A pesar de la enorme dureza de los reveses sufridos, ahí sigue el Sevilla FC, sin poner pie en tierra, sin dejar de dar a los pedales, vamos, vamos, vamos…
Los “profesionales” de pacotilla se tiraron al suelo en cuanto la cuestecita se empinó un poco.
El hombre de la mancha se fue por dinero.
Vendió su dignidad, su honor y su palabra por dinero.
Además de rastrero (uno que vende su palabra es un rastrero, aunque en el caso del hombre de la mancha sea un rastrero multimillonario, salvo que sus inversiones en en el barrio sevillano de La Florida no vayan todo lo bien que deberían ir).
Es tan patético este tipo que la excusa que pone, para desviar la atención, es que las cosas se empezaron a torcer.
O sea, que está diciendo que un entrenador que lleva dos años subido al carro del éxito se va por la puerta por la que se saca la basura en cuanto vienen un poco mal dadas y se pierden cuatro partidos seguidos.
Pues vaya confianza que estará despertando el hombre de la mancha en los magnates que han comprado su honor.
Anda que el prenda se postula como valladar cuando el caminito se tuerza una mijita.
Volviendo a lo nuestro.
Esta noche, segundo puerto de primera categoría. El del Valencia lo coronamos de forma excepcional.
Eso da confianza para afrontar el de hoy, que no va a ser fácil.
Para el más grande equipo de Andalucía ir al campo del Atlético de Madrid en los últimos años es muy similar a visitar la franja de Gaza.
Allí tiran de todo.
Un, dos , tres, responda otra vez: bolas de golf, mecheros, monedas, naranjas, piedras, vasos, botellas de plástico, botellas pequeñas de cristal, botellas de Ballantine´s llenas, botellas vacías, bocadillos, móviles…
Total, luego, aunque la vida de los futbolistas corra un peligro cierto, los Comités de Manipulación lo arreglan todo con una multita y hasta el año que viene.
Aparte del ambiente que es capaz de crear esta afición atlética que se muere de envidia porque un equipo del Sur, ¡ay que ver, del Sur! es capaz de ganar cinco títulos en quince meses mientras ellos deambulan por las distintas competiciones con pena y sin gloria, lo cierto y verdad es que, nadie se explica muy bien cómo, viendo los precedentes, este año el Atlético ha conseguido hacer una muy buena plantilla.
Este año yo creo que sí.
Sinceramente creo que este año no van a hacer, otra vez, el ridículo y que estarán arriba en la tabla, con opciones de casi todo y, lo que es más importante, con futbolistas sobre la hierba que saben de verdad jugar al fútbol y que no se pierden en poses absurdas, en mirarse al espejo y en engordar a base de los piropos que les lacen sus amigotes de la prensa capitalina.
El Atlético de Madrid este año es un señor equipo.
Y contra ese señor equipo nos toca jugar hoy.
Vamos sin Kanouté, sin Drago, sin Maresca, sin Escudé, sin Javi Navarro…
Pero vamos con gente de muchísimas garantías y con el espíritu que tienen que tener los equipos grandes y que, últimamente, se había perdido con la apatía del triste.
Problema añadido: le han dado el pito para que se lo meta en la boca a Mejuto.
Mejuto, ya de por sí, por él mismo, es un problema.
Pero los asistentes de Mejuto tienen más peligro que una piraña que un bidé.
Cuidadín con Mejuto y con sus asistentes.
Y no olvidemos una cosa: que el partido de hoy no es sólo contra el Atlético.
Que hoy (tarjetas, expulsiones, etc) se empieza a jugar ya el encuentro del sábado.
Ese encuentro en el que recibiremos al equipo que se proclamó subcampeón de la Supercopa de España encajando un humillante set de tenis en la final (6-3).
Hoy, después de escucharlo balbucear frases inconexas, defender distintos discursos en según qué emisoras de radio, decir pamplinas que no se sostienen ni aunque las bañes en cemento, tengo que comentar que no sólo me da pena tanta pobreza moral, que como ya dije ayer ha quedado más que de mostrada con su infinita indignidad, no sólo contra el Sevilla FC.
Me empieza a preocupar.
Creo que este hombre tiene un serio problema mental.
No estoy de broma.
La segunda reflexión es para esa basura de persona que atiende al nombrecillo de Robertito Gómez, más conocido como Chespirito, el bufón de la gran eme roja de manipulación.
Quiero decir que este lamentable individuo se ha pasado ya de la raya, escupiendo sus vomitivas palabras intentando manchar el sagrado nombre de nuestro Sevilla Fútbol Club.
Quiero decir que se está pasando muchísimo.
Quiero decir que me gustaría que alguien con un mínimo de sensatez pusiera a semejante caricato donde se merece, que es en la puta misma calle.
Un mindundi como este bufón de amplias tragaderas no debería andar suelto por las emisoras de radio nacionales de este país.
Al Sevilla Fútbol Club, a un sentimiento que tiene más de cien años de existencia no se le puede llenar de inmundicia de la manera tan asquerosa como lo hace este mequetrefe cada vez que abre la cloaca que tiene por boca.
Y tampoco en esto estoy de broma.
Roberto Gómez: quiera Dios que no tarde demasiado tiempo en cruzarme contigo en algún lugar, para poder decirte en tu cara que eres una mierda como tío y como periodista.
Tras la marcha del hombre de la mancha, la cosa queda como sigue de forma definitiva.
Entrenador del primer equipo: Manolo Jiménez Jiménez.
Segundo entrenador: Antonio Alvarez.
Jesús Calderón, mano derecha de Jiménez en el primer filial durante estos últimos siete años, sube al primer equipo en calidad de ayudante del técnico.
Sevilla Atlético:
Primer entrenador: Fermín Galeote, que sube del Sevilla C, con el que ha cubierto una excepcional trayectoria, a ascenso por año.
Segundo entrenador: Juan Lozano.
Por último, Mariano Pulido, otro hombre de la casa, futbolista que también defendió nuestra camiseta en Primera División, defensa libre de exquisita calidad técnica, que hasta ahora dirigía al Cadete de Primera Andaluza, es el técnico que se hace cargo del Sevilla C de Tercera División.
Ya hay lista de convocados para el primer partido como visitante del Sevilla de Manolo Jiménez.
Frente al Atlético de Madrid, a las 22:00 horas de mañana miércoles en el Vicente Calderón.
La lista tiene sorpresas, como la inclusión de un tercer portero, Vargas, en un grupo de 19 (Palop va con ciertas molestias musculares) y el regreso de jugadores como Mosquera, Duda y Kerzhakov.
Y las bajas de Drago y Kanouté.
Palop, De Sanctis, Vargas, Daniel Alves, Mosquera, Boulahrouz, Fazio, Crespo, Jesús Navas, Kerzhakov, Martí, Poulsen, Keita, Renato, Luis Fabiano, Koné, Duda, Adriano y Diego Capel.
Partido complicado. Complicado por muchas cosas.
La primera de ellas, obviamente, es porque el rival se encuentra en un gran momento con, por fin, un equipo de fútbol después de la tira de años de hacer el más espantoso de los ridículos y con gente arriba que sabe de qué va esto, con tremendo olfato goleador y que no se pierden en globos sonda inflados por sus amigotes de la prensa capitalina.
Otra de las cosas que puede complicar el partido es que el pito se lo han dado al asturiano Mejuto González.
Mala cosa.
Sobre el papel, a pesar de Mejuto, el partido tiene que ser, debería ser, un gran encuentro, con fútbol, espectáculo y goles.
La lista de expedicionarios que a las cinco de la tarde viaja en AVE presenta la mala nueva de un inoportuna gripe que deja al hombre más en forma de la retaguardia sevillista, Dragutinovic, fuera de combate.
Baja importantísima, me parece.
Sobre todo cuando enfrente están los Forlán, Agüero, etc…
Y la de Kanouté, también.
Las perennes molestias musculares del malí obligan a dosificarlo.
El sábado nos visita el subcampeón de la Supercopa de España.
Para los despitados, aclararé que “el hombre de la mancha”, como escribía el otro día, no es en este caso Don Alonso Quijano, el famoso hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.
El hombre de la mancha (con la más pequeña minúscula que usarse pueda, pues el personaje no merece otra cosa) es ese individuo que hasta el fin de sus días vivirá con la mancha perenne de haber vendido su palabra, su honor y su dignidad.
Parece que, no contento con la espantada del otro día, no contento con dejar tirado al Sevilla FC, a su afición, a su reputación (la del hombre de la mancha) y a su palabra, también ha dejado en la estacada a sus representantes.
No sólo el hombre de la mancha, sino también su fiel escudero, Marcos Alvarez.
U1st Sports es una reputada empresa de representación de deportistas, no sólo de futbolistas, que trajo al hombre de la mancha al mejor equipo del mundo cuando el hombre de la mancha se entretenía por las mañanas en hacer pajaritas de papel, por las tardes en hacer pajaritas de papel y por las noches en hacer pajaritas de papel.
Es decir, cuando el hombre de la mancha se encontraba ocioso y sin un equipo al que entrenar.
U1st Sports, ya digo, colocó al hombre de la mancha donde en su vida el hombre de la mancha hubiese soñado entrenar. No sólo eso, sino que le revisó al alza varias veces su contrato.
La gente de U1st Sports, su manager general en Sevilla Alvaro Torres (este sí que es un profesional) estuvo negociando la renovación del contrato del hombre de la mancha este verano.
En esas negociaciones, yo podría decir que incluso se llegó a un acuerdo, acuerdo que a la mañana siguiente del mismo, fue roto por el propio hombre de la mancha por una cosa tan ridícula que da hasta vergüenza escribirla.
Tal vez Alvaro Torres quiera arrojar luz sobre este asunto. Tal vez quiera hacerlo el Sevilla FC.
Tal vez no.
Pero ya va siendo hora de que los poquísimos defensores (el ladrón y la condición) que le puedan ir quedando al hombre de la mancha cierren sus asquerosas bocas y replieguen velas, como han empezado a hacer ya los chicos de su gabinete de prensa oficial en Sevilla.
De donde no hay no se puede coger.
Es evidente que la incalificable huída del hombre de la mancha va a tener consecuencias. No se va a quedar la cosa en el sucio y simple toma el dinero y corre.
Y como aquí hay muchas cosas que el tiempo irá sacando a la luz es de inteligentes dejar de posicionarse en defensa del indefendible, tragar una mijita, mirar hacia otro lado y esperar que la mierda que se levante no le pringue a uno.
Hay mucha tela que cortar. Y dudo mucho que el traje resultante termine quedándole bien al hombre de la mancha.
Jesús-Creations vuelve a la carga (en realidad, nunca se marchó ) y de nuevo nos deleita con un magnífico vídeo que recoge, no sólo el repaso de ayer al Valencia CF (lo siento por Quique, me parece un magnífico técnico y un caballero absoluto. Ya quisieran otros
tener la décima parte de dignidad que tiene Sánchez Flores) sino también imágenes de nuestro Manolo Jiménez que os va a gustar recordar.
Por un lado, dibujando en la pizarra una alineación con Fazio y Drago y con Crespo por la izquierda, aunque sea diestro.
Sí.
Claro que sí, José Angel Crespo, sevillista de Lora del Río (los de Lora no se llaman visueños, sino loreños) para coger el lateral que tantos años fue de Manolo y que estaba predestinado para su Antonio Puerta, su de Manolo, que para algo él lo hizo futbolista.
Joaquín, que qué te iba a decir…ejem…¿Te ha gustado Crespo en el lateral zurdo?
Por otro lado, pendiente de la radio, a ver lo que hacían sus niños, estos niños que asombran a España, en Jerez, a la órdenes de su amigo de Morón Jesús Calderón.
A esa misma hora de la tarde, en una tarde lluviosa y gris, en Londres, el hombre de la mancha (va en minúsculas “mancha”, porque no me refiero a su lugar de nacimiento, ni tampoco hablo del Quijote, estoy hablando de ese hombre que hasta que se muera tendrá en su alma, en su corazón, en su ser entero la mancha indeleble de haber vendido su honradez, su honor y su palabra por un gran puñado de euros) sentado en el palco de White Hart Lane junto al tipo que ha comprado su dignidad y su palabra, veía impávido cómo un tal Sama, en el minuto 92 de partido, le volvía a meter las cabras en el corral al equipo al que se ha vendido, el penúltimo de la Liga inglesa.
Ganaba el Blackburn Rovers al Tottenham.
Horas más tarde, Nervión era una fiesta. Nervión recibía con los brazos abiertos a uno de los suyos, pero de los suyos de verdad. Y en la hierba…
Ni un sólo tiro entre los tres palos del equipo ché.
Eso, tratándose según parecía de un equipo cogido con alfileres en retaguardia.
Manolo Jiménez no puso a ningún medio centro de central.
Puso de central a ese Drago que si cumple en el lateral, por medio no hay quien le tosa. Y puso a otro central, Campeón del Mundo Sub-20 con Argentina, al que el hombre de la mancha no quería ni ver este verano.
Literalmente, no lo quería ni ver. El Director deportivo del más grande equipo de Andalucía lo tuvo que convencer. Y el hombre de la mancha aceptó. A regañadientes, aceptó.
Aunque luego lo defenestrara por algún error que otro.
Así es como, parece ser, se da confianza a los futbolistas. Sobre todo, a los que tienen menos de 20 años.
En el lateral zurdo puso a un lateral, que sin ser zurdo, juega de lateral zurdo en la Selección. En la Sub-19 y en la Sub-21.
A Crespo no lo fichó Manolo Jiménez esta mañana.
Estaba ahí, en la Carretera de Utrera, y en la Selección Española. A disposición del hombre de la mancha.
Pero el hombre de la mancha nunca quiso saber nada de él.
Resultado, este equipo que defensivamente era un desastre, ha estado perfecto.
Cero tiros entre los palos del Valencia CF.
Y un Andrés Palop que, desde que juega en el Sevilla, jamás ha encajado ni un sólo gol del Valencia CF.
Aparte de todo esto, Keita.
Keita es una barbaridad de futbolista.
El payaso de Robertito Gómez, estómago agradecido donde los haya y pescuezo profundo tela, dice que Keita es muy malo.
Yo digo que Roberto Gómez no tiene ni puta idea de fútbol. Y él, lo demuestra cada día, cada vez que sale a balbucear estupideces en cualquier emisora de radio que tenga a bien tenerlo recogido o en cualquier periódico que le permita verter sus imbecilidades negro sobre blanco.
Estos tipos de la gran eme roja de manipulación, que se enteran más bien poco de las cosas. Y eso que son los que deben informar.
Está claro: empate a dos en Nervión.
Y el subcampeón de la Supercopa de España gana tres a cero y y el Getafe gana en Santander y el Levante vence al Atlético de Madrid y Osasuna le mete tres a uno al Valladolid.
La verdad de las cosas, ¡joé!
Hablaba de Keita. La sensación de esta Liga 2007-2008. Keita es un agujero negro. Densidad máxima. Tanta densidad que todo lo que pasa a su alrededor, él lo absorbe. La definición, más o menos científica es que la densidad en la región que ocupa un agujero negro es tan grande que provoca un campo gravitatorio tal que ninguna partícula material, ni siquiera la luz, puede escapar de dicha región. Keita absorbe el balón, Keita está en todas partes. Keita absorbe a los medio-centros rivales. Keita absorbe, en un par de ocasiones, incluso al impresentable del árbitro. Por absorber, Keita absorbe hasta a Poulsen.
Keita es el futbolista total, porque además de eso, la juega con tremenda clarividencia, la parte desde lejos, tiene un remate de cabeza poderosísimo, hay que coger una navaja para quitarle el balón.
Y se ríe.
Se ríe mucho.
Qué arte.
Luego está Luis Fabiano, que es un artista en el amplio sentido de la palabra. “Soy un iluminado” dijo en cierta ocasión.
Nadie que no sea un artista puede decir eso de sí mismo.
No necesita defensores Luis Fabiano. No los necesita porque él, con su arte, se reivindica cuando quiere. Y cuando no quiere, pues no se reivindica. Como hacen los artistas.
Y es que, a pesar de todo, seguimos siendo el equipo invisible. Y como tal, los delanteros del equipo invisible son delanteros invisibles.
No puedo evitar hablar un poco del esperpéntico Daudén Ibáñez.
Ni queriendo se puede arbitrar peor. Es una infamia, un atentado a la inteligencia y a la razón que personajes tan patéticos como este Daudén tengan las responsabilidad de enjuiciar partidos como un Sevilla- Valencia.
Es un escándalo público este tío con un pito en la boca.
Qué cosa, Daudén. Qué cosa más espantosa.
Perdonó no menos de cinco amarillas a los leñeros valencianistas. Y una de ellas, sí o sí, era la segunda amarilla a Caneira en el minuto 40 de partido.
Por último, un recordatorio, un bonito detalle que tener en cuenta, para aquellos papafritas que hace pocos días volvían a tratar de recuperar esa cosa tan antigua y tan cutre de la liga particular.
Fijaos qué bonito detalle.
Anoche, el Sevilla FC, con dos partidos menos que el equipo de la carretera de Cádiz, con dos partidos menos, estaba, como viene siendo habiutal en los muchos últimos meses, por encima del otro equipo de nuestra ciudad.
Habiendo jugado dos partidos menos.
¿Os gusta el detalle?
Ea, pues os lo presto, para que sigáis hablando de la liga particular.
Noche justa la de hoy.
El universo ha sido justo con un sevillista llamado Manolo.
Le ha dado , ni más ni menos, lo que se merecía.
Triunfo de Manolo en la Fábrica de Sueños de Nervión mientras el hombre de la mancha se entretiene en contar sus fajos de billetes en la fría y lejana Londres.
El honor, la dignidad y la palabra las tiró por cualquier alcantarilla.
Buen comienzo de Jesús Calderón al frente del mejor filial de España.
Empate a cero del Sevilla Atlético en el Estadio de Chapín frente al Jerez en un partido en el que tal vez pueda decirse que el reparto de puntos fue lo más justo.
El filial, por tanto, sigue con su trayectoria impecable en la división de plata del fútbol español y suma de nuevo.
Tan sólo una derrota en diez jornadas disputadas.
Conserva su cuarta posición en la tabla y permanece a tan sólo dos puntos del tercero que sigue siendo el Spórting de Gijón.
Hoy me he levantado con una extraña sensación de nervios que, estoy seguro, me va a durar todo el día.
Hoy juega mi Sevilla en casa y eso ya de por sí, como me sucede desde que tengo uso de razón, me produce cierto estado de nerviosismo. Hoy, además, jugamos un partidazo, recibimos a un rival directo en nuestras aspiraciones, llega un poderosísimo Valencia (tan poderoso que todos sus partidos de Liga de visitante los ha saldado con victoria) aunque me alivia saber que no viene el mejor delantero español de los últimos años, David Villa.
Hoy, como siempre, hay que ganar, porque mi Sevilla debe ganar siempre que juega, juegue contra quien juegue y juegue a lo que juegue.
Pero hoy, tengo más ansias de victoria porque hoy, y esto no me pasaba desde hace mucho tiempo, mi necesidad interna de victoria adquiere un matiz personal más que colectivo.
Hoy estoy nervioso anhelando la victoria porque un hermano nuestro se sienta a dirigir a mi Sevilla, tu Sevilla, nuestro Sevilla.
Su Sevilla.
Fijaos lo que digo: su Sevilla.
Ha vuelto ese sentimiento de empatía que golpeaba mi corazón sevillista cuando miraba a mi banquillo y veía ahí a mi amigo Joaquín Caparrós.
Pero es más fuerte todavía que con Joaquín Caparrós. Es como volver a Julián Rubio, a Juan Carlos Alvarez, a Manolo Cardo.
Pero no es eso, es mucho más que eso.
Porque a Manolo Jiménez yo le he visto defender mi camiseta como, seguro, yo la hubiese defendido un montón de años. Pegándole “bocaos” hasta al banderín de córner.
Y lo llevo viendo peleando, defendiendo a mi filial desde hace siete años. Y es como de la familia.
Manolo Jiménez está incrustado en mi vida de sevillista como lo está nuestro escudo, como lo está el “marcador simultáneo Dardo”, o el hombre de “las garrapiñadas, almendras, saladas”. Manolo Jiménez es en mi vida de sevillista una constante. Somos de la misma quinta, él ha visto el mismo Sevilla que yo. El ha sufrido con los mismos, exactamente los mismos, palos con los que yo he sufrido, y el ha llorado de alegría exactamente, seguro que sí, en los mismos momentos jamás soñados que yo.
Hoy , ya digo, quiero que gane mi Sevilla pero, sobre todas las cosas, mi deseo de victoria es por Manolo Jiménez. Porque es como si mi hermano (y eso que no tengo amistad con él) debutara dirigiendo al más grande equipo de Andalucía.
Porque un Sevillista de su categoría no se merece otra cosa en su debut y en su carrera como técnico del Sevilla FC que no sea triunfar.
Tenemos que ganar por él. Porque él se lo merece.
Porque él, más que uno de los nuestros como dijo Del Nido, es nuestro hermano.
Hermano de sangre sevillista, la sangre más roja que se pueda tener. Hermano de pasiones, de ilusiones, de llantos, de tragedias, de sueños, de triunfos. Hermano en el Sevillismo, que es lo que en esta vida te hace rico de verdad.
Noche de Banderas, noche de ir al Hotel Los Lebreros antes del choque, noche de Himno por derecho.
Me parece genial.
¿Esto es porque si ganamos seguimos la buena senda retomada hace una semana en el Ciudad de Valencia?
¿Esto es porque viene un rival directo?
¿Esto es porque iniciamos hoy una semana crucial en el Campeonato Nacional de Liga?
No.
Esto es porque un hermano nuestro se sienta en nuestro banquillo.
Y nuestra familia, la familia sevillista, esa a la que otros pobres desgraciados sin honor y sin palabra son capaces de pisotear sin el menor escrúpulo para sin un gramo siquiera de valentía y de agradecimiento (quiero hacer especial hincapié en que no estoy hablando ahora de dinero) marcharse por la puerta de atrás, por la puerta por donde se saca la basura, es así de grande.
Nuestra grandeza nos la dan nuestros ciento dos años de vida.
Manolo, hoy vamos a ganar por ti y por tus santos cojones.
Esos a los que llevamos la tira de años cantándoles.
No sólo habla el mejor entrenador del mundo (que, obviamente, siempre es el que ocupa el banquillo del Sevilla FC, yo es que soy así de carajote )
También puedes escuchar a otros sevillistas.
Por ejemplo, puedes escuchar al Presidente del Sevilla FC.
O al Director Deportivo del Sevilla FC.
Descárgatela desde este enlace. Viene a durar un poco más de media hora.
¡Ah!
¡Cuidado con los salpicones de aceite!
Ya se sabe que si las papas no están bien escurridas, cuando las echas a freír en aceite muy caliente, pegan unas salpicones de agárrate y no te menees.
El tres es el nuevo técnico del mejor equipo del mundo.
Manuel Jiménez Jiménez es, entre otras cosas menores, el futbolista que más veces ha vestido nuestra sagrada camiseta en Primera División en nuestros ciento dos años de Historia: 354 partidos.
Repetid conmigo: trescientos cincuenta y cuatro partidos defendiendo nuestro escudo en Primera División.
Más que nadie.
Manolo Jiménez es el segundo futbolista de la Historia del más grande equipo de Andalucía que más veces ha vestido la camiseta de la Selección: 15 veces.
Manolo Jiménez es ese entrenador que cogió al filial en Tercera División en la temporada 2000-2001 y que ha dejado al filial el cuarto clasificado de Segunda División A.
Manolo Jiménez es el padre deportivo, el maestro, de Antonio Puerta, de Jesús Navas, de Marco Navas, de Diego Capel, de Kepa, de Sergio Ramos, de José Antonio Reyes, de Antoñito, de Alejandro Alfaro, de David Prieto, de Crespo, de tantos y tantos otros…
Por cierto, Crespo y David Prieto ya están esta mañana entrenándose con el primer equipo.
Manolo Jiménez es el único técnico del mundo que, con un filial que cambiaba su plantilla de forma radical cada temporada, ha disputado cuatro fases de ascenso a Segunda División consecutivas.
Y hasta que no ascendió, no dejó de disputarlas.
Manolo Jiménez es un futbolista que, siendo jugador del Sevilla FC, fue capaz de decirle no al polvo de estrellas.
Aquello, además, le costó su puesto en la Selección, porque la mafia madridista que en aquella época copaba la Selección se lo cargó de un plumazo por decir no al Madrid.
Manolo Jiménez fue el capitán del Sevilla FC en aquel agosto del 95.
Yo le vi llorar a lágrima viva cuando se decidió que el Sevilla FC no descendería a Segunda B.
Yo tuve la suerte de poder grabar, con mi cámara de video Sony Handycam negra de la época, desde la parte alta del Sánchez-Pizjuán cómo el Sevillismo lo paseaba a hombros frente al escudo de Preferencia mientras él no podía hacer otra cosa que llorar.
Lo que hacíamos muchos de nosotros.
La pena es que mi vieja cámara Sony Handycam está estropeada y no puede reproducir cintas, porque las rompe.
Si tuviese una cámara como aquella, podría recuperar esas imágenes.
Y subirlas al blog.
Manolo Jiménez es más sevillista que yo.
Y a mí, tener un un entrenador en mi Sevilla que es más sevillista que yo es algo que me hace muy feliz.
Por eso, Manolo, toda la suerte del mundo.
Porque cuando tú pierdas, perderá nuestro equipo, Manolo.
Nuestro Sevilla del alma.
Tan mío como de mi entrenador.
Tan de tu entrenador como tuyo.
Qué satisfacción da poder decir eso.
Y saber que en el banquillo del Sevilla hay un tipo que ama a mi club de forma incondicional y que pondrá, siempre, por encima de todas las cosas, el interés de mi Sevilla antes que nada.
El interés del club que le paga y para el que trabaja, miren ustedes qué cosa más sencillita y más profesional.
Lo que otros “profesionales” no han hecho cuando debían haberlo hecho.
No el interés egoísta de primero yo, después yo, y tercero yo.
Manolo Jiménez.
Un Sevillista.
Sevillista, como el Presidente de mi equipo.
Sevillista como los Consejeros de mi equipo.
Sevillista como el Director Deportivo de mi equipo.
Sevillista como el preparador físico de mi equipo, Don Ramón Orellana, porque el que se queda es el bueno y es el Sevillista. El otro…el otro ni era Sevillista ni…ni voy a seguir hablando.
No me gusta hablar de lo verde.
Sevillista, como el segundo entrenador de mi equipo.
Sevillista como el Delegado de mi equipo.
Sevillista como el preparador de porteros de mi equipo, como los médicos de mi equipo, como los fisioterapeutas de mi equipo, como los psicólogos de mi equipo.
Sevillista como los Biris, como los aficionados que se sientan en Fondo, en Gol Sur, en Gol Norte, en Preferencia.
Eso no tiene precio.
Ni en euros, ni en libras esterlinas.
Manolo Jiménez.
Acabo de ver en Sevilla FC TV las primeras imágenes del entrenamiento de esta mañana, con Jiménez al mando.
Y cuando he visto a la primera plantilla, esa que nos ha dado cinco títulos haciendo un círculo y en el centro de ese círculo a Manolo Jiménez dando una charla, no me podido evitar emocionarme.
Los sueños se cumplen ¿verdad, Manolo?
Sevillista desde la cuna.
El entrenador que siente como tú.
Esta es la primera lista de convocados de Manolo Jiménez como entrenador del primer equipo para jugar mañana frente al Valencia CF:
Palop, De Sanctis, Daniel, Boulahrouz, Adriano, Fazio, Crespo, Dragutinovic, Martí, Renato, Poulsen, Keita, Jesús Navas, Diego Capel, Luis Fabiano, Koné, De Mul y Kanouté.
Hace unos días, puede que un mes, tras la derrota frente al RCD Espanyol, escribí lo siguiente:
Todas estas preguntas no dejan de rondar por mi cabeza. Y no encuentro respuestas, por eso me cabreo más. Son demasiadas cosas las que he visto en Londres, Barcelona y esta noche que me tienen absolutamente descolocado.
Y me tienen descolocado porque yo sé perfectamente el pedazo de entrenador que es Juande Ramos.
Por favor, señor Juande Ramos, vuelva usted pronto de donde quiera que usted se encuentre. El Sevilla Fútbol Club le necesita, los jugadores le necesitan.
Más que nada porque en todo colectivo cuando el que manda empieza a dudar y a cometer errores inexplicables es cuando los que obedecen empiezan a dudar y a cometer errores inexplicables.
Vuelva cuanto antes, Juande Ramos.
Los Sevillistas le estamos esperando con los brazos abiertos.
Me llovieron los palos por aquello.
Pero ahora, una vez que ha pasado el tiempo, ante una semana crucial para el equipo en el Campeonato Nacional de Liga, parece que Juande , definitivamente, no va a volver.
Parece que se va a quedar en ese lugar en el que este “señor” anda desde el pasado verano.
Ese lugar donde la gente se tira en una cama sobre una asquerosa montaña de billetes.
Tengo tantas cosas agolpándose en mi interior que creo que voy a necesitar varios días para darles salida.
Porque salir, tienen que salir, eso está claro.
Son muchos sentimientos encontrados, acumulados, agobiando.
Supongo que los mismos que tienes tú que me lees.
También, muchas veces, he escrito que, en este asqueroso mundo del fútbol en el que el dinero casi todo lo puede, yo siempre estaré junto a aquellos pocos que siguen poniendo su, mi, nuestro sentimiento sevillista por encima de muchas otras cosas.
¿Cómo me siento?
Me siento dolido. Profundamente dolido.
Una vez, alguien, hablando de Juande Ramos, sobre cuáles eran sus colores, me dijo:
“Mira…¿tú sabes de quién es Juande Ramos?
Juande Ramos es de Juande Ramos.”
Lo clavó.
También me habló de un tal Mingo y de no sé qué líos con el tal Mingo.
Pero de esto no me enteré demasiado bien.
Siento mucha pena porque veo que me va a ser imposible querer al entrenador más importante de la Historia de mi club.
Y eso es muy , muy duro.
Estoy muy triste porque sé que el tipo que, como entrenador, me ha dado los cinco títulos de los que he disfrutado a lo largo de mi vida, sólo me va a producir asco y repulsión.
No sé cómo explicarlo.Es lo que se debe sentir cuando una persona a la que amas, a la que quieres, en la que confías, por la que darías (y has dado) mucho más de lo que tal vez merece, de repente, te cruza la cara de un bofetón y te dice “ahí te quedas”.
Maltrato, Juande.
Lo que tú has hecho con este Sevilla que te lo ha dado todo (nunca lo olvides, nunca lo olvides), con este Sevilla que te ha permitido llenarte tus asquerosos bolsillos de ese asqueroso dinero que ocupa el primer lugar en el orden de prioridades de tu vida (primero y único, diría yo) es puro y duro maltrato.
Te lo ha dado todo: te ha dado los títulos que tienes (y probablemente que tendrás) en tu vida de entrenador.
Te ha puesto en lo más alto del top de técnicos del mundo.
A ti, que adornabas tu curriculum con el Málaga, el Rayo, el Logroñés, cuatro partidos en el Español, el Levante, el Barcelona Atlético y el otro equipo de nuestra ciudad.
Anda que te iba a dar el Tottenham lo que te va a dar hace dos añitos ¿eh?
Durante mucho tiempo he callado muchas cosas, teniendo claro que el bien de mi equipo estaba muy por encima de tus desplantes, de tu egocentrismo, de tu obsesión por el dinero, de tu frialdad para con una afición que siempre te respetó y que siempre quiso llegar a tu corazón.
Tú no le dejaste.
Hay cosas que yo nunca le diré al entrenador del Sevilla FC. Esto será un error, o no lo será, pero es así.
Ahora ya lo que tengo que decir no se lo digo al entrenador del Sevilla FC. Se lo digo a Juande Ramos.
Queda muy bien decir que uno es un profesional.
No lo negaré, a mí me sirvió muchas veces para hablar de ti.
Has maltratado al Sevilla FC y al sentimiento sevillista.
Te has aprovechado de aquellos que, tantas veces, desde su pisoteado Sevillismo, decidieron callar y tapar para no hacer daño al club de nuestros (tuyos no, es obvio) amores.
Y eso, verás, eso no se te puede perdonar. Yo no puedo.
Estamos ante una semana crucial para la Liga, Juande.
Tú has dado tu palabra, Juande. ¿Dónde está tu palabra?
¿Debajo de qué montaña de billetes la has sepultado?
La temporada comenzó con tus dimes y diretes. Tú prometiste al presidente del Sevilla FC y a su director deportivo que cumplirías ese contrato que tienes firmado hasta final de esta temporada.
Porque tú tienes un contrato firmado, Juande.
Y no sé donde dejas eso de que “soy un profesional” con lo que tanto, siempre, se te llena la boca.
¿Un profesional tira a la basura un contrato firmado?
¿Esa es la profesionalidad en la que siempre te escudas?
Tú has dicho en infinidad de ocasiones en rueda de prensa que estabas harto de tener que responder a rumores y que tú estabas muy a gusto en el Sevilla y que tu profesionalidad te impedía incumplir un contrato que tenías firmado.
Teniendo en cuenta estas cosas que has dicho y teniendo en cuenta lo que has hecho.
¿Te puedo decir, tranquilamente, sin ningún tipo de remordimiento de conciencia, que eres un embustero y un asqueroso pesetero?
¿Puedo?
Creo que sí que puedo, Juande: eres un embustero y un asqueroso pesetero.
Y un cínico. Una de las personas más cínicas que he podido echarme a la cara.
Me siento fatal.
Como la mujer que aguanta carros y carretas. La que tapa al maltratador porque es el padre de sus hijos. La que llora en su soledad, pero no se atreve a denunciar porque, piensa, eso sería el fin de su familia.
Así me he venido sintiendo todo este tiempo.
Pero, al final, los maltratadores, por mucho cinismo que le pongan a su vida diaria, por mucha buena cara que pongan para saludar al vecino, por mucha risita hipócrita con la que adornen su rostro de puertas para fuera, por muy buena imagen que se empeñen en demostrar, al final, los maltratadores salen a la luz como lo que son.
No me cabe duda.
Ahora que todo el mundo sabe el valor que le das a tu palabra, a tu firma, a los contratos por ti sellados, al Sevilla FC, al sentimiento sevillista, ahora que todo el mundo sabe que el que creó el dicho ese que reza “de bien nacidos es ser agradecidos” no pensaba en ti precisamente, ahora que nos dejas tirados ante una semana crucial, yo porque yo no soy como tú, te digo que te doy las gracias por esos cinco títulos que has dado a mi vida de sevillista.
Siempre te lo agradeceré.
Pero también te digo, Juande, que no seré capaz, nunca, de recordarte con cariño.
Y eso, que lo tengas claro, me produce una profundísima tristeza.
No seré tan cínico como tú.
A alguien que pisotea el escudo de mi vida, el sentimiento que me guía, yo no puedo desearle suerte.
No me sale.
Tú vete con tu asqueroso dinero, que nosotros, los de siempre, los que ponemos en todos los casos al Sevilla Fútbol Club y a nuestro sentimiento sevillista por delante siempre, siempre por encima de todo, seguiremos aquí, al lado de nuestro Sevilla.
Llévate a tus gargantas profundas.
Eso sí, ahora los Cepeda´s boys, los tristísimos humildes gacetilleros, el incalificable Víctor Fernández y compañía, lo van a tener crudo para enterarse de las cosas internas de esa caseta, de ese vestuario.
Igual se cabrean los pobres. Seguramente, no tardarán estos deprimentes individuos en atacar a Del Nido, el Sevillista que te ha tapado todas tus puercas miserias por el bien del club, para tratar de culparle a él de lo que sólo tiene un nombre.
Ponlo tú, Juande.
Estos tipos, los Cepeda’s Boys, los de la página naranja sociedad limitada, que desde hace unos meses han sido, a todas luces, el gabinete de prensa “oficial” de Juande Ramos a ver qué dicen ahora.
Cualquier cosa es posible, con las barbaridades que corren por las mentes de estos muchachetes.
Uy…mamporreros dice Cepeda. Qué te gusta, Cepeda, qué te gusta.
Se te está viendo tela el plumero.
En estos momentos duros, deberías tratar de conservar la calma, que ya bastante ridículo ha hecho tu socio el niño de las sudaderas esta tarde en González Abreu, número 8.
A ver si va a ser verdad que estáis jodidos porque se os va el topo.
Nosotros nos quedamos donde siempre estuvimos y donde siempre estaremos, hasta que nos toque ponernos en la cola de los abonos para el tercer anillo.
Junto a nuestro Sevilla FC.
Ese Sevilla, nunca lo olvides, que te ha dado todo lo que eres en el mundo del fútbol.
El Sevilla de los cientos de miles de personas a las que has defraudado no te imaginas cómo.
El Sevilla de los ciento dos años de vida.
El Sevilla de Manolo Jiménez.
Hasta ahora, técnico del mejor filial de España.
A partir de ahora, técnico del mejor equipo del mundo.
A quien, por cierto, Juande Ramos ni le dirigía la palabra.
Manolo…¿tú te explicas lo que este tipo de Pedro Muñoz acaba de hacerle a tu escudo?
Juande Ramos ha decidido, definitivamente, dejar tirado al Sevilla Fútbol Club por la pasta que le dan en el Tottenham inglés.
Juande Ramos ya es Juande Ramos a secas, no es el entrenador del Sevilla Fútbol Club.
El entrenador del equipo más grande de Andalucía es, ahora, uno de los nuestros: Manolo Jiménez.
El corazón como escudo.
Juande Ramos pasa de la palabra dada.
Juande Ramos deja al club que le ha dado todo lo que es tirado en la estacada, ante una de las semanas más cruciales de la temporada, con todos los palos que este club lleva vividos en este inicio de campaña.
Juande Ramos tira por el WC el contrato que tiene firmado con el Sevilla FC.
Juande Ramos se va por dinero.
Juande Ramos ni siquiera va a dar una rueda prensa para despedirse ni de la ciudad, ni del club, ni de la afición.
Para eso, dice Juande Ramos, tiene su recién estrenada página web.
En castellano y en inglés.
Esa página web en la que se leía la siguiente frase a modo de bienvenida:
“Lo que le des al fútbol, éste te lo va a devolver multiplicado por mil.”
Cuidado, Juande.
Ojalá que lo que le has dado hoy, 26 de octubre de 2007, a esta legendaria afición no te sea devuelto multiplicado por mil.
Acabo de llegar a casa. Llevo todo el día fuera y terminando mi programa de “Sevillistas por el mundo” me pongo a escribir algo sobre el entrenador del Sevilla FC.
Esta situación es un poco absurda, vaya eso por delante.
No comprendo cómo, jurídicamente hablando, se puede llegar a esta situación que estamos viviendo en el día de hoy.
No comprendo cómo un club de la categoría del Sevilla FC, con sus ciento dos años a cuestas, con sus nueve títulos, que son diez si como tal consideramos el de mejor equipo del mundo puede estar, en las previas de una semana crucial para su futuro en la Liga sentado a la espera de lo que , finalmente, decida un señor entrenador con el que se tiene un contrato en vigor que vence en junio de 2008.
Creo que esto no es serio, pero así es como están las cosas.
Un futbolista no puede hacer lo que hacen los entrenadores a este respecto.
Alguien, la FIFA, la UEFA, debería revisar esa legislación que permite a un técnico incumplir un contrato firmado por la misma cara y dejar a un equipo en la estacada a mitad de temporada.
Pero bueno.
El temita es el que es.
He estado hablando con gente de peso en el club. Y me dicen que qué va a hacer el club.
Eso digo yo.
¿Que se pretende que haga el club?
¿Qué va a decir el club?
El club tiene un entrenador, con contrato en vigor hasta junio de 2008.
Un entrenador que repetidamente, en comparecencias públicas varias, ha dicho que rechaza las “mareantes” ofertas que le han llegado porque su profesionalidad le impide incumplir lo que tiene firmado.
Ahora, todos los medios se hacen eco de una, al parecer, irrechazable oferta de un equipo inglés que acaba de cesar a su técnico a otro técnico que tiene contrato en vigor en otro club, que resulta ser el Sevilla FC.
Pues habrá que esperar a ver qué hace, qué dice ese entrenador.
Y otra cosa no se puede hacer.
Es que yo creo que es de cajón.
Sólo se puede esperar a ver qué decide el señor que, a las 20:10 horas (hora en la que he salido del Ramón Sánchez-Pizjuán), sigue siendo entrenador del Sevilla FC.
Pues nada. Esperaremos.
Lo malo es tener que escuchar, mientras esperamos, las pamplinas, no por repetidas menos desagradables, de tipos como el ínclito Víctor Fernández.
Pobre criatura.
Humildísimo gacetillero.
Pues nada.
Seguimos esperando a que el señor Juande Ramos decida si quiere seguir siendo entrenador de nuestro Sevilla del alma o decide marcharse.
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