Juande, qué pena me da todo esto
Viernes, Octubre 26th, 2007Hace unos días, puede que un mes, tras la derrota frente al RCD Espanyol, escribí lo siguiente:
Todas estas preguntas no dejan de rondar por mi cabeza. Y no encuentro respuestas, por eso me cabreo más. Son demasiadas cosas las que he visto en Londres, Barcelona y esta noche que me tienen absolutamente descolocado.
Y me tienen descolocado porque yo sé perfectamente el pedazo de entrenador que es Juande Ramos.
Demasiados errores, demasiadas incongruencias, demasiadas cosas absurdas.
Por favor, señor Juande Ramos, vuelva usted pronto de donde quiera que usted se encuentre. El Sevilla Fútbol Club le necesita, los jugadores le necesitan.
Más que nada porque en todo colectivo cuando el que manda empieza a dudar y a cometer errores inexplicables es cuando los que obedecen empiezan a dudar y a cometer errores inexplicables.
Vuelva cuanto antes, Juande Ramos.
Los Sevillistas le estamos esperando con los brazos abiertos.
Me llovieron los palos por aquello.
Pero ahora, una vez que ha pasado el tiempo, ante una semana crucial para el equipo en el Campeonato Nacional de Liga, parece que Juande , definitivamente, no va a volver.
Parece que se va a quedar en ese lugar en el que este “señor” anda desde el pasado verano.
Ese lugar donde la gente se tira en una cama sobre una asquerosa montaña de billetes.
Tengo tantas cosas agolpándose en mi interior que creo que voy a necesitar varios días para darles salida.
Porque salir, tienen que salir, eso está claro.
Son muchos sentimientos encontrados, acumulados, agobiando.
Supongo que los mismos que tienes tú que me lees.
También, muchas veces, he escrito que, en este asqueroso mundo del fútbol en el que el dinero casi todo lo puede, yo siempre estaré junto a aquellos pocos que siguen poniendo su, mi, nuestro sentimiento sevillista por encima de muchas otras cosas.
¿Cómo me siento?
Me siento dolido. Profundamente dolido.
Una vez, alguien, hablando de Juande Ramos, sobre cuáles eran sus colores, me dijo:
“Mira…¿tú sabes de quién es Juande Ramos?
Juande Ramos es de Juande Ramos.”
Lo clavó.
También me habló de un tal Mingo y de no sé qué líos con el tal Mingo.
Pero de esto no me enteré demasiado bien.
Siento mucha pena porque veo que me va a ser imposible querer al entrenador más importante de la Historia de mi club.
Y eso es muy , muy duro.
Estoy muy triste porque sé que el tipo que, como entrenador, me ha dado los cinco títulos de los que he disfrutado a lo largo de mi vida, sólo me va a producir asco y repulsión.
No sé cómo explicarlo.Es lo que se debe sentir cuando una persona a la que amas, a la que quieres, en la que confías, por la que darías (y has dado) mucho más de lo que tal vez merece, de repente, te cruza la cara de un bofetón y te dice “ahí te quedas”.
Maltrato, Juande.
Lo que tú has hecho con este Sevilla que te lo ha dado todo (nunca lo olvides, nunca lo olvides), con este Sevilla que te ha permitido llenarte tus asquerosos bolsillos de ese asqueroso dinero que ocupa el primer lugar en el orden de prioridades de tu vida (primero y único, diría yo) es puro y duro maltrato.
Te lo ha dado todo: te ha dado los títulos que tienes (y probablemente que tendrás) en tu vida de entrenador.
Te ha puesto en lo más alto del top de técnicos del mundo.
A ti, que adornabas tu curriculum con el Málaga, el Rayo, el Logroñés, cuatro partidos en el Español, el Levante, el Barcelona Atlético y el otro equipo de nuestra ciudad.
Anda que te iba a dar el Tottenham lo que te va a dar hace dos añitos ¿eh?
Durante mucho tiempo he callado muchas cosas, teniendo claro que el bien de mi equipo estaba muy por encima de tus desplantes, de tu egocentrismo, de tu obsesión por el dinero, de tu frialdad para con una afición que siempre te respetó y que siempre quiso llegar a tu corazón.
Tú no le dejaste.
Hay cosas que yo nunca le diré al entrenador del Sevilla FC. Esto será un error, o no lo será, pero es así.
Ahora ya lo que tengo que decir no se lo digo al entrenador del Sevilla FC. Se lo digo a Juande Ramos.
Queda muy bien decir que uno es un profesional.
No lo negaré, a mí me sirvió muchas veces para hablar de ti.
Has maltratado al Sevilla FC y al sentimiento sevillista.
Te has aprovechado de aquellos que, tantas veces, desde su pisoteado Sevillismo, decidieron callar y tapar para no hacer daño al club de nuestros (tuyos no, es obvio) amores.
Y eso, verás, eso no se te puede perdonar. Yo no puedo.
Estamos ante una semana crucial para la Liga, Juande.
Tú has dado tu palabra, Juande. ¿Dónde está tu palabra?
¿Debajo de qué montaña de billetes la has sepultado?
La temporada comenzó con tus dimes y diretes. Tú prometiste al presidente del Sevilla FC y a su director deportivo que cumplirías ese contrato que tienes firmado hasta final de esta temporada.
Porque tú tienes un contrato firmado, Juande.
Y no sé donde dejas eso de que “soy un profesional” con lo que tanto, siempre, se te llena la boca.
¿Un profesional tira a la basura un contrato firmado?
¿Esa es la profesionalidad en la que siempre te escudas?
Tú has dicho en infinidad de ocasiones en rueda de prensa que estabas harto de tener que responder a rumores y que tú estabas muy a gusto en el Sevilla y que tu profesionalidad te impedía incumplir un contrato que tenías firmado.
Joder, Juande, es que lo dijiste ayer mismo. Ayer jueves lo dijiste.
Teniendo en cuenta estas cosas que has dicho y teniendo en cuenta lo que has hecho.
¿Te puedo decir, tranquilamente, sin ningún tipo de remordimiento de conciencia, que eres un embustero y un asqueroso pesetero?
¿Puedo?
Creo que sí que puedo, Juande: eres un embustero y un asqueroso pesetero.
Y un cínico. Una de las personas más cínicas que he podido echarme a la cara.
Me siento fatal.
Como la mujer que aguanta carros y carretas. La que tapa al maltratador porque es el padre de sus hijos. La que llora en su soledad, pero no se atreve a denunciar porque, piensa, eso sería el fin de su familia.
Así me he venido sintiendo todo este tiempo.
Pero, al final, los maltratadores, por mucho cinismo que le pongan a su vida diaria, por mucha buena cara que pongan para saludar al vecino, por mucha risita hipócrita con la que adornen su rostro de puertas para fuera, por muy buena imagen que se empeñen en demostrar, al final, los maltratadores salen a la luz como lo que son.
No me cabe duda.
Ahora que todo el mundo sabe el valor que le das a tu palabra, a tu firma, a los contratos por ti sellados, al Sevilla FC, al sentimiento sevillista, ahora que todo el mundo sabe que el que creó el dicho ese que reza “de bien nacidos es ser agradecidos” no pensaba en ti precisamente, ahora que nos dejas tirados ante una semana crucial, yo porque yo no soy como tú, te digo que te doy las gracias por esos cinco títulos que has dado a mi vida de sevillista.
Siempre te lo agradeceré.
Pero también te digo, Juande, que no seré capaz, nunca, de recordarte con cariño.
Y eso, que lo tengas claro, me produce una profundísima tristeza.
No seré tan cínico como tú.
A alguien que pisotea el escudo de mi vida, el sentimiento que me guía, yo no puedo desearle suerte.
No me sale.
Tú vete con tu asqueroso dinero, que nosotros, los de siempre, los que ponemos en todos los casos al Sevilla Fútbol Club y a nuestro sentimiento sevillista por delante siempre, siempre por encima de todo, seguiremos aquí, al lado de nuestro Sevilla.
Llévate a tus gargantas profundas.
Eso sí, ahora los Cepeda´s boys, los tristísimos humildes gacetilleros, el incalificable Víctor Fernández y compañía, lo van a tener crudo para enterarse de las cosas internas de esa caseta, de ese vestuario.
Igual se cabrean los pobres. Seguramente, no tardarán estos deprimentes individuos en atacar a Del Nido, el Sevillista que te ha tapado todas tus puercas miserias por el bien del club, para tratar de culparle a él de lo que sólo tiene un nombre.
Ponlo tú, Juande.
Estos tipos, los Cepeda’s Boys, los de la página naranja sociedad limitada, que desde hace unos meses han sido, a todas luces, el gabinete de prensa “oficial” de Juande Ramos a ver qué dicen ahora.
Cualquier cosa es posible, con las barbaridades que corren por las mentes de estos muchachetes.
Uy…mamporreros dice Cepeda. Qué te gusta, Cepeda, qué te gusta.
Se te está viendo tela el plumero.
En estos momentos duros, deberías tratar de conservar la calma, que ya bastante ridículo ha hecho tu socio el niño de las sudaderas esta tarde en González Abreu, número 8.
A ver si va a ser verdad que estáis jodidos porque se os va el topo.
Nosotros nos quedamos donde siempre estuvimos y donde siempre estaremos, hasta que nos toque ponernos en la cola de los abonos para el tercer anillo.
Junto a nuestro Sevilla FC.
Ese Sevilla, nunca lo olvides, que te ha dado todo lo que eres en el mundo del fútbol.
El Sevilla de los cientos de miles de personas a las que has defraudado no te imaginas cómo.
El Sevilla de los ciento dos años de vida.
El Sevilla de Manolo Jiménez.
Hasta ahora, técnico del mejor filial de España.
A partir de ahora, técnico del mejor equipo del mundo.
A quien, por cierto, Juande Ramos ni le dirigía la palabra.
Manolo…¿tú te explicas lo que este tipo de Pedro Muñoz acaba de hacerle a tu escudo?

