Esta noche quisiera ver un arsenal en la Fábrica de Sueños de Nervión.
Varios arsenales.
Quisiera ver un arsenal de compromiso y de juego sobre la hierba. Un arsenal de ganas sevillistas mordiendo en cada balón, un arsenal de fútbol a compás del sur, quisiera ver cañones repeliendo los ataques ingleses y un arsenal de puntería para batir a ese portero que nació en Pamplona y jugó en el Albacete, en el Eibar, en el Sabadell.
Quisiera esta noche ver un arsenal de voces, todas en una, para elevar al cielo de la capital del Sur el nombre más hermoso que nadie parió por estos lares.
Sevilla, Sevilla, Sevilla…
Hemos de estar contigo aquí, Sevilla, pero estar de verdad, con un arsenal de ilusión y de fé en los nuestros.
Arsenal de corazones blancos y rojos pero blancos y rojos de azahar, de cal, de luz, de sol, de guitarra, de vida, de risa, de amor.
Arsenal rojo y blanco y roja y blanca pasión.
Esta noche es noche grande del fútbol de esta ciudad que nos prestó su nombre.
Esta noche, y la otra, y la otra, y la otra, y todas las noches, todas las tardes, deberían ser cita grande para esa afición que le fue dada para defenderlo.
Esta noche chocan dos de los grandes equipos europeos de los últimos dos años.
Uno de ellos lo hace habiendo levantado tres títulos de “esos” continentales.
El premio al “Periodista ejemplar” del año 2007 recayó en la persona, en el Sevillismo, de mi amigo Félix Machuca.
Félix, y en este blog se han recogido algunos de sus memorables artículos, es uno de esos Sevillistas que posee y pregona, mamó y profesa un concepto del Sevillismo muy cercano al mío.
¿Cuántos conceptos, cuántas formas de entender el Sevillismo hay en esta vida?
Muchos, muchas.
Pero, ya digo, el Sevillismo de Félix Machuca y el mío van muy de la mano.
Este que os dejo es el discurso con el que Félix puso en pie al respetable al recoger su más que merecido galardón la noche del pasado viernes, cuando la Tertulia “José Ramón Cisneros Palacios” se vestía de gala para premiar a los suyos.
Merece la pena leerlo.
Sobre todo en estos días de dudas y de cierta zozobra.
Cunado terminen la lectura de tan excelso texto, si lo estiman oportuno, no dejen de ponerse en pie y de tocarle las palmas a Félix J. Machuca.
LA GRANDEZA DEL SEVILLA.
La anécdota es conocida. Y la protagonizó ese excelente pequeño gran actor italoamericano llamado Dani de Vito. Paseaba en taxi por Madrid y los ojos del actor se agrandaban por momentos. La capital de España estaba llena de calicatas, zanjas, boquetes y algún que otro cráter sobre el asfalto de tal manera que su visión resultaba, explícitamente, estremecedora. Aseguran que, conmovido por tan brutal nivel de movimiento de tierra, de Vito le dijo al taxista:
-El día que encontréis el tesoro Madrid será la capital más bonita del mundo…
Nosotros, los sevillistas, la cal pura de esta ciudad que también coquetea con el verde clorofila, nos hemos llevado más de cincuenta años buscando nuestro tesoro particular. Eso no lo sabe De Vito. Pero yo se lo digo. O se lo cuenta mi padre, que en gloria esté. O mi abuelo, que no es que esté en la gloria. Sino que creo que tiene más trienios celestiales que el primer portero del Vaticano. O cualquiera de nosotros. Cualquiera de los que estamos aquí podemos decirle a Dani de Vito lo trabajoso, duro y a veces, amargo, que nos ha sido encontrar el tesoro. Y que cuando lo encontramos fue como encontrarnos a nosotros mismos. En aquel tesoro iba el mapa de nuestra identidad. Más aún: el itinerario de nuestra felicidad. Los sevillistas no sabemos lo afortunado que somos. Porque nadie, tan sólo los escogidos, tienen la fórmula para ser felices. Y el mapa en eso no mentía. Venía escrito con las letras de nuestras lenguas antiguas. Para que lo entendiéramos todos. El arcano decía: “y por eso hoy vengo a verte, sevillista seré hasta la muerte…”
Les decía, hermanos, que al final encontramos el tesoro. Cinco cofres, como cinco amaneceres. Cinco benditos cofres repletos de copas plateadas y coronas de laureles para que a la paella de la celebración no le faltara de ná. Cinco cofres como en su vida no pudo soñar John Silver. Cinco cofres en menos de dos años que nos han devuelto el derecho a soñar y a vivir intensamente. Cinco cofres que estaban enterrados en el desierto de nuestra existencia. Los sevillistas sabemos de desierto más que un congreso de beduinos. ¿A nosotros nos van a hablar de desiertos? ¿A un sevillista le van a preguntar lo que es el Sáhara? Eso es lo mismo que preguntarle a la niña del Exorcista:
-Niña, ¿tú te hablas con el demonio?
A mi padre le oí hablar del vergel futbolístico de Arza, Pepillo, Raimundo y Campanal. Pero solo puede hacer eso: oírlo. Con veneración de adepto y de hijo. Sin embargo me llevé toda una vida, tan desgarrada como un bolero, esperando ver a otros arzas, pepillos, raimundo y campanal que nos devolvieran al oasis del triunfo que nuestros padres habían disfrutado. Nada. Cero cartón. Honor y cenizas.
Mucho honor. Y de cenizas más que el suelo de la sala de espera de un paritorio. Desierto y más desierto. Tragué tanta arena como el mariscal Rommel. Y tanto polvo como el que dicen que entró el otro día en el AVE que la ministra de Fomento ponía a prueba hasta Valladolid.
Sí, amigos, hemos tragado demasiado desierto hasta llegar al sueño. Y el sueño venía en el tesoro que ganó el sevillismo después de tantos años de espera, fe y convicción. En tantos años de estar a las duras. En tantos años siendo fiel al corazón blanco y rojo del Pizjuán.
Leales.
Hemos escrito una de las páginas más hermosas sobre la lealtad que el deporte haya podido imaginar. Cuando el sueño se hizo realidad vimos cosas nuevas en una ciudad que no experimentaba emociones tan intensas en la calle desde que los galeones de América hacían repicar las campanas de la Giralda para saludar el oro y la caoba americana que llegaban a nuestro puerto. Vimos entonces el sueño de un barco por el río repleto de héroes, un balcón prometiendo que lo mejor está por llegar y una multitud de gentes con banderas centenarias y lágrimas de orgullo en los ojos celebrando la suerte de ser y sentirse sevillistas. El desierto ya era historia. Ahora, de arena, la justita y para la playa. ¿Vale?
Si Madrid se convertiría en la ciudad más bonita del mundo cuando le taparan tantos agujeros, según de Vito, yo les aseguro que no he visto a Sevilla más hermosa que en estos dos últimos años donde nos convertimos en la fábrica de la felicidad. En la fábrica de los sueños como diría mi amigo Jesús Alvarado. Y fuimos felices con nuestros logros, metas y sanas ambiciones. Sin tener que acordarnos de nada ni de nadie. Ni de asandías de Los Palacios ni de lo acolasá que está la Palmera. Fuimos inmensamente felices pensando en blanco.
Pero no sé, hermanos, si a vosotros os pasaba lo mismo. A mi tanta felicidad me daba miedo. Me acojonaba. Me sentía abrumado por la miel del momento y el vino de rosas que escanciaba la viña de Nervión. ¿Es justo ser tan feliz?, me preguntaba saltando de triunfo en triunfo. Luego, tras la cortina del tiempo, entreví las sombras y las lágrimas.
Cuando el verano aún apretaba, una Puerta divina se nos cerró para siempre. Y aquel portazo inesperado, brutal y seco nos derrotó, nos bajó del caballo para que, con el pie en tierra, supiéramos que las glorias del mundo son pasajeras y tan fugaces como un abrir y cerrar de ojos. Velas, flores, frases, fotos…Y el cielo. Todos mirando al cielo para ver si por su lateral se aparecía aquel diamante de Nervión para demostrarle al mundo que él jugaba al fútbol como andan los costaleros de San Gonzalo: con la izquierda por delante. Y fue el llanto y el dolor de un navajazo por sorpresa el que nos tumbó por un tiempo. Y cuando recogimos fuerzas con la boca por el suelo, el vecino de don Quijote, dice que se va a Londres, no a abortar nada, sino a parir un equipo con mucho dinero. Joé con el verano. Menos mal que Chanquete hacia ya varios años que se había muerto. De lo contrario era para cortarse las venas…
Pero no nos cortamos las venas, sino que nos la hemos dejado largas. Tan largas como la sangre roja que nuestra pasión nos exige para atender las emociones de un corazón que es un escudo. Y fue entonces cuando comprendimos que no somos grandes por haber encontrado el tesoro que el desierto nos negó durante tantos años. Sino que somos grandes, muy grandes, porque decidimos, aún sintiendo el pellizco en el alma, dejar de llorar. Y que ya era tiempo de levantarnos. Ahí, en esa casta, en ese orgullo, en esa fe en nuestras cosas, fue donde el Sevilla y el sevillismo acabaron ganando el título más grande conseguido hasta la fecha. El titulo de querer seguir viviendo y luchando. Pese al dolor. Hasta superarlo para volver a reír con más ganas que nunca. Buscando ser fieles a nosotros mismos y a ese mapa de la felicidad que venía en el cofre del tesoro. Tras ese parapeto no hay agosto negro que pueda con nosotros.
Me ha tocado hablar en nombre de otros hermanos sevillistas. Y lo hago, creo, que ayudándome de lo que mejor puede unirnos: la emoción y la pasión.
Por eso, Pablo Blanco y Andrés Palop, os felicito porque todos os consideramos futbolistas ejemplares y ejemplares personas; por eso, Joaquín Medina García de la Vega y Manuel Vizcaíno Vizcaíno, me llena de orgullo vuestro nombramiento como sevillistas ejemplares; por eso, Antonio Puerta del Cielo, aplaudo esta placa a tu memoria con la misma fuerza o más que aplaudí aquella noche de Feria que nos llevaste directamente a la UEFA; por eso, Pastora Soler, yo que no canto ni bingo, soy capaz de arrancarme por bulerías para engloriar esa placa que tan merecida tienes; por eso, César Cadaval, Moranco de mis trancas, soy un océano de alegría celebrando tu placa, que eres tan blanco, tan blanco, que yo sé muy bien lo malamente que lo pasas al sol y lo rico que has puesto al tío de la Nivea; y por eso, Carlos Cano, esta noche se va contigo en la dedicatoria de esa placa, que te reconoce y distingue entre todo el sevillismo. Felicidades a todos. Somos grandes, amigos, hermanos. Somos muy grandes. Y nos queda aún por saltar de alegría más que a Gasols y Garbajosa en un concurso de mates.
No os invito, al final de estas palabras, a la obviedad de gritar ¡Viva el Sevilla.!
Pero si quiero que os digáis para vuestros adentros “vivo el Sevilla”. Muchas veces. Hasta que se enteren los que, con tanto gusto, se ilusionan en darnos por liquidados tras las rebajas de agosto.
Vivo el Sevilla. Vivo el Sevilla. Vivo el Sevilla. Per secula, seculorum…
Mañana martes se disputa en nuestra ciudad un auténtico PAR-TI-DA-ZO de fútbol.
Copa de Europa.
Se enfrentan, sí, el mejor equipo del mundo (seguimos siéndolo, pese a todo, señores de Canal Sur) y el equipo más en forma del momento en el continente europeo.
Juega el Sevilla Fútbol Club, el único equipo andaluz que ha participado dos veces en Copa de Europa, el equipo andaluz que más puntos ha conseguido en este formato actual de la competición, el único equipo andaluz que a través de la historia es capaz de afrontar la penúltima jornada de la liguilla de grupos de la Copa de Europa en su actual formato con claras opciones de ser primero de grupo y de clasificarse para octavos de final.
Aunque el Sevilla FC ya sepa lo que es jugar unos octavos de final de Copa de Europa.
Y unos cuartos de final también.
El rival, ya digo, el equipo más en forma de Europa: el Arsenal de Wenger, líder actual en solitario de la Premier y una escuadra que no ha perdido ni un solo encuentro (en ninguna competición) en lo que llevamos de temporada.
Para disputar tan histórico partido (siguen quedando cinco mil entradas en taquilla para público) Manolo Jiménez ha decidido convocar a diecinueve futbolistas.
La excelente noticia es el regreso de José Angel Crespo, agredido por Diarrá de forma impune.
Vuelve Crespo, con su cara partida, con sus tornillos para conformar una buena caja de herramientas, con sus placas en el rostro, con su fractura de malar, con su operación, con su dolorosa convalecencia.
Con su máscara. (La foto la he sacado del interesante reportaje que en su día se publicó en elsevillista.com)
Con sus ganas de poder sumar cuanto antes mejor.
Palop, De Sanctis, Daniel, Fazio, Mosquera, Drago, Lolo, Crespo, Keita, Renato, Poulsen, Martí, Adriano, Tom de Mul, Jesús Navas, Kanouté, Luis Fabiano, Koné, y Kerzhakov.
De los diecinueve, uno se quedará finalmente fuera.
Por su parte el Arsenal viene con bajas importantes: no viajan ni Adebayor, ni Gallas, ni Hleb, ni Van Persie, ni Clichy, por ejemplo.
El Sevilla Atlético continúa sumando en sus desplazamientos (tan sólo una derrota) y en la tarde de hoy ha conseguido un empate a uno en el feudo del Rácing de Ferrol.
No obstante, el punto puede saber a poco ya que los jugadores de Fermín desaprovecharon numerosas ocasiones de gol, sobre todo en la segunda mitad, en la que el rival llegó a quedarse con sólo nueve hombres.
El equipo gallego se adelantó en el marcador con tanto de Jonathan, pero el filial sevillista consiguió neutralizar en un par de minutos la diferencia en el marcador gracias a un penalti transformado por Juan Pablo.
El próximo encuentro del Sevilla Atlético será en el Ramón Sánchez-Pizjuán ante la Real Sociedad de San Sebastián, el sábado 1 de diciembre, a las 18:30 horas.
El partido será televisado por el canal autonómico.
Se da la curiosa circunstancia de que siendo el primer partido de la temporada que le televisan al mejor filial de España, este hecho puede restar afluencia de público en tan importante encuentro, toda vez que el mismo sábado a las 20:00 horas el Sevilla Fútbol Club disputará su partido en Almería.
Hoy es el Día Internacional contra la Violencia de Género.
La Violencia de género es una lacra que está ahí. Nos acecha. Nos rodea.
La tienes cerca. Tal vez en la pared de al lado. Tal vez dos pisos más abajo, o más arriba.
Tal vez al otro lado de la calle, en el edificio más cercano.
Violencia física, que es la que se ve, y violencia psicológica que no se nota, pero que hiere, hunde, machaca.
Hay muchas mujeres cuyas vidas han sido convertidas en verdaderos infiernos por los animales que tienen como pareja.
A veces las palabras duelen más que los puñetazos: los insultos, las vejaciones constantes, el desprecio, el ninguneo, el tratar de acabar con la autoestima de la mujer, de la compañera, de la madre de los hijos del impune y despreciable agresor.
Hoy es 25 de noviembre y yo quiero, desde mi blog, dejar muy claro lo que pienso de estos criminales que sólo tienen un sitio para estar.
O deberían tenerlo: la cárcel.
Mi humilde a poyo a las mujeres maltratadas. Mi absoluta repugnancia hacia los agresores.
Si estás siendo maltratada, denuncia.
Si conoces situaciones de maltrato, denuncia. No te calles.
El silencio es lo que hace fuertes a las alimañas. Se alimentan de tu miedo, de tu terror, de tu silencio.
Los maltratadores están ahí, con sus dos caras. El señor que tan amablemente te saluda en el ascensor, el tipo de tan reputada situación social, el individuo al que todos tan bien consideran, cualquiera puede ser un maltratador.
La ONU define la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.”(Consejo Económico y Social, ONU, 1992)
Acta de derechos de la mujer maltratada
Yo tengo derecho a no ser golpeada jamás.
Yo tengo el derecho de cambiar la situación.
Yo tengo el derecho de vivir libre del temor a ser golpeada.
Yo tengo el derecho de requerir y esperar una correcta atención por parte de la policía y los sistemas de atención que necesite.
Yo tengo el derecho de compartir mis sentimientos y no ser aislada de familiares, amigos y otras personas.
Yo tengo derecho a ser tratada como una persona adulta.
Yo tengo derecho a salir de un ambiente de maltrato.
Yo tengo derecho a mi privacidad.
Yo tengo el derecho de expresar mis propios pensamientos y sentimientos.
Yo tengo derecho a desarrollar mis habilidades y talento personal.
Yo tengo el derecho de denunciar a mi esposo/compañero golpeador.
¿Qué hacer ante los malos tratos en el ámbito doméstico?
Asistencia médica. Si se necesita asistencia facultativa, lo más oportuno es dirigirse al ambulatorio o Centro de Salud o al servicio de urgencia de los hospitales. El diagnóstico, las lesiones observadas y el tratamiento prescrito por el médico tendrán su importancia para que en el posterior juicio la sentencia se ajuste a los hechos denunciados, por eso es importante NO OLVIDAR solicitar el duplicado del informe médico o del parte de asistencia en el que conste que las contusiones o lesiones se han producido por una agresión física.
Presentar una denuncia. Como los malos tratos suelen desarrollarse en el ámbito doméstico o en la más estricta intimidad, sin la presencia o incluso con la complicidad de testigos, es la víctima de las agresiones quien debe tomar la decisión de romper con su silencio.
Objetivo de la denuncia. Con ella, se comunica verbalmente o por escrito a la autoridad judicial, Ministerio Fiscal o Policía la comisión de un hecho presuntamente delictivo. Se ponen así en marcha los medios adecuados para defender la dignidad de la mujer maltratada y los derechos legales que la asisten.
Cómo y dónde poner una denuncia. Se interpone en cualquier Comisaría de Policía o en el Juzgado de Instrucción que esté de guardia. Es importante aportar todos los datos posibles sobre las circunstancias en las que se produjo la agresión, sin ocultar u omitir detalles que pueden ser imprescindibles para determinar la gravedad de la conducta.
En el momento de la denuncia o, en todo caso, en la primera comparecencia ante el juez deben de informar de los derechos que asisten a la mujer.
Hay que hacer constar si se ha sufrido malos tratos en otras ocasiones.
Hay que leer detenidamente el texto de la denuncia y antes de firmarla hacer que se incluyan las aclaraciones o ampliaciones que se consideren convenientes.
Se debe exigir una copia o justificante de la denuncia.
La copia de la denuncia y la sentencia penal pueden servir de prueba en un proceso matrimonial.
Marcharse de casa. Cuando está en peligro la propia seguridad de la mujer o la de sus hijos, puede abandonar el domicilio sin incumplir el deber de convivencia, siempre que en el plazo de 30 días se soliciten unas medidas provisionalísimas o se presente una demanda de separación.
Las medidas provisionales. Son medidas previstas para los casos de urgencia y necesidad. La Ley faculta a cualquier mujer para solicitarlas personalmente del juez de Familia sin necesidad de Abogado ni de Procurador. Contienen la autorización para vivir separados, medidas sobre la custodia de los hijos, disposición de la vivienda y auxilios económicos.
La demanda. Se interpone en el juzgado de Familia por medio de Abogado y Procurador. Si no se tienen recursos económicos y se ha solicitado asistencia jurídica gratuita el Colegio de Abogados tiene la obligación de prestar el asesoramiento que se necesite, con la finalidad de orientar y encauzar las actuaciones que se decidan realizar.
Al abandonar el domicilio es necesario llevar:
El libro de familia.
DNI propio y el de los hijos.
Cartilla de la seguridad social.
Nómina de la persona con la que se convive o copia de la declaración del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
Facturas y documentos que acrediten los gastos del sostenimiento familiar.
Alojamiento en pensiones. Se trata de una medida de emergencia que suele estar subvencionada por los Ayuntamientos y que permite pasar la noche hasta lograr el contacto con el sistema de Casas de Acogida.
Casa refugio de acogida. En situación de extremo desamparo y sin disponibilidad de domicilio, dan protección temporal ante posibles agresiones. Con su experiencia ofrecen apoyo moral y humano para encarar el futuro.
El partido de esta noche, derrota por uno a dos, me tenía mosqueado desde hacía días. Consideraba que el partido era vital y que a partir de aquí veríamos a qué es lo que íbamos a jugar, al menos en las próximas semanas.
Ganar era poner el barco de cara al viento. Perder era casi llevar la nave hacia los escollos de la costa. Y ahí estamos.
Donde estamos ahora no se puede correr.
No podemos hacer otra cosa que no sea ir muy despacito, mirando cada metro que hay que recorrer, observando son sumo cuidado cada lado del barquito y con mucho cuidado, intentar sacarlo de la zona complicada en la que estamos.
Cualquier movimiento, a partir de ahora, equivocado, puede empezar a abrir vías de agua.
Escucho las palabras de Jiménez en rueda de prensa y me preocupo más. Los goles llegan en fallos, dice el míster, que se habían previsto, en jugadas que se habían hablado, que se habían trabajado para que no sucediesen.
Sucedieron.
Y eso me empieza a preocupar.
El Sevilla de la primera mitad fue un desastre absoluto. Y cuando uno es un desastre absoluto y el rival juega bien, toca bien, se posiciona bien y remata perfecto, la diferencia se hace todavía mayor.
Tuvimos treinta minutos medio buenos en la segunda mitad y pudimos empatar, pero el portero Lux salvó a su equipo en dos grandiosas intervenciones.
Para eso están los porteros.
Desastrosa la manera de disputar el tramo final del encuentro, en superioridad numérica y haciéndole el juego en todo momento al rival. Cayendo en su juego, entregando balones al rival de forma precipitada y absurda, provocando faltas que les hacían fuertes en su táctica de pérdida, lógica, de tiempo y prácticamente sin pisar el área rival.
La situación es mala. La realidad es la que es y no se puede mirar hacia otro lado.
El barco del Sevilla Fútbol Club está navegando, hoy por hoy, por aguas peligrosas. Hay muchas rocas que pueden, como nos despistemos, agujerear el casco.
Antes de que eso suceda, hay que ir muy poquito a poco. Todos juntos.
Todo el que quiera, claro.
Estos meses están volviendo a ser lo que fue nuestra vida de sevillistas antes del mágico resurgir del más grande equipo de Andalucía en la temporada de nuestro Centenario.
No nos coge de nuevas. Hay que arrimar el hombro, todos. Los primeros, claro está, los futbolistas.
Pero todos.
Con la actitud del equipo de hoy en los primeros 45 minutos y en los últimos 15 no llegaremos a nada.
La plantilla es la mejor de nuestra Historia, sigo diciéndolo.
El entrenador es uno de los nuestros y yo lo sé absolutamente capacitado para volvernos a llevar a los puestos donde tenemos que estar.
Pero ahora, es momento de ir muy despacio. De ir muy despacio para salir de donde estamos y volver a empezar a volar como hace unos meses volábamos.
El que quiera, que empuje.
Y el que pretenda hundir el barco, que se busque otro sitio.
Este blog no.
Desde luego que no.
Aquí se vive para apoyar al mejor equipo de Andalucía.
Para insultarlo, al equipo, a sus futbolistas, a su gente, hay otros sitios.
Este no.
La crítica es posible sin tratar de llenar de porquería a nuestro escudo, a nuestros jugadores (a ninguno), a nuestros técnicos, a nuestros consejeros.
El Sevilla Fútbol Club recibe a un Real Mallorca que, a pesar de estar desplegando un buen juego, lleva cuatro partidos consecutivos sin ganar.
También es verdad que el último como que no cuenta, ya que esta temporada, jugar contra el polvo de estrellas en su campo es cascarón de huevo.
Fueron mejores que los madridistas pero, como tantas veces ha venido sucediendo en esta temporada, les robaron el partido y terminaron perdiendo.
Normal.
Con el Mallorca viene Manzano, otro Lotina.
Otro que le tiene completamente tomada la medida al Sevilla FC en Nervión y que, venga con el equipo que venga, casi siempre se lleva algo.
Esperemos que mañana la cosa sea diferente.
Jiménez ha convocado a 19 hombres.
Arouna Koné no ha llegado a tiempo para la sesión preparatoria de esta tarde pero, aún así, está convocado. Junto a él, entran en la lista los otros cuatro delanteros, si bien Luis Fabiano no se ha ejercitado porque tiene problemas en el tobillo (lleva ya varios partidos jugando infiltrado) y será duda hasta ultimísima hora.
Los 19 hombres llamados por el técnico de Arahal son Palop, De Sanctis, Hinkel, Mosquera, Drago, Fazio, Adriano, De Mul, Jesús Navas, Keita, Poulsen, Martí, Renato, Capel, Luis Fabiano, Kanouté, Kerzhakov, Chevantón y Koné.