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Archivos publicados el 1 Diciembre, 2007

El individuo y el colectivo

Sábado, Diciembre 1st, 2007

O también la mala y la buena prensa.

Hay futbolistas que hagan los que hagan son unos monstruos, tienen buena prensa.

Hay futbolistas que, hagan lo que hagan, hay que clavarlos en una cruz, tienen mala prensa.

El Sevilla pierde en Almería. El Sevilla, en la jornada catorce tiene quince puntos. El Sevilla, mi Sevilla, tu Sevilla, nuestro Sevilla, lleva tres derrotas consecutivas en Liga y anda a estas alturas de la competición mucho más cerca de abajo que de arriba.

Lo de Daniel Alves no tiene nombre.

Ahora, lo sencillo es darle palos al entrenador. O intentar, de nuevo, coger el martillo pilón y machacar a Mosquera.

Que, en mi opinión, ha hecho un muy buen partido, dicho sea de paso.

La derrota del Villarreal para mí tuvo un culpable claro. Para todo el mundo, se fue de rositas y los palos cayeron sobre Mosquera, sobre Palop, sobre el técnico.

El culpable de esa derrota se llamó Daniel Alves quien en un ejercicio de irresponsabilidad absoluta nos dejó en inferioridad numérica demasiado tiempo de partido como para lograr algo que no fuese la derrota.

Hoy ha hecho lo mismo.

Tanto en Villarreal como hoy yo mantengo (hipótesis indemostrable) que con once futbolistas no perdemos.

En el minuto 1 de la segunda parte, una falta absolutamente demencial del brasileño nos deja con diez.

La primera amarilla puede ser injusta.

Pero, sea como sea, con una amarilla a tus espaldas no se puede cometer esa temeridad.

Pero este futbolista tiene buena prensa y las miras telescópicas apuntarán para otro lado.

El individuo y el colectivo.

La importancia de cada uno, la suma de todos para lograr objetivos.

Una pregunta: ¿cuántos puntos en esta Liga hemos perdido ya por culpa de Daniel Alves?

No ya sólo por las expulsiones demenciales. ¿Cuántos goles por su banda, cuántos puntos?

No me vale nada.

Daniel es el culpable, me duele escribirlo, me duele todo, me duele perder, me duele tener quince puntos , me duele ver el penoso caminar liguero de mi equipo.

Y, además de dolerme, me saca de mis casillas la falta de responsabilidad, la pérdida de papeles constante, el abandono de la causa colectiva de Daniel Alves.

Ni Mosquera, ni Jiménez, ni la mala suerte, ni la defensa, ni la leche en bote.

El culpable hoy de la derrota ha sido, otra vez, Daniel Alves.

Cuando un equipo se queda con diez por barbaridades como la de hoy o como la de Villarreal tantísimo tiempo, cualquier otro análisis que se pretenda hacer está lastrado de base.

Hoy, otra vez a la calle Daniel.

Que tampoco estará en Pamplona.

Que volverá ante el Murcia con cuatro amarillas de nuevo, que igual lo expulsan otra vez, que igual no, pero que se perderá otro partido por cinco tarjetas dentro de nada.

Que mandará a Hinkel, pobre Hinkel, otra vez al ostracismo.

Y así se van los partidos y con los partidos los puntos.

Hay que ser más responsable, Daniel. Hay que dejar de hacer gilipolleces en el campo.

El fútbol es un deporte en el que juegan once contra once.

Si por estupideces continuadas cercenamos al propio colectivo una vez, y otra, y otra más, mal asunto.

Lo que pasa es que este jugador es el mejor lateral derecho del mundo.

Y yo digo que, precisamente por eso, habría que leerle la cartilla y darle un escarmiento cuanto antes mejor.

La buena y la mala prensa.

En un partido en el que hubo actitud, en el que los que se quedaron a comerse el marrón tras el hasta luego de Daniel quisieron ganar siempre, la culpa de la derrota será de Mosquera, de la defensa, de Jiménez, de Palop, de Kanouté, de Keita o de Hinkel que se quedó en la grada.

Y yo sigo manteniendo que, como pasó en El Madrigal, dejar a tu equipo con uno menos quedando tanto partido por delante hipoteca todo lo demás.

Y dejando a tu equipo con uno menos quedando tanto partido por delante lo normal es perder.

Hagan lo que hagan todos los demás.

La actitud es una cosa colectiva, pero empieza por lo individual.


Si hubiera un goleador…

Sábado, Diciembre 1st, 2007

De nuevo empató el filial en un casi desolado Sánchez-Pizjuán ante una desoladora Real Sociedad.

Empate a cero, con un filial jugando muy bien al fútbol, superando a esta pobre Real Soicedad en todo y por todo, pero con ausencia de pólvora arriba.

Es una pena que haya tan poco remate arriba, aunque tampoco vamos a pedir que sean campeones de la Liga BBVA, siendo el objetivo la permanencia porque más es imposible.

Repaso en toda regla a la Real y un puntito para cada equipo.

El fútbol…


Que volvamos a ser el Sevilla FC

Sábado, Diciembre 1st, 2007

Jornada doble hoy para un Sevillismo que vive expectante, navegando entre la seguridad de saberse tan grande como siempre en los últimos años (la demostración del martes en la Copa de Europa pasando por encima del todopoderoso Arsenal espantó algunos fantasmas, muchos de ellos de carne y hueso y con nombres y apellidos) y la duda de preguntarse si los que salten hoy al terreno de juego en Almería serán capaces de comportarse como pueden hacerlo.

Jornada doble, sí, gracias a los “amigos” de “la de ellos”, esa cadena autonómica que parece sólo vive para fastidiar a la mejor afición de España.

Cómo si no se puede comprender que con el temporadón que está haciendo el Sevilla Atlético, auténtica revelación del fútbol de plata de nuestro país y habiéndose disputado ya catorce jornadas (que no son dos ni tres) hasta ahora no se hayan dignado a ofrecer en directo ni un sólo partido del mejor filial de la década.

Y tiene que ser el primero, precisamente, el día que viene un histórico (la Real Sociedad, que daría dinero por cambiarse por el Sevilla Atlético en la tabla) y justo el día en el que el cuarto de hora final del encuentro coincide con el comienzo del partido del primer equipo en Almería.

Podemos, con estos precedentes, al que añadimos el frío que por fin ha llegado a nuestros lares, imaginar que la entrada para ver al Sevilla Atlético en Nervión hoy va a ser ridícula.

También viene muy bien esto para acordarnos de aquellos bocazas que, a principio de la temporada, decían que era una estafa incluir el carnet del Sevilla Atlético en el precio del abono del primer equipo (como si esto fuera nuevo) y que a ver qué pasaba cuando en la Ciudad Deportiva no se cupiese, con el aforo completo y la gente en la calle sin poder entrar.

Ya lo creo yo.

Yo estaré en la grada de Nervión, viendo a este filial que llega con bajas importantes (David Prieto con el primer equipo; Cordero, uno de los cracks del filial, lesionado) aunque con la grata noticia de la vuelta de Casado a un terreno de juego.

Y más tarde, ya digo, cuando a este partido le queden todavía más de quince minutos por disputarse, comenzará a rodar la pelota en Almería.

Y ahí tiene que ser.

Ahí tiene que ser, a pesar también de las bajas, donde el mejor equipo del mundo vuelva a ser el que es y no el que desgraciadamente se nos mostró frente al Mallorca.

Demostrado queda ya que ni el mandoble brutal de la muerte de Puerta, ni la huida pesetera del hombre de la mancha, ni las numerosísimas lesiones de piezas fundamentales en el equipo pueden con este Sevilla poderoso.

Nada puede con él, porque si algo pudiera, el equipo no podría brillar en ningún encuentro como lo hizo frente al Valencia, frente al Madrid, en Bucarest, frente al Arsenal.

Si se puede brillar con estos equipos, se debe brillar frente a otros sobre el papel inferiores.

Digo sobre el papel, porque muy equivocado andará el que crea que el rival de esta noche es un equipo débil.

Tiene futbolistas sin nombre, desconocidos algunos de ellos para el gran público, pero este Almería ha llegado para quedarse entre los grandes y asiste con el cuchillo en los dientes (en el buen sentido) a cada función futbolística.

Once tipos conjurados con la permanencia como único objetivo, sobresaliente en disposición y desempeño táctico, con un gran técnico, que de aquí a pocos años estará entrenando a un grande, y con las cosas muy claras.

Además, como extra, saben que van a jugar frente al Sevilla Fútbol Club.

Y nosotros.

Deseando ser nosotros, y no un grupo de desangelados futbolistas.

Y siendo nosotros, tenemos un grandísimo porcentaje de posibilidades de alcanzar la victoria.

La incógnita se resuelve a partir de las ocho.