Qué injusto, Manolo, ser de Arahal
Domingo, Diciembre 2nd, 2007Vaya nochecita.
Imposible pegar ojo.
Seis partidos de Liga llevas, Manolo, en el banquillo del Sevilla FC.
Y ya (bueno, ya no, hace tres o cuatro semanas) hay gente que quiere echarte.
También llevas dos de Copa de Europa, pero esos no importan, por mucho que sean dos victorias y por mucho que contigo en el banquillo se haya conseguido la histórica clasificación para octavos.
Jiménez, vete ya.
Mosquera, vete ya.
Martí, vete ya.
Monchi, vete ya.
Del Nido, vete ya.
A Caparrós también le gritaban eso de vete ya.
Luego, los mismos que gritaban a Caparrós eso de vete ya, gritaban con el hombre de la mancha en el banquillo del más grande equipo de Andalucía, “Caparrós, Caparrós, Caparrós”.
Y Juande, vete ya.
Aquí se tiene que ir todo el mundo.
Daniel Alves es un magnífico futbolista. Posiblemente el mejor lateral derecho del mundo.
Cuando Daniel hace las cosas bien, yo estoy feliz. Y lo digo.
Cuando Daniel hace dos carajotadas y es expulsado de forma consecutiva en dos salidas dejando a sus compañeros con uno menos toda una segunda mitad y toda una segunda mitad y otro poco más, y esos dos partidos se pierden a pesar de que el equipo sigue buscando la victoria con diez (sí, en Villarreal y en Almería, se siguió buscando la victoria con diez) hasta que se agotan las fuerzas por tener que jugar con diez yo digo que el culpable de las derrota es Daniel Alves.
Porque jugar con diez toda una segunda parte y toda una segunda parte y un poco más (no diez, ni quince minutos) es muy duro.
A veces se ganan partidos jugando con uno menos. Incluso jugando con dos menos, a veces se ganan partidos.
Pero lo normal es perderlos.
Qué injusta, Manolo, históricamente, siempre ha sido así, tu afición que es la mía, que es la nuestra, la de todos.
Qué injusta.
Yo pienso (y lo pienso yo y no quiero ni pretendo que nadie más lo piense si es que no lo piensa) que es el momento de estar a tu lado, Manolo.
Pienso que Daniel Alves, por su falta de concentración, por sus idas de perola, te ha pasado un marrón importante. A mí me da la impresión de que con once no hubiésemos perdido ni en Villarreal ni en Almería. Me da la impresión de que, incluso, habríamos ganado.
Y nadie diría de ti las barbaridades que dicen y escriben por ahí.
Pero no dispusimos de once jugadores y perdimos.
Yo pienso también (igual que otros piensan lo contrario) que tú sabes de esto.
Pienso que estás perfectamente capacitado para ser el entrenador del Sevilla Fútbol Club.
Igual que lo piensa el director deportivo del Sevilla FC que es el que te ha puesto donde estás.
Pero me da mucha pena tanta injusticia contigo, Manolo.
No sé.
Creo (creo yo y no quiero ni pretendo que nadie más lo crea si es que no lo cree) que a un tipo como tú que eres el jugador que más veces ha vestido nuestra camiseta en Primera en toda nuestra historia, que llevas siete años entrenando al filial mejor de España al que pillaste en Tercera y has dejado a las puertas del “ascenso” a Primera, al que has tenido cuatro años seguidos en la liguilla de ascenso a Segunda, se merece mucho más que lo que algunos, muchos o pocos, los que sean, te están dando.
La situación es jodida, claro que lo es.
Estamos muy abajo en la tabla, demasiado cerca de los puestos de descenso, hemos perdido ya ocho partidos, aunque no son tuyas las ocho derrotas.
Tuyas son la mitad.
Aunque yo sigo diciendo que tampoco, que tuyas son la mitad de la mitad.
Porque Villarreal y Almería son derrotas del que coge la esponja y el bote de gel faltando la mitad o la mitad y más del partido por jugarse.
Qué injusto es esto del fútbol con la gente de la casa.
Cuánto Saturno devorando a sus hijos hay en esta nuestra afición.

Nada nuevo bajo el sol. Siempre ha sido así.
Los que llevamos más de cuarenta años viviendo esto de una forma tan intensa bien que lo sabemos.
Me gustaría (me gustaría a mí y no quiero ni pretendo que le tenga que gustar a nadie que no le guste) que la gente comprendiera que hay que empujar, que es demasiado pronto para el “vete ya”, que algunas de esas derrotas no son tu culpa, que contigo en el banquillo hemos jugado grandísimos partidos de fútbol de los que nadie se acuerda tras perder en Almería.
Me gustaría que tuvieras suerte, algo de suerte, que se consiguieran de forma inmediata tres victorias consecutivas y que tuvieras lo que te mereces tener al frente del Sevilla Fútbol Club.
Me gustaría que este invento de la pelota redonda y los veintidós en el campo no fuese tan cruel contigo como está siendo en estos comienzos.
Tú sigue adelante.
Siendo tú mismo. No te seas infiel por mucho que aprieten los papafritas y los devoradores de hijos.
Tú puedes sacar esto adelante.
Ojalá cambie el viento y te venga la suerte de cara.
Ojalá los Saturnos se queden con hambre…

