Presunción de culpabilidad
Lunes, Diciembre 3rd, 2007Este país es así.
Espléndido.
Eso dice el anuncio.
Y es verdad.
España es así, es así el español y la española. Y mucho más así es el andaluz y todavía más el sevillano.
No hablo ya de fútbol, sino de todo en general.
En este país la gente, la mayoría de la gente, se pasa por el forro de los pantalones un principio que debería ser sagrado en todos los órdenes de la vida más que nada porque vivimos en un estado de derecho.
Ese principio no es otro que el del la presunción de inocencia el cual, recogido en nuestra Carta Magna, viene a proclamar que todo el mundo es inocente mientras no se demuestre lo contrario.
Y yo digo que un cara**.
Aquí lo que rige, lo que manda, lo que se mastica, lo que pesa, lo que está establecido es precisamente todo lo contrario: que al que le toque la china se esmere en demostrar su inocencia, porque la culpabilidad ya te cae en forma de etiqueta eterna a nada que cuatro vainas suelten cualquier barbaridad sobre tu persona.
Y ahora, empléate a fondo, si te apetece, en demostrar que los vainas, además de vainas, son embusteros.
Un país en el que mierdas absolutas como “Aquí hay tomate” arrasan en las audiencias televisivas ya está proclamando bien altito lo que tiene.
¿Y esto a qué viene?
Pues viene, mirad qué simpleza, al asunto Mosquera.
En Almería jugó un muy buen partido. No diré que un grandísimo partido porque tampoco es eso, pero jugó un muy buen partido.
Y tratándose de Mosquera esto tiene doble mérito.
Porque no debe ser nada fácil para un recién llegado como Aquivaldo salir a jugar por esos campos de España sabiendo, como sabe, que los ojos de las serpientes le acechan por doquier, teniendo claro que no puede tener ni un sólo fallo, porque la tan hispánica presunción de culpabilidad ya le ha cogido de lleno.
Cuatro vainas escribieron o dijeron que este futbolista era un paquete (incluso antes de que empezara a jugar), otros cuatro tarugos lo repicaron allá donde pudieron y ahí que te pego la etiqueta, para que te la tragues como puedas.
Por eso da cierta pena (a mí me da) ver como este señor, con la que le han dado después del gol del Almería, salga en rueda de prensa para dejar claro que Acasiete no era su marca, que no fue falllo suyo, como tantos pregoneros habían ya pregonado hasta la saciedad, dejando bien clarito la rotundidad de todo cuanto escribo en cuanto la presunción de culpabilidad.
Cuánta gente habla por hablar, cuánta gente habla sin saber (qué triste hablar, sentenciar sin conocer de lo que se está hablando), cuánta gente sentencia porque las etiquetas son las etiquetas, cuánta gente pisotea, siempre, la presunción de inocencia.
Aquivaldo, un señor, un buen compañero, no sólo ha dejado claro que no era él el encargado de marcar al futbolista que remató el gol del sábado, sino que se ha negado, en un gesto que le honra, a decir de quién fue realmente el fallo.
Etiquetas. Presunciones de culpabilidad. El me han dicho que han oído que decían. El meter cizaña por meterla. El acusar de falsedades a los demás. El miente que algo queda. Sambenitos. Runrunes. Dar carta de credibilidad a cualquier mindundi.
Y, sobre todo, insisto, la tremenda injusticia y la absoluta aberración de hablar sin conocer.
Cuánto daño, a diario, en este país, en todos los órdenes. Cuánta mala leche.
Pero es algo que sale gratis y la frontera de la decencia y del respeto hace mucho tiempo que fue violada.
Ahora resulta que el gol del Almería no fue culpa de Mosquera.
Qué cosas.
Ese país es así y contra esto no se puede luchar.
O sí.
Tampoco sé si merece la pena.
A Jiménez ya le ha pasado un poco de esto también.
El ya tiene su etiqueta de entrenador rácano, incompetente, incapaz, defensivo.
Da igual lo que haga, que eso ya no se lo quita nadie.
Ya puede salir en Pamplona con cuatro delanteros (para algunos, eso sería jugar al ataque) que todo da igual.
Sólo una cosa puede hacer que la gente se olvide de la sentencia que ya ha sido dictada.
Ganar en Pamplona.
Ganarle al Murcia.
Si gana el Sevilla FC, haga lo que haga el técnico, saque los futbolistas que saque, utilice el sistema que utilice será así como hay que jugar.
Si no ganamos (no, por Dios) haga lo que haga el técnico, saque los futbolistas que saque, utilice el sistema que utilice, Jiménez vete ya a tu pueblo.
Lo de siempre.
Arriba y abajo, la historia eterna de este deporte.
Que entre la pelota.
Y la presunción de culpabilidad.
La historia eterna de España.

