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Archivos publicados el 18 Diciembre, 2007

Prevaricadores natos

Martes, Diciembre 18th, 2007

Mafia, mafia, mafia.

Prevaricadores natos.

Los manipuladores del llamado Comité de Competición quitan la amarilla (la primera, luego Berbardino también prevaricó) a Fazio, pero le mantienen la roja a Luis Fabiano.

Para que nos entendamos: estos mafiosos manipuladores siguen dando veracidad a la mentira escrita por González Vázquez en el acta del partido donde afirma que el brasileño impacta con el codo en la cara de un adversario.

Vistas las imágenes es obvio, evidente, palmario, nítido, clarísimo, rotundo que el codo de Luis Fabiano no impacta en la cara de nadie.

Luego si los mangantes del Comité de Competición mantienen la roja a Luis Fabiano es obvio, evidente, palmario, nítido, clarísimo y rotundo que son unos prevaricadores.

Y la prevaricación es un delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario.

Ahora, habrá que acudir a Apelación. Digo yo.

Resumiendo: un futbolista “X” le mete un codazo brutal a un rival, lo manda al quirófano, le destroza el pómulo como, en palabras del cirujano que lo intervino, si hubiese sufrido un accidente de circulación, le incrustan casi veinte tornillos en el hueso machacado y el futbolista “X” sigue jugando el partido y todos los partidos siguientes.

Un futbolista “Y” salta con los brazos abiertos, no toca la cara de ningún rival ,no le causa el menor daño y el futbolista “Y” es expulsado con roja directa y sancionado con un partido.

El futbolista “X” es del polvo de estrellas y el futbolista “Y” del Sevilla Fútbol Club.

Resumiendo más todavía: un futbolista “X” le dice al árbitro en su cara “¡Teníes mucha cara!” y no es sancionado por ello.

Un futbolista “Y” le dice al árbitro “¡Qué poca vergüenza tenéis!” y es sancionado con un partido.

El futbolista “X” es del polvo de estrellas y el futbolista “Y” es del Sevilla Fútbol Club.

Eso sí, aquí todo el mundo callaíto, que como hablemos es peor.

Miedo me da el posible “seguimiento” de los ladrones de negro al futbolista Ivica Dragutinovic después de las últimas declaraciones (más razón que un santo) del jugador serbio.

Yo no he visto más mierda en los días de mi vida que en este corrupto mundo de los arbitritos y de los comités.

Y entre tanta porquería, una mijita de lógica y un poquito de raciocinio:

La Sexta ha anunciado ya, por fin, que el derbi no será televisado el sábado 5, día grande de la Cabalgata de Reyes Magos.

Reinó la cordura.


¿Yo tendré vida suficiente para pagarte?

Martes, Diciembre 18th, 2007

Sevilla, mi Sevilla…

¿Me quedarán años por delante para devolverte tanto como me has dado?

¿Qué te puedo dar que no te haya dado ya?

Acaso, sólo acaso, podré darte más de lo mismo, mucho más, tanto más como días me queden por vivir.

Pero yo no sé si podré devolverte tantos momentos jamás soñados como tú me has dado.

Escucho sonidos, veo y “reveo” y vuelvo a ver imágenes.

Y lloro con lágrimas conocidas, repetidas tantas veces, familiares.

Lágrimas amigas de sentirlas tantas veces.

Los papelillos rojos y blancos de Eindhoven envolviendo a cámara lenta toda mi vida anterior a aquel diez de mayo de 2006.

Dicen que cuando uno muere la vida entera pasa por su mente como una película a velocidad vertiginosa pero con una nitidez asombrosa.

Algo así me sucedió a mí en aquella noche holandesa que me regalaste: moría allí, allá se quedaba, en el Phillips Stadium, toda mi vida anterior de sevillista.

Y nacía un nuevo corazón.

Allá dejé el sentimiento sevillista que pedía, que exigía, que imploraba algo que celebrar y de allá me traje el sentimiento sevillista que anhelaba poder algún día devolver tanta felicidad.

Troqué en la pradera de Eindhoven la fidelidad que, en el fondo, exigía por la fidelidad que ya sólo podía dar gracias.

No fue flor de un día.

Después llegó Mónaco, y Glasgow, y Madrid, y otra vez Madrid…

La gran bacanal de títulos jamás soñada. Las Copas que se agolpaban, una al lado de la otra, Copas para mi Sevilla, Copas que caían como fruta madura en tan poco tiempo para tanta cosecha.

No respiraba la tierra y ya florecía una nueva.

Y ahora que dicen que estamos mal, mi Sevilla, ¿yo qué voy a hacer que no haya hecho siempre?

Si ya te daba todo lo que darte podía cuando mis ojos sólo habían visto medianías, sinsabores, algunas pequeñas alegrías (¡qué grandes parecían!)…¿cómo no seguir igual ahora que tengo deuda eterna contigo?

¿Quién pudo pensar que la avalancha de victorias sería eterna?

¿Quién habrá sido tan insensato de creer que no volverían los duros momentos?

Yo no.

Pero yo estoy fuerte como nunca. A tu lado, Sevilla.

Que no me cansarán, ni me cansaré. Que no me rendirán ni me rendiré.

Que no, Sevilla.

Que si yo estuve a tu lado cuarenta y dos años con el único título que en realidad me importa, ese que sólo los tocados por la varita mágica de Nervión pueden pasear, ahora pido, al menos otros tantos para devolverte tanta plata, tantos goles de locura, tantas finales, tantos ríos paseando el fulgor cegador de nuestra grandeza, tantas calles y avenidas rebosando Sevillismo.

Tú ya no me des nada más, que ya no lo necesito.

Si viene, que venga.

Y si no viene, ya vino. Y yo lo viví.

Ahora, a partir de ahora, me basta, como siempre me bastó antes del mayo mágico de dos mil seis, tu sola presencia.

Para amarte y respetarte en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, todos los días de mi vida…

Hasta que me llegue el turno de ponerme en la cola para sacarme el abono del Tercer Anillo de Nervión.