El 15 se llama Aquivaldo Mosquera
Sábado, Diciembre 22nd, 2007A este futbolista, por esas cosas repugnantes que no alcanzo a entender, se le ha pisoteado, se le ha insultado, se le ha machacado desde distintos medios de esta ciudad.
Incluso antes de que el futbolista se visitiese de corto.
Ha sido una cacería perfectamente premeditada y consensuada por los seis o siete (insisto, es que no son más, pero hacen tela de ruido) desde siempre.
Yo he llegado a sentir dolor escuchando lo que tipos como el tal Calado han sido capaces de escupir sobre Mosquera.
Ya lo dije en su día.
A todos estos impresentables, Mosquera les callará la boca haciendo lo que sabe: jugar al fútbol.
Ese pedazo de defensa negrito, que esta noche llevaba el 15 del equipo más grande de Andalucía, ese, Calado, ese mismo, Medina, ese, Chazarri, ese mismo, Cepeda, Víctor Fernández, es Aquivaldo Mosquera.
El colombiano cuyo nombre habéis pisoteado de una manera cruel e ingnominiosa.
Me gustaría escucharos, ahora, pedir perdón por vuestro repugnante comportamiento.
Me quedaré con las ganas.
Yo siempre, siempre, defendí a Mosquera. Ahí a la derecha hay una cosa que se llama “buscador”.
Poned ahí “Mosquera” y buscad.
O poned “Chevantón”.
Recuperado para la causa por Manolo Jiménez.
Si Aquivaldo Mosquera algún día es pelotero caro del Sevilla FC (que lo será) habrá que agradecérselo a un tipo llamado Manolo Jiménez quien, con todo en contra, echándole sus cojones habituales a los cuatro tarambanas de siempre ha sido capaz de defender al futbolista (patrimonio del club, como le gusta decir a él) y de mantenerlo contra viento y marea.
Aún pagando el precio de que los cuatro papafritas de siempre desviaran el punto de mira de sus rifles repetidores y movieran la diana del propio Mosquera al entrenador del Sevilla FC.
Aparte del partidazo de Mosquera, hoy tenemos que destacar a todos. El partidazo de Capel, desequilibrando hasta la saciedad a base de cargar de tarjetas (justas) al rival; impresionante el partido de Maresca, mandando, mordiendo, repartiendo, ralentizando, lanzando, creando.
Hoy no hubo pitos para “el Capo”.
Jesús Navas va a más: sube , baja, ataca, defiende, pelea.

Hasta marca.
Todos han estado a gran nivel; también los suplentes.
El golazo de Chevantón, que guardaba los miedos de la grada, sus ganas de sumar, de triunfar en este equipo, el jugadón de Adriano en el cuarto gol.
Magnífico Daniel.
Sería lastimoso que no pudiese jugar el derbi por la amarilla ridícula que le saca Lizondo, que ha protagonizado un nuevo patético arbitraje. Uno más. Como todas las jornadas.
Tras la aberración cometida con Luis Fabiano, no confío para nada en los mangantes de los comités del fútbol español. Pero eso no quiere decir que tengamos que callar y tragar.
Lizondo dice esto en el acta:
En el minuto 70 el jugador (4) Alves Da Silva, Daniel fue amonestado por el siguiente motivo: jugar el balón con el brazo, cortando la posibilidad de ser jugado por un adversario.
Cuando es evidente que el balón pateado fuertemente por un jugador del Rácing golpea primero en el rostro de Daniel, ese impacto desvía su trayectoria y, de forma completamente involuntaria, la pelota impacta en la mano de Daniel.
Las imágenes son elocuentes y claras.
Si no estuviésemos hablando de la partida de chorizos que conforman los mafiosos comités del fútbol español, sería evidente que esa tarjeta se anularía.
Pero si con Luis Fabiano estos rateros hicieron lo que hicieron pues me espero cualquier cosa.
Hay que ir a muerte contra esa amarilla. Y no porque suponga que Daniel no estará para el derbi.
Sino porque es una injusticia más grande que la Giralda.
De paso, también habría que recurrir la que le muestran a Kanouté por hacer absolutamente nada.
Y Jiménez.
El equipo defensivo, ramplón, cicatero (¿qué más decían algunos?) de Jiménez es, ahora mismo el segundo equipo que más goles mete en Primera División (32, los mismos que tiene el Barça) después del Madrid, que tiene 36.
Manolo Jiménez es nuestro entrenador, el que poco a poco está recomponiendo lo que otros, por dejadez, por poca vergüenza, destrozaron. No es fácil armar de nuevo a este grupo con todo lo que ha llovido. El quiere hacerlo, porque tiene su corazón en juego.
Y entre todos tenemos que arroparlo. En lo bueno y en lo malo. No sólo cuando el equipo golee, porque tal vez en esos casos será cuando él menos lo necesite.
El año 2007 tuvo el broche de oro que merecía. Partidazo, goleada, otro aire, gente que se recupera poco a poco.
Maresca, Chevantón (nada como verte celebrar un gol, loco
), Aquivaldo Mosquera…

El 2007, el mejor año de la historia del más grande equipo de Andalucía se cierra con, a lo mejor, el mejor partido del Sevilla Fútbol Club en lo que llevamos de temporada.
Los puestos de UEFA están ahora a tres puntos.
Buena forma de comenzar el año 2008.
¿No?

