Nada va a cambiar el domingo
Jueves, Enero 3rd, 2008Esto es lo que hay el próximo domingo en la Casa Grande del Fútbol Sevillano.
Tres puntos en juego.
Nos visita un equipo en puesto de descenso.
Y tenemos muy, muy reciente lo que sufre nuestro Sevilla con equipos claramente inferiores.
Por eso, y porque ya se sabe lo que pasó con el Denia, hay que tener humildad.
Recibimos a un equipo que en las dos últimas temporadas ha conseguido la permanencia de forma agónica, sobre la campana.
Un equipo al que la temporada pasada (temporada 2006-2007 para más señas) le metimos la escandalosa friolera de 31 puntos de diferencia en la tabla.
Y en la temporada anterior (temporada 2005-2006 para más señas) la diferencia fue nada más que de veintiséis puntitos.
Lo que es tanto como decir que el equipo más grande de Andalucía ha sumado en las dos últimas temporadas cincuenta y ocho puntos más que el rival que nos visita.
¿Quiere esto decir que va a ser un partido de trámite, un partido sencillo?
No, por Dios.
En fútbol ningún partido es sencillo. Creo que esto lo tenemos clarito ¿no?
Ni lo será ni podemos pensar los sevillistas que el partido está ganado con la gorra porque si pensamos eso nos pueden hacer un siete.
En fútbol cualquiera le puede ganar a cualquiera.
Así que bien hará el Sevilla Fútbol saliendo a pelear cada segundo del partido como si le fuese en ello la vida.
Cualquier resultado puede darse, por supuesto que sí.
Pero, verán, dicho esto, pase lo que pase en el derbi, nada ni nadie va a cambiar las cosas.
Pase lo que pase el domingo en Nervión, en Nervión finalizado el encuentro se quedarán nuestras dos Copas de la UEFA, nuestra Supercopa de Europa, nuestros dos títulos de mejor equipo del mundo del año 2006 y del año 2007.
Nada ni nadie podrá cambiar, pase lo que pase la noche del día 6, que el actual Campeón de la Copa de España del año 2007 es el Sevilla Fútbol Club y que lo fue dejando en la cuneta en cuartos, a pesar de todas las barbaridades perpetradas, a nuestro rival del domingo por la noche.
En el año 2007.
Eso ya no se mueve, eso ya está ahí por siempre.
No se llevará el que gane el derbi la Supercopa de España ganada por el equipo que lleva más de cien años abanderando el nombre de nuestra ciudad pasando por encima del polvo de estrellas.
Esa también se quedará en Nervión.
Nada de eso podrá alterarse con el partido del domingo que viene.
El Sevilla Fútbol Club seguirá siendo el único equipo de Andalucía que alguna vez (dos veces) ha metido su nombre y su escudo en los octavos de final de la Copa de Europa y seguirá siendo el Sevilla Fútbol Club el vencedor rotundo de los enfrentamientos particulares con el equipo de la carretera de Cádiz.
Con una superioridad aplastante.
El próximo domingo no se juega otra cosa que tres puntos. Nosotros, para intentar meternos en el sitio que nos corresponde.
Ellos, para intentar conseguir lo que consiguieron en las dos temporadas últimas: mantenerse en Primera a última hora.
Y no hay más, por mucho que las terribles circunstancias vividas en el seno del más grande equipo de Andalucía hayan hecho creer a algunos que aquella cosa tan antigua de la liga particular estaba renaciendo.
Más allá de las eventuales circunstancias que estamos pasando en este primer tramo de temporada, el Sevilla Fútbol Club, fiel al espíritu de Madeira, seguirá siendo después de la noche del seis de enero grande entre los grandes, no ya de España, sino de Europa y seguirá poniendo sus miras en rivalidades que nada tienen que ver con la ventana del vecino de al lado.
Eso es lo que hay y así es como yo ando viviendo estas fechas previas de algo que me suena a derbi.
Nos pueden ganar el partido, pueden incluso lograr un puntito que les sabrá a la más grande de las glorias a las que pueden aspirar en los últimos años.
Pero el Sevilla Fútbol Club, qué cosa más grande, hace ya años que dejó de justificar sus temporadas ganándole al equipo de Heliópolis.
Aún así, también cabe la posibilidad de que el derbi lo gane, como casi siempre en los muchísimos últimos años, el Sevilla Fútbol Club.
Y, entonces, sumaremos tres puntitos más en la tabla clasificatoria.
Tan sólo eso.
Repito, para que no haya interpretaciones equivocadas o malintencionadas de este post: no estoy diciendo que el Sevilla FC vaya a ganar el derbi. Es más, digo, insisto en que cualquier resultado puede darse.
No voy de fanfarrón.
Si hasta el Denia estuvo a puntito de ganarnos…
Voy de reflejar la realidad incuestionable e innegable del fútbol sevillano.
Y al que le pique, polvos de talco y a rascarse tela.
Se llame Calado, se llame Delmás, se llame Peris (por cierto, enhorabuena a los responsables del portal Conexión Sevillista del Grupo Joly: se han dado cuenta por fin de que un representante tan genuino de la lechuga mediática no pega nada en un portal “supuestamente” sevillista y lo han quitado de enmedio) se llame Manolito o se llame Segismundo.
En la noche copera del pasado miércoles quedó muy clarito lo que hay.
Lo que viene habiendo desde hace ya más de dos años: hoy somos del Schalke, mañana del Boro, al otro del Tottenham, al otro del Shakhtar, más tarde del Depor, después del Español, y del Getafe y del Barça,del Steaua, del Arsenal, del Slavia, del Denia…
Y, al final, a hocicar, a tragar, a callar,y a la camita, mientras los grandes de esta ciudad celebran sus títulos y sus victorias.
Que no me vengan con historietas.
Comprendo que debe ser duro, muy duro, meterse en el cuerpo lo que estos llevan metido…
El domingo, un partido de fútbol, con tres puntos en juego. Tres puntos que cualquiera de los dos rivales se puede llevar. Puede que sea también uno para cada uno.
Y ya está, señores. Y ya está.
Fútbol.
Derbi sevillano.
Pero no, enteraos bien que sé que me leéis: nada va a cambiar a partir del domingo.
Por mucho que pareciera en la noche de ayer miércoles, escuchando lo que se escuchó, por mucho que parezca leyendo y/o escuchando lo que algunos tendrán preparado de aquí al domingo que, de repente, se va a borrar de un plumazo la realidad del fútbol de la ciudad cuyo nombre llevamos poniendo en lo más alto del panorama futbolístico mundial dos o tres años; toda la vida, en realidad.
Y contada la realidad de las cosas sólo me queda desear fervorosamente que tengamos un derbi en paz y que gane el mejor.
Y si no puede ser que gane el mejor, entonces que ganen ellos. ![]()

