La Final que no fue
Miércoles, Enero 9th, 2008Hace unos meses, después de que el Sevilla FC se paseara ante el Deportivo de La Coruña en las semifinales de Copa, el sevillismo en pleno dábamos botes de alegría en la noche aquella en la que el Getafe hizo la machada y pulverizó al Barça remontando el 5-2 de la ida.
Todos nos veíamos en el Bernabéu frente a los blaugranas para dirimir la Final de Copa de España del año 2007 y, las cosas del fútbol, fueron los getafenses los llamados a ser subcampeones, en lugar de los catalanes.
Esta temporada este Sevilla-Barça es el enfrentamiento estrella de octavos de final. Dos equipos que siguen vivos en la Copa de Europa y que, ojito a esto, podrían encontrarse de nuevo en la máxima competición continental. El actual Campeón de la competición defendiendo su título frente a uno de los grandes del fútbol nacional y continental.
El partido de hoy y el de dentro de una semana en el Nou Camp viene determinado por las bajas.
Bajas por lesiones y por “selesiones”.
El absurdo elevado a su máxima potencia de una Copa de Africa que se disputa en enero ensombrece la eliminatoria.
Y en un partido, partidazo debe ser a pesar de todo, en el que no van a estar futbolistas siderales como Keita, Kanouté, Koné (por muy poco que haya jugado lo es), Javi Navarro, Palop, Messi, Ronaldinho, Deco o Touré Yayá se habla más de las presencias que de las ausencias.
La presencia de Samuel Eto’o esta noche en la Casa Grande del fútbol andaluz ha copado toda la atención informativa en las horas previas al choque de esta noche.
Finalmente el camerunés jugará.
Pero que nadie se llame a engaño: no es un asunto de poder de clubes, es un asunto de poder personal del propio Eto’o. Dicen que en su país manda más que el propio presidente y si a Eto’o se le mete en la cabeza quedarse a jugar, se queda a jugar. Sencillamente porque su Federación no se atreve a contradecirle.
Ya digo: a pesar de que todavía haya por estos lares algunos cerebros de mosquito soltando pamplinas por esos micrófonos de Dios que pretendan llevar este asunto a la estúpida máxima de que el Barça es grande porque Eto’o juega y el Sevilla no porque sus africanos se han ido, el asunto es claro como el agua.
Si el Sevilla, como dicen estos papanatas, es un cualquiera porque sus futbolistas se han ido ya con sus selecciones para preparar la Copa de Africa, entonces también lo es el Madrid, el Chelsea, el Arsenal y varias decenas más de equipos europeos.
Eto’o es la excepción en todo el continente, a ver si nos enteramos. Y lo es porque a él se le ha metido en las pelotas serlo.
Ya hizo lo mismo hace dos años, en la pasada Copa de Africa, y no se armó tanto revuelo.
No me preocupa que juegue Eto’o.
Ya jugó en Mónaco hace dos veranos y le metimos un saquito de goles para traernos a Sevilla la Supercopa de Europa en aquella noche en la que parecía que el más grande equipo de Andalucía iba a la tierra de los Grimaldi de mera comparsa.
Lo que me preocupa es que juegue el Sevilla Fútbol Club.
Y es que, aún sin Kanouté, aún sin Keita, si el Sevilla Fútbol Club juega, ni Barça, ni San Barça.
Primer asalto. No es de 90 minutos el duelo. Por eso, todo lo que sea que el Barça se vaya de aquí con su marcador a cero será muy bueno.
A partir de las diez de la noche, juega el Campeón.

