¿Dónde está Iturralde González?
Jueves, Enero 10th, 2008Me llama poderosísimamente la atención lo que está sucediendo con este individuo que nos robó la Liga, nos robó el título de Campeón de Liga (o el 99% de opciones de título), la pasada temporada en Mallorca.
Obviamente, la tropelía no tuvo repercusión alguna, ni siquiera a nivel local. Ya sabemos cómo funciona esto.

Si la víctima del atentado perpetrado por Iturralde hubiese sido el Madrid o el Barcelona, arde España.
Precisamente por eso, para que no ardiese el fútbol español, este personaje que ya está en la parte más negra de nuestra historia, junto a los Saz, Azón, etc, nos birló tres penaltis flagrantes en Son Moix (Ono Estadi) y evitó de esta manera el que podía haber sido el mayor escándalo de la historia del fútbol español.
Para refrescar las memorias diré que si el Sevilla FC hubiese ganado en Mallorca aquel partido, Sevilla, Barça y Real Madrid habrían afrontado la última jornada del campeonato con 73 puntos.
Lo aclaro, para los que son de memoria débil: llegando los tres equipos al último partido de Liga con 73 puntos y ganando cada uno de ellos sus partidos (realmente, el Sevilla lo perdió con el Villarreal, pero creo que otro gallo hubiese cantado de tener posibilidades ciertas de ser campeones) el triple empate final a 76 puntos hubiese proclamado campeón al Real Madrid.
Es decir, siempre que el Madrid fuese ganando su partido (los tres partidos empezando a la misma hora) el Barça no tenía ninguna opción de ser campeón. Ninguna.
Pero el FC Barcelona hubiese tenido en su manga el as de quitarle el título a su odiado enemigo y dárselo al Sevilla FC: dejándose perder o simplemente empatar en Tarragona y dando lugar a que el triple empate se desvaneciera y se transformara en un empate a puntos entre el polvo de estrellas y el Sevilla FC, en cuyo supuesto el campeón hubiese sido el Sevilla FC que le ganaba el goal average particular al Madrid.
De haberse producido eso, el fútbol español hubiese entrado en convulsión instantánea, con lo cual y como el que evita la ocasión evita el peligro, lo que había que hacer era cortar de cuajo las opciones de que ese triple empate se reflejase en la tabla clasificatoria al final de la penúltima jornada y que el Sevilla no ganase en Mallorca.
Y eso fue lo que hizo Iturralde González, muy probablemente (es una mera hipótesis) cumpliendo órdenes de arriba.
Pasara lo que pasase en los partidos que disputaban Barça y Madrid en esa jornada 37, la maquiavélica combinación quedaba automáticamente destruida siempre que el Sevilla FC no ganase en Mallorca.
Y el Sevilla, ya se encargó Iturralde de ello, no ganó.
Con tres penaltis robados. No uno.
Tres.

Este de la foto sucedió en los minutos finales de partido, con empate a cero en el marcador.
Y, de repente, me doy cuenta de que algo debe haber en las conciencias (más negras que el carbón) de los jerifaltes del fútbol hispano cuando resulta que llegamos al final de la primera vuelta y el tal Iturralde no nos ha pitado ni un sólo encuentro en lo que va de temporada.
Y diecinueve jornadas son diecinueve jornadas.
Este es el motivo por que escribo este post. No para recordar el atraco, sino para preguntarme públicamente cómo es posible que en diecinueve jornadas de Liga un árbitro no nos haya pitado todavía.
En la Copa tampoco.
Item más: recordemos que el vasco fue el árbitro designado en primera instancia para pitar la Final de Copa ante el Getafe y el Sevilla FC, con las heridas del atentado de Mallorca aún frescas, consiguió quitarlo de en medio y sustituirlo por Rodríguez Santiago.
Algo pesará en las conciencias de los que manejan el fútbol español cuando, ya digo, a la altura en la que estamos de temporada, este tipo no se ha cruzado en nuestro camino todavía.
Por mi parte, que no aparezca nunca más.
No hay que olvidar que este personajillo lleva pitando en primera desde el año 1995 (va para trece años) y en todo ese tiempo el Sevilla FC con él al silbato no sabe lo que es ganar como visitante.
También fue este tipo el que nos robó la posibilidad de jugar una Final de Copa en nuestra casa, en nuestras narices, con el impresentable del rabanito Valdano actuando de mafioso mayor del reino en las entrañas del Ramón Sánchez-Pizjuán.
¿Casualidad?
Esto, todo esto, huele que apesta.
Como siempre.



