Con lo que había y menos todavía
Sábado, Enero 12th, 2008El Sevilla pierde en San Mamés, un campo donde el Athletic había ganado un partido en lo que llevábamos de Liga.
Ahora ya lleva dos.
Una vez más, como en Villarreal, como en Almería, como en Valladolid, el Sevilla juegó un buen puñado de minutos con un hombre menos.
En Valladolid con dos.
Justa la expulsión de Escudé, con pérdida de papeles absurda del francés.
El codazo en la cara a Aduriz es claro y es roja.
Igual de clara e igual de roja que fue la acción, un minuto antes, de Aduriz a nuestro futbolista. Ontanaya (se percibe de forma clara en la televisión) lo ve de cara, lo ve y no lo sanciona.
Ni amarilla.
Agresiones en la cara de nuestros futbolistas nunca son nada. Ni fue falta lo de Diarrá a Crespo, ni fue siquiera amarilla lo de Rivas a De Sanctis, ni fue tampoco nada la agresión de Aduriz a Escudé.
Eso es lo que hay. Si el árbitro no aplica la justicia, la aplico yo, debió pensar el francés.
Y roja directa. Y justa.
Tan sencillo como que si Ontanaya hubiera aplicado el reglamento en condiciones el que se hubiese quedado con diez hubiese sido el Athletic y no el Sevilla.
Con Aduriz expulsado, Escudé nunca hubiese podido agredirle un minuto después.
Dice, textualmente, el nuevo secuaz de Villar y compañía en el acta:
En el minuto 52 el jugador (14) Escudé, Julien fue expulsado por el siguiente motivo: golpear con el brazo a un contrario en la cara en la disputa del balón.
O sea, que lo que Aduriz le hace a Escudé en el minuto 51 es expulsión.
Y, o sea también, que igualmente debieron ser expulsados Diarrá y Rivas.
No tenía buenas sensaciones para el partido de hoy.
Lo de José Angel Crespo debe ser algo de vudú, de magia negra.
Una maldición pesa sobre el costado izquierdo de nuestra defensa, a mí no me cabe duda ya. Anoche al chaval de Lora del Río un rival no le destrozó la cara, ni tampoco le machacó el tobillo. Tuvo una lesión muscular que tiene muy mala pinta. Hay que firmar ya, creo yo, a un lateral zurdo.
No ahora que de nuevo se ha lesionado Crespo (puede tener para un mes si se confirma la rotura muscular en el bíceps femoral), porque Crespo no es zurdo, sino diestro, aunque pueda servir como parche puntual jugando en la izquierda.
Pero en nuestra plantilla no hay ni un sólo lateral zurdo.
Y eso, sencillamente, no puede ser.
No debe ser.
En la primera mitad las bandas sevillistas murieron asfixiadas por la presión impuesta por los leones, perfectamente aleccionados por Caparrós, que sabe perfectamente que la vida del Sevilla FC llega por los costados.
Eran muchas las bajas, claro que sí, muchísimas.
La clara desventaja que llevábamos con las ausencias de Kanouté, Keita, Kerzhakov, Luis Fabiano, Dragutinovic, Koné y demás jugadores lesionados se plasmó en el terreno de juego y el Sevilla nunca pudo ser superior a su endeble rival.
Porque el Athletic es tela de malo.
Pero nos ha ganado dos a cero.
El Sevilla ha sido peor.
Nunca hubo sensación de nada, ni siquiera en las horas previas, en los días previos.
Al menos yo, ya digo, tenía la cosa metida en el cuerpo de que hoy el Sevilla palmaba.
Mala imagen, la toalla la tira Escudé con su expulsión, la nueva lesión de Crespo, la evidencia de que si en una plantilla faltan cuatro de los cinco delanteros poco se puede hacer, la preocupación que me asalta viendo el partido de Renato, el convencimiento que me inunda de que a Poulsen no se le debe colocar nunca más de central, la desazón que sufro asumiendo que, por una cosa o por otra, este Sevilla en un año natural (con el hombre de la mancha y con Jiménez) sólo ha ganado dos veces en el campo del patético Levante y una en Riazor en Liga.
Tres victorias en un año como visitante.
Además, Jiménez no sabe todavía lo que es ganar fuera de casa en el campeonato liguero.
Con esos números a domicilio ya podemos hacer virguerías en casa que, con los 26 puntitos que tenemos al finalizar la primera vuelta, no vamos a ninguna parte.
O este equipo empieza a ganar fuera de casa, manteniendo claro está la fortaleza en el Sánchez-Pizjuán, o la temporada será de mera transición.
Es que es así de claro:
Con los números del Sevilla como visitante no vamos a ninguna parte.
Urge solucionarlo a la voz de ya.
Y otra cosa que hay que solucionar: que los árbitros dejen de machacarnos con expulsiones cuando jugamos lejos de Nervión.
Que los árbitros empiecen a expulsar a los rivales que agreden de forma brutal a nuestros futbolistas.
Si además de las numerosísimas bajas que tenemos, si además de todos los ademases, si encima que el equipo fuera de casa no se parece en nada al que juega como local, si además de todo eso los árbitros españoles se siguen cachondeando de este equipo más que centenario, entonces mejor nos ponemos a pensar ya en otra cosa.
Por cierto, para los que no se enteran: el avión del Sevilla FC tiene que salir de regreso antes de la una de la madrugada, que es la hora en la que se cierra el aeropuerto de Bilbao.
El partido ha terminado casi a las doce de la noche.
Para los que no se enteran, o para los que aún enterándonse se hacen los suecos y mienten.
Enhorabuena, por último, al chaval Juanjo por el debut en el primer equipo.

